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Anila J. Gill, directora de Caritas Pakistán
(Cáritas).-Anila J. Gill, directora de Caritas Pakistán, habla en esta entrevista con Kamran Chaudhry, sobre los recientes desafíos a los que se enfrenta la institución en relación con las inundaciones más catastróficas de la historia del país, que ha afectado a más de 20 millones de personas.
¿Cuál es la gravedad de los efectos humanos
de la crisis provocada las inundaciones masivas en Pakistán?
Las aguas han arrasado el 10 por ciento de nuestros cultivos, por lo que la seguridad alimentaria es nuestro mayor desafío para los próximos meses. Asimismo, el riesgo de epidemias va en aumento, especialmente en las zonas más devastadas. Resulta dramático ver a las personas sin comida ni cobijo. Las dimensiones del desastre son tan vastas que la gente no va a poder olvidarlo en mucho tiempo.
¿Está haciendo lo suficiente la comunidad internacional para responder a la catástrofe?
El importe total del llamamiento revisado de ayuda lanzado por Caritas Pakistán es de 1.571.654 euros, que es sólo una parte del llamamiento global lanzado por la Confederación Cáritas en todo el mundo, por valor de 10 millones de euros. Hasta ahora, hemos recibido cientos de respuestas por parte de nuestros colaboradores. Dentro del país, muchos donantes locales y personas de todas las profesiones han aportado de manera generosa a nuestros fondos de ayuda. Por ejemplo, Imran Khan, un jugador de cricket que ha entrado en la carrera política, ha recaudado a través de un telemaratón más de mil millones de rupias (más de 8,5 millones de euros) en tan sólo tres semanas.
Yo creo que la credibilidad es la clave. Quizás, la imagen general de nuestro país, especialmente la inestabilidad política, está afectando de alguna manera a la ayuda. Sin embargo, lo único que importa es que la ayuda llegue a los damnificados.
¿Qué está haciendo Caritas para ayudar a la gente?
Caritas se puso en acción inmediatamente después del inicio de las inundaciones. Nuestros trabajadores de ayuda partieron en las primeras horas hacia el terreno para evaluar las necesidades y enviamos fondos por valor de diez millones de rupias a todas las diócesis en la primera semana.
La supervivencia de las víctimas de las inundaciones es nuestra máxima prioridad y estamos proporcionando alimentos, tiendas de campaña y medicamentos en la fase de emergencia, que se va a prolongar durante seis meses. Nuestros "soldados de a pie", los equipos de Cáritas sobre el terreno, están volcados en las labores de ayuda durante las veinticuatro horas del día.
¿Cuáles son los retos?
Estamos dando respuesta en tres frentes a las demandas de nuestros socios internacionales, locales y regionales. Por una parte, trabajamos a fondo para mantener un flujo regular de información y de comunicación. Por otra, nuestras compras de productos de primera necesidad se están viendo afectadas por la escasez de suministros y el aumento de los precios. Y la seguridad sigue siendo una preocupación primordial, dado que siempre exista la amenaza de posibles saqueos, ya que almacenamos los artículos de socorro en los edificios parroquiales antes de su distribución.
Como hechos puntuales, varios trabajadores de Caritas resultaron heridos la semana pasada en un accidente de carretera en Sibbi, en la provincia de Baluchistán, mientras que nuestro coordinador de gestión de desastres en la Diócesis de Hyderabad contrajo la sarna debido a las precarias condiciones de trabajo en las que desarrolla su labor.
¿Qué importancia tiene el trabajo de Caritas como contribución a la armonía entre religiones?
Desde su creación, Cáritas ha trabajado en diversas catástrofes en Pakistán. La mayoría de nuestros beneficiarios son familias musulmanas y nunca nos hemos enfrentado a ningún problema. Nuestro logotipo puede verse todavía en el proyecto de viviendas de Caritas para las víctimas del devastador terremoto que afectó en 2005 la ciudad de Balakot, en la provincia Pakhtunkhwa de Khyber, y que fue reconstruida.
Caritas Pakistán también ha llevado a cano una importante labor de ayuda de emergencia y de rehabilitación durante las crisis del terremoto de Baluchistán en 2008, los ciclones de Punjab Sur en 2007 y el programa de refugiados afganos que funcionó entre 2001 y 2005. Asimismo, de 2001 a 2003, nuestra Caritas construyó 4 presas y 18 cisternas en Nagarparkar, en el desierto de Thar.
¿Cuáles son sus expectativas para los próximos días?
Creo que las consecuencias del desastre pueden reducirse mediante la coordinación de esfuerzos. El duro golpe que esta catástrofe ha supuesto para todas las infraestructuras proporciona una oportunidad para que el Gobierno revise sus políticas de desarrollo. Por eso, no podemos permitirnos la duplicación de esfuerzos. Pakistán tiene el potencial de recuperar la estabilidad. Una población de más de 180 millones de personas puede ayudar al país a recuperarse si cada uno de ellos es capaz de responsabilizarse de, al menos, una víctima de las inundaciones. Tenemos grandes hombres de empresa y compañías, cada una de los cuales puede comprometerse a satisfacer las necesidades de un pueblo entero. Es hora de demostrar de lo que estamos hechos.
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Y EN LAS CUENTAS DE LAS CARITAS DIOCESANAS
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