El centro Fratelli suspende temporalmente su actividad en el país
Líbano: Una vez más, la educación se convierte en víctima de la violencia
El centro Fratelli suspende temporalmente su actividad en el país
(Manos Unidas).- Desde el pasado 28 de febrero, la región de Oriente Próximo vuelve a estar sumida en un nuevo conflicto. Con la guerra de Gaza ya casi terminada –y, desgraciadamente, olvidada– una nueva ola de violencia ha venido a sacudir la frágil estabilidad de una zona del mundo en la que la palabra paz puede parecer solo una quimera.
Líbano es uno de esos países en los que, desde hace décadas, la población vive con la amenaza de guerra asentada sobre sus cabezas. Una vez más, la región sur de la antaño conocida como "la Suiza de Oriente Medio", se ha visto involucrada en un conflicto que ha sembrado de miedo y desesperanza las calles de muchas ciudades.
En Manos Unidas hemos hablado con el hermano Guillermo Moreno, que pertenece a la congregación de La Salle. Hace 10 años, por iniciativa del papa Francisco, formaron, junto a los maristas, la Asociación Fratelli (socio local de Manos Unidas), con la finalidad de trabajar con la población refugiada siria, en proyectos relacionados, sobre todo, con la educación. En la actualidad, la labor se ha extendido a personas libanesas desplazadas por los conflictos y a población palestina.
El religioso español asistió en directo a la oleada de bombardeos que, a finales de 2024, llevaron a cabo las Fuerzas de Defensa de Israel sobre el sur del Líbano. En los últimos días, la historia parece querer repetirse.
Cuando se produjeron los primeros bombardeos, el deseo del hermano Guillermo y del resto de las personas que trabajan en el centro Fratelli, fue que «se tratara de algo rápido; como una reacción a lo de Irán». Pero, tras ver la intensidad y permanencia de los ataques, llegó la frustración. «Una vez más se repite el mismo escenario de hace un año cuando estuvimos casi tres meses de guerra y con nuestras vidas bloqueadas», explica Moreno. Y el miedo se hace fuerte, de nuevo, en su día a día. «Cada día oímos y vemos las bombas, los aviones, los drones... Volvemos a experimentar la incertidumbre, la alerta permanente, la inseguridad».
Nuevamente, los proyectos que llevan a cabo con la población más vulnerable, han tenido que cerrar. Y, nuevamente, la educación ha sufrido, como en cualquier conflicto, las consecuencias de la guerra.
En Fratelli son optimistas. No les queda otra. Por ahora, creen que el centro, donde se imparte educación no formal a los más pequeños, alfabetización a mujeres y formación profesional tanto a mujeres, como a jóvenes de ambos sexos, permanecerá cerrado. Esperan que solo un par de semanas. Pero nunca se sabe a ciencia cierta, porque, asegura el religioso, «es peligroso moverse en nuestra zona por la cantidad de bombardeos cerca de Fratelli».
«Hoy nos hemos juntado con un grupo de educadores que han querido venir voluntariamente para charlar y apoyarnos psicológicamente. Estamos pensando en la posibilidad de realizar acciones de animación para niños dentro de los refugios para desplazados», relata el misionero español. Y, como sucedió a finales de 2024, han comenzado a ayudar a familias desplazadas con algunos alimentos que tenían en el almacén. En estos próximos días, verán «cómo seguir ayudando a la gente, a pesar de que hayamos tenido que suspender los programas normales de trabajo».
En el ambiente se siente el enfado y la frustración con lo que está pasando, aunque hay esperanza de que se llegue pronto a un acuerdo de paz. Mientras tanto, la población local ayuda a los desplazados que llegan del sur, que ya son más de 600.000. Porque, subraya el hermano Guillermo con emoción, «a pesar de todo siempre surge la solidaridad en medio de la guerra».
La unión de la comunidad también les da fuerza. «Todos hemos decidido permanecer aquí junto a la gente para ayudarles. Sentimos la presencia de Dios que nos acompaña y cuida en este momento tan especial», afirma el religioso.
En Fratelli son cuatro hermanos y un voluntario, que buscan ser la presencia de Jesús en medio de la guerra. «En las circunstancias más duras, el ejemplo de Cristo nos orienta, ilumina y sostiene», asegura Moreno. Y, en medio de la violencia, su optimismo se transforma en esperanza, «algo mucho más profundo y permanente». «El futuro está en manos de Dios; a nosotros solo nos toca vivir el presente de la manera más parecida a lo que Jesús haría».
Manos Unidas trabaja con la Asociación Fratelli desde hace ya diez años. En este tiempo, hemos apoyado sus proyectos educativos y de alfabetización de mujeres, además de emergencias como la derivada de los ataques de 2024.
En la actualidad, apoyamos un programa de costura y confección dirigido a 60 mujeres refugiadas sirias vulnerables, que les permite aumentar sus oportunidades de subsistencia. Con esto puedan ayudar a mantener a sus hijos y a su familia.
El proyecto apoya, también, a 100 jóvenes y adultos (hombres y mujeres) refugiados sirios y población libanesa marginada, proporcionándoles formación profesional en cinco especialidades diferentes (electricidad, reparación de teléfonos, cosmética, manicura y peluquería).
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