¿Cuándo la persona vive según los valores humanos?

Ser y vivir hoy, el blog de Urbano Sánchez
21 dic 2008 - 08:37

Entre los valores más importantes destaca la dignidad de la persona que significa la excelencia, lo valioso de ser hombre. ¿Y cuándo a la persona, en sí valiosa, le corresponde una vida coherente con su dignidad? Cuatro condiciones señalamos: el respeto que debe recibir de los demás, la responsabilidad en el trato con el prójimo, un mínimo de una vida feliz para poder conseguir las legítimas aspiraciones.

1ª Cuando es tratada con respetoNo es manipulada. Ante todo cuando la persona no es considerada como objeto manipulado, como si fuera una “cosa” más. El respeto pide considerar el valor del hombre y tratarlo como tal, de modo coherente. Porque las cosas tienen un valor de intercambio. Son reemplazables. Los seres humanos, en cambio, tienen un valor ilimitado puesto que, como sujetos dotados de identidad y capaces de elegir, son únicos e irreemplazables.

Es tratada como fin. Dado que los seres humanos son libres, en el sentido de que son capaces de efectuar elecciones, deben ser tratados como fines, y no únicamente como meros medios. Las cosas pueden manipularse y usarse, pero la capacidad de elegir propia de un ser humano debe ser respetada.

No recibe daño alguno y se le procura el mayor bien posible. Es otra de las manifestaciones que merece la dignidad de la persona. Y como complemento está el procurar hacer el bien posible al prójimo. En ocasiones habrá que realizar una acción que repercuta negativamente en el prójimo. Se impone buscar ante todo lo que más beneficia a la persona, prever lo negativo, considerar justificados los efectos malos en relación con el bien principal. Y lo que se dice del respeto al prójimo hay que aplicarlo, lógicamente, a la propia persona. Es la primera manifestación del amor a sí mismo.

Disfruta de los derechos humanos. Para ser y vivir como persona se requiere como condición previa que la persona goce, disfrute o por lo menos sea respetada en los derechos humanos. La exigencia expuesta tiene como fundamento una vida digna para la persona y su familia en comida, vivienda, trabajo, seguridad social.....y en las relaciones interpersonales. Todo el planteamiento cambia cuando la persona se encuentra en una situación especial de pobreza, humillación, sufrimiento, enfermedad grave, etc.

Goza de igualdad en el trato. Como todos los hombres gozan de igual dignidad y derechos fundamentales, todos tienen derecho a vivir según su condición humana y a un mundo fraterno. ¿Qué incluye la vida digna en un mundo humanizado gracias al desarrollo integral?

Primero, el servicio a cada persona a fin de que pueda conseguir su realización personal según necesidades y aspiraciones en el ámbito individual, familiar y político-religioso.

Segundo, la promoción y el bienestar para todos los individuos de todos los pueblos. Al progreso económico se une lo esencial del desarrollo como disfrute por parte de todos de los derechos humanos. El desarrollo debe ser integral, es decir, que promueva a todos los hombres y a todo el hombre.

Y tercero, el progreso en toda dimensión y no sea sólo exclusivo para unos grupos o naciones, sino para todas las personas de todos los grupos y naciones como pide la realización de los derechos humanos.

2ª Cuando trata a los demás con responsabilidad.

Es lógico que para hacerse respetar se impone respetar a los demás por los valores y virtudes propias de una persona madura. Ahora seleccionamos solamente: la libertad con responsabilidad y la práctica de la justicia.

-libertad con responsabilidad. La madurez en la libertad se manifiesta en la opción rápida, fácil y agradable en las alternativas ordinarias y extraordinarias. Como libertad responsable en la respuesta consciente y coherente a los compromisos asumidos. La persona responsable responde afirmativamente a su vocación y da un "sí" coherente a la llamada del amor y de la justicia. No se olvide que la responsabilidad es la vivencia de dos facultades esenciales: la conciencia sincera y la libertad al servicio del prójimo.

-dar a cada uno lo suyo. Desde la ética, es clásica la definición de la justicia como la constante y firme voluntad de dar a los demás lo que les es debido. La justicia es el fundamento sobre el cual se eleva el respeto y al amor fraterno;

-manifiesta un respeto coherente. Para que exista respeto se requieren tres cosas muy elementales: tomar conciencia de cuáles son los derechos o necesidades del prójimo, ser conscientes de cuáles son las responsabilidades o deberes propios, y dar a cada uno lo que le corresponde con el trato que deseamos para nosotros mismos.

3ª Cuando puede disfrutar de un mínimo de felicidad.

Con una palabra o con otra, la felicidad resume la realización positiva de las personas en sus principales aspiraciones y valores. Ser feliz es el ideal de vida que se esconde en la lucha por conseguir fines totales o parciales. Y lograr la felicidad, liberarse del mal, ser feliz pasándolo "lo mejor posible", gozar de la vida, amar y ser amado, realizarse o salvarse según la propia fe..., son términos que expresan una dimensión básica de la persona : Es clásico el criterio de San Agustín: "feliz es aquel que tiene todo lo que quiere y nada malo quiere".

Será feliz quien posea los bienes vitales y carezca de males...durante el mayor tiempo posible. Para muchos la felicidad consiste en pasarlo bien y por mucho tiempo con quienes aman y le aman. Integra la felicidad la convivencia en paz, en alegría compartida, en mutuo amor y colaboración entre los miembros de la comunidad familiar, religiosa o política.

4ª Posibilidad de alcanzar las legítimas aspiraciones

La felicidad, la realización personal y las esperanzas, y sobre todo el amar y ser amado, forman parte de las aspiraciones humanas.

Pero a todas ellas podemos añadir otras como el comunicarse y vivir en compañía de seres queridos; el sentirse útil ayudando a los demás; descansar tras el trabajo; recibir un premio, el reconocimiento justo; vivir en un ambiente de libertad, justicia y paz; recibir el honor y la gloria debidos a la propia dignidad; gozar de algún que otro triunfo relacionado con las metas propuestas en el trabajo profesional, en la educación de los hijos o en la vida religiosa; tener seguridad ante el futuro para sí y para cuantas personas ama, tener una familia sana, un trabajo seguro, unos ingresos suficientes, una casa confortable y un tiempos para la diversión con los amigos…

Y que lo bueno dure el mayor tiempo posible, si es posible “para siempre”

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