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El sueño del Arzobispo ¡se pone en camino!

"El pasado sábado 26 de septiembre fue toda una fiesta. Como diría el papa Francisco, 'todos, todos, todos' estaban invitados y creo que todos acudieron a la cita. Fue una jornada para soñar despiertos, porque el Plan de Pastoral Diocesano es posible"

Presentacion del Plan de Pastoral Diocesano del arzobispado de Pamplona y Tudela

El pasado sábado 26 de septiembre fue toda una fiesta, me atrevería a decir “la fiesta de la diócesis”. Más de 500 personas, sacerdotes, laicos, vida consagrada, vírgenes consagradas, seminaristas, diáconos permanentes, parroquias, movimientos, respondieron a la llamada que hice a toda la diócesis para dar inicio al Plan de Pastoral Diocesano. Como diría el papa Francisco, “todos, todos, todos” estaban invitados y creo que todos acudieron a la cita. El salón de actos se quedó pequeño y hubo que habilitar una sala contigua para seguir la jornada a través de pantallas.

El cardenal D. José Cobo, Arzobispo de Madrid en su ponencia rompió tópicos y moldes trasnochados, “la sinodalidad no es una moda, sino que pertenece a la esencia de la Iglesia”. Abogando por una Iglesia de todos los bautizados donde “el pastor se reconoce dentro del pueblo y el laico deja de ser un mero receptor. Nadie sobra y nadie basta”. Animando a una Iglesia de todos los bautizados. Una Iglesia más horizontal que vertical, un camino que aún falta bastante por recorrer.

Fue una jornada para soñar despiertos, porque el Plan de Pastoral Diocesano es posible. Hay sueños que nacen de la imaginación, a veces de delirios, y otros nacen de la esperanza. El sueño que anuncié, desde mi llegada a la diócesis, y que propongo a la Iglesia de Navarra pertenece a estos últimos: es el sueño de una Iglesia que no se resigna, que no se encierra en sí misma, y que quiere ser misionera, para lo cual animo a toda la Iglesia a ponerse en camino.

El cardenal Cobo y Florencio Roselló en la presentacion del Plan Diocesano del arzobispado de Pamplona y Tudela

Este sueño tiene un nombre ¡Ponte en camino! Y el pasado sábado 26, comenzó a caminar. Vivimos tiempos nuevos a los que no podemos responder con los mismos esquemas que en épocas anteriores. Hay temas pendientes que siguen llamando a las puertas de nuestra pastoral. En la Jornada de apertura del curso pastoral hubo un espacio para sugerencias presentadas por escrito, y salieron temas que debemos de seguir abordando: el tema de la mujer y su mayor protagonismo en la Iglesia; la pastoral rural hizo una llamada urgente a que no se le olvide; la formación sigue siendo una demanda necesaria; los inmigrantes y su acogida en nuestras comunidades, fuera de toda ideologización.

Pero este sueño también tiene un camino y es el de la misión. Sueño con una Iglesia misionera que sale al encuentro de todas las realidades diocesanas, y digo todas, aunque algunas estén alejadas de la Iglesia. Sueño con una Iglesia que no espera siempre a que las personas vengan, sino que me pregunto cómo podemos acercarnos a quienes se ha alejado. En mi ordenación episcopal, Mons. Juan José Omella, como obispo ordenante me dijo “eres obispo de todos, de los que vienen y de los que no vienen”. Esta es la esencia de una iglesia en salida y una iglesia para la misión: tender la mano, regalar una sonrisa y brindar una oportunidad a quien se cruza en nuestro camino e invitarles a nuestra Iglesia, como los discípulos del evangelio “vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día” (Jn. 1, 38). Ojalá nos vean y se queden ante nuestra invitación.

El reloj se ha puesto en marcha, el camino se abre ante nosotros. Pero cuidado, «¡Ponte en camino!» no significa correr. Significa caminar con otros. Significa escuchar antes de hablar. Significa mirar la realidad con los ojos de Jesús. Significa recuperar la alegría de anunciar el Evangelio. Significa salir de nuestras seguridades para descubrir que Dios ya está trabajando en muchos lugares de nuestra diócesis donde quizá nosotros todavía no hemos sabido verlo.

Mi sueño como arzobispo tendrá sentido si se hace vida y transforma la vida de la Iglesia en Navarra

¡Cuánto me gustaría que mi sueño fuese tu sueño!, que mi sueño fuese el sueño de tu parroquia, el sueño de tu comunidad religiosa, el sueño de tu movimiento, el sueño de tu colegio, el sueño del seminario, el sueño de tu familia, el sueño de todos los sacerdotes, el sueño de los laicos, también el sueño de los inmigrantes que se vean acogidos, no rechazados, el sueño de tantos pobres olvidados y marginados. ¡Pero cuidado!, los sueños tienen sentido si al final se convierten en realidad, si al final cobran vida. Mi sueño como arzobispo tendrá sentido si todo el sueño, que he presentado para la diócesis, se hace vida y transforma la vida de la Iglesia en Navarra. Esto se convertirá si logramos que nuestra Iglesia sea misionera, participativa, sinodal y cercana. Pongámonos en camino, cuento con todos, ¡contigo también!

Cartel del Plan pastoral del arzobispado de Pasmplona y Tudela

El primer sueño que quiero hacer realidad es reunirme con todos los consejos de pastoral parroquial de cada arciprestazgo de la diócesis. Ver la realidad de los consejos y animarlos a que sean espacios de comunión, de participación y misión. Que sean espacios de escucha y discernimiento, donde no solo decida el sacerdote, sino que todos los laicos y consagrados, puedan opinar y ayudar a tomar decisiones. La primera parada de este camino serán los consejos de pastoral de las parroquias. Cuento de manera especial con ellos.

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