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Cuando gobernar se convierte en sobrevivir, la política deja de ser servicio

"Creo que se acaba una manera de hacer política, y el país necesitará una transición, no solo un cambio de nombres: un cambio moral. Menos marketing y más verdad. Menos trincheras y más Estado. Menos pactos para sobrevivir y más acuerdos coherentes y trabajados para gobernar"

Pedro Sánchez convoca elecciones
Pedro Sánchez convoca elecciones | Efe
06 oct 2026 - 07:17

Lo digo con el corazón en la mano: la improvisación se ha vuelto la manera de gobernar de quienes llegaron proclamándose progresistas y prometiendo transformar el país. Equivocarse es humano. Lo grave es postergar los problemas, usarlos cuando conviene y querer arreglarlos a última hora, cuando aprieta la calle, tiemblan las encuestas o peligra una silla.

La vivienda es un problema real, dramático y urgente. Lo sabemos quienes estamos cada día junto a familias que hacen números imposibles para llegar a fin de mes, y junto a jóvenes a quienes les han robado el derecho a empezar una vida independiente. Precisamente por eso no podemos convertirla en otro eslogan. Lo que no se resolvió en años no se arregla en una semana con decretos precipitados ni pactos contra natura. Lo sabemos los que hemos conseguido pisos en alquiler social y que vivimos un auténtico calvario para que paguen ese alquiler mínimo que les conseguimos a quienes no quieren renunciar a las ayudas y se niegan a pagar... y a trabajar. Ojo, no es una exepción, es una realidad a tener en cuenta. No es la mayoría, pero por populismo, no olvidemos esta realidad.... Dicho esto insisto: La vivienda es hoy un drama y no està garantizada y debería estarlo.

Maricarmen anciana desahuciada .EFE. Fernando Villar
Maricarmen anciana desahuciada .EFE. Fernando Villar

Mientras continúan las acampadas y otros planean paralizar el país, yo me pregunto algo incómodo: además del problema de la vivienda, ¿no tendremos también un problema con el trabajo? Un país no se sostiene solo con indignación: se sostiene con manos que trabajan y con gente que cumple.. Al país lo vamos a levantar entre todos trabajando y haciendo que nuestros impuestos contribuyan, pero con trabajo y compromiso al que TODOS estamos convocados.

Un país no se sostiene solo con indignación: se sostiene con manos que trabajan y con gente que cumple.. Al país lo vamos a levantar entre todos trabajando y haciendo que nuestros impuestos contribuyan, pero con trabajo y compromiso al que TODOS estamos convocados

Porque hay demasiadas preguntas sin respuesta: Ceuta (que hoy cae en el olvido) la corrupción que debe esclarecerse hasta el final, una ciudadanía desconcertada, una calle cansada y desconfiada. Hemos confundido progresismo con populismo y resistencia con proyecto de país.

Gobernar no es improvisar, es prever. Gobernar no es resistir, es servir. Y servir exige decir la verdad, también cuando cuesta votos. Hace falta coraje para no aplaudir al que miente porque es de los tuyos, para no justificar lo injustificable por un voto, para levantarte de la silla antes que traicionar lo que juraste defender.

Sor Lucía y Margarita Robles
Sor Lucía y Margarita Robles

Una excepción que merece ser dicha

Por eso quiero decirlo con libertad: admiro a Margarita Robles. No porque sea perfecta ni porque coincida con todas sus decisiones, sino porque transmite algo que hoy vale oro: credibilidad. Ha dado la cara por el CNI, por Defensa y por nuestros militares que están lejos de casa, también en el flanco oriental de Europa, por Ceuta y por España no claudicando nunca de la VERDAD, mientras aquí discutimos consignas. Ha hablado claro sobre Ceuta, y no olvida a una Ucrania que resiste y a la que no podemos abandonar cuando deje de salir en los titulares.

Viene del mundo de la Justicia y conserva la convicción de que nadie está por encima de la ley. La transparencia no consiste en proclamarse transparente, sino en no tener miedo a que abran los cajones. En estos tiempos de sospechas semanales, da gusto poder pensar: «A esta mujer, que la registren»: no tiene nada que ocultar

Una transición hacia la verdad

Creo que se acaba una manera de hacer política, y el país necesitará una transición, no solo un cambio de nombres: un cambio moral. Menos marketing y más verdad. Menos trincheras y más Estado. Menos pactos para sobrevivir y más acuerdos coherentes y trabajados para gobernar. Menos políticos aferrados a su silla y más servidores dispuestos a perderla antes que perder la dignidad.

Y si alguien me pregunta quién podría liderar esa transición desde una posición de Estado, tengo un nombre: Margarita Robles. Una mujer creíble, que no necesita gritar para tener autoridad y que aún puede mirar a los ciudadanos a los ojos.

La silla pasa. La verdad queda. Y en esta época de tanto ruido y tanta impostura, ser creíble se ha vuelto casi un acto profético.

 

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