Vida Consagrada, ¿para quién eres?

Quiero dar las gracias a Dios por el don de la Vida Consagrada en nuestra diócesis. Son un regalo para la Iglesia que camina en Navarra: por su perseverancia, por su oración silenciosa por la diócesis y por su disponibilidad

Vida consagrada
Vida consagrada

Un año más el 2 de febrero la Iglesia nos invita a celebrar la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada con el lema “¿para quién eres?”. Una pregunta que lleva a mirar a la Vida Consagrada y preguntarse para quién se ha consagrado, nos preguntamos para quién es nuestra consagración. Es tiempo de revisar la historia vocacional de los consagrados y ver qué sentido tiene la consagración religiosa y qué aporta a nuestra diócesis.

Pero antes de contestar a nuestra pregunta quiero dar las gracias a Dios por el don de la Vida Consagrada en nuestra diócesis. Son un regalo para la Iglesia que camina en Navarra. Cuando visito parroquias, pueblos o barrios de nuestras ciudades, allí encuentro religiosas o religiosos: unos en vida contemplativa, otros en educación, otros en barrios necesitados, en caritas parroquiales, en víctimas de trata, en migraciones o entre familias necesitadas. La vida de los religiosos y religiosas, a veces en el silencio y la invisibilidad, es un evangelio que sigue haciendo viva la presencia de Dios en este mundo.

Sal y luz
Sal y luz

Y la pregunta sigue esperando una respuesta. El interrogante “¿para quién eres?” toca el corazón de toda vocación cristiana, pero de un modo particular toca el interior de la vocación consagrada. No se trata de plantear una pregunta de tipo económico, “¿qué haces?” o “¿qué produces?”, como si tuviéramos que producir algo valorado en dinero, ni siquiera es momento de responder a una pregunta existencial “¿quién eres? Se trata de una pregunta más profunda, “¿a quién pertenece tu vida?” ¿por quién la entregas?” “¿por quién la desgatas?”. Me atrevería a dar tres respuestas ante la gran pregunta.

La primera respuesta ante la pregunta de nuestro lema “¿para quién eres?”, la Vida Consagrada solo puede ser “para el Señor”. La vida de los consagrados, anuncia que Dios llena nuestra vida. Dios lo colma todo, y Jesús nos dice ante su llamada «No sois vosotros los que me habéis elegido; soy yo quien os he elegido» (Jn 15,16). La vida consagrada nace y se sostiene en esta certeza: hemos sido alcanzados por una mirada, elegidos por amor, destinados a pertenecer. Ser “para Él” significa, por tanto, dejar que su estilo, su obediencia al Padre, su pobreza confiada y su amor casto y universal, vayan tomando carne en la existencia concreta de los consagrados. En un mundo que mide el valor por la eficacia y el reconocimiento, la fidelidad cotidiana a la oración de los consagrados, a la vida fraterna y a los consejos evangélicos proclama que «solo Dios basta», como gustaba repetir santa Teresa de Jesús.

La segunda respuesta ante la pregunta de la Vida Consagrada “¿para quién eres?” la respuesta es “para los hermanos”, como nos dice León XIV, “En el rostro herido de los pobres encontramos impreso el sufrimiento de los inocentes y, por tanto, el mismo sufrimiento de Cristo” (DT, 9). La consagración no encierra, envía, no separa del mundo, sino que en la sociedad encontramos a Cristo en los hermanos pobres y necesitados. Allí donde la esperanza parece frágil, la Vida Consagrada dice silenciosamente: “Tu vida importa; Dios te ama”. Como escribió el hermano Roger de Taizé: «Nada es más contrario al Evangelio que una vida religiosa centrada en sí misma». Somos para los demás, para nuestros hermanos que se cruzan en nuestro camino.

Y la tercera respuesta de la Vida Consagrada es “para la Iglesia”, y también para nuestra diócesis de Pamplona y Tudela. Los diferentes carismas religiosos manifiestan una riqueza del Espíritu que «sopla donde quiere» (Jn 3,8). Cada carisma auténtico es una respuesta concreta a una necesidad diferente del Pueblo de Dios. Agradezco la colaboración y participación en el camino sinodal. Las numerosas aportaciones al Plan Pastoral Diocesano enriquecen la visión de la Iglesia. Las aportaciones de los consagrados dan sentido al documento “Mutuas Relaciones”, donde todos estamos llamados a caminar y mirar en la misma dirección.

Carismas
Carismas

A toda la diócesis invito a acompañar a la Vida Consagrada de Navarra a la celebración que tendrá lugar el sábado 7 de febrero, a las 17:00h. en la catedral de Pamplona. Participar en esta eucaristía es manifestar la comunión diocesana, donde la Vida Consagrada es una presencia real en nuestra diócesis.

Gracias por lo que sois los consagrados, más aún que por lo que hacéis. Gracias por vuestra perseverancia, por vuestra oración silenciosa por la diócesis, por vuestra disponibilidad muchas veces escondida. La Iglesia de Pamplona y Tudela os necesita, y yo, como pastor, cuento con vosotros.

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