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Un suculento cocido, cocinado por Lecaser y servido por decenas de voluntarios de Mensajeros de la Paz
(José M. Vidal).- La iglesia madrileña de Sam Antón se convirtió (como suele ser habitual) en comedor para los pobres y los sin techo, para unirse al Papa Francisco y celebrar la II Jornada mundial de los Pobres, por iniciativa del Padre Ángel. Al almuerzo se sumó el cardenal de Madrid, Carlos Osoro, que llegó, se enfundó el chaleco amarillo de los voluntarios de Mensajeros de la Paz y se sentó en una mesa a compartir la comida.
La iglesia de San Antón estaba repleta y lucía sus mejores galas. Con dos enormes mesas paralelas desde el altar a la puerta de la Iglesia, donde se sirvió un suculento cocido, cocinado por Lecaser y servido por decenas de voluntarios de la organización del Padre Ángel.
Tras la comida, en los postres, el cardenal Osoro recordaba que fue el Papa Francisco el que instituyó esta fiesta de los Pobres el año pasado. A continuación, el presidente y fundador de Mensajeros de la Paz agradeció la presencia del cardenal de Madrid, asi como la dedicación de los profesionales de Lecaser y la entrega de los voluntarios. E invitó a los presentes a brindar por la esperanza, después de escuchar y de cantar el himno a la Virgen de Covadonga, y dar varios vivas al Papa de los pobres.
Previamente, se celebró la eucaristía de la II Jornada mundial de los Pobres, presidida por el padre Jorge, bajo el lema "el pobre gritó y el Señor lo escuchó". Además, durante toda la jornada se realizó en el templo un maratón de recogida de medicamentos para Venezuela, asi como la distribución de ropa de abrigo para los sin techo.
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