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Manos Unidas en Colombia: "Seguimos trabajando para estar donde hace más falta"

El fuerte terremoto que sacudió el noroeste de Colombia en la mañana del pasado 10 de agosto dejó a su paso cientos de personas fallecidas, heridas, desaparecidas y un paisaje desolador. Manos Unidas trabaja junto a sus socios locales para las comunidades afectadas

Terremoto en Colombia

(Manos Unidas).- El fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el noroeste de Colombia en la mañana del pasado 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, dejó a su paso cientos de personas fallecidas, heridas y desaparecidas y un paisaje desolador. El país intenta encarar el desastre por todos los medios a su alcance.

Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, el balance de víctimas sigue aumentando. Según las últimas informaciones publicadas este jueves 13 de agosto, al menos 265 personas han fallecido y cientos han resultado heridas como consecuencia del seísmo. Las autoridades y los equipos de emergencia continúan trabajando en las zonas afectadas, por lo que las cifras podrían seguir variando en los próximos días.

Coordinación sobre el terreno para canalizar la ayuda

Manos Unidas trabaja en Colombia desde 1971, en colaboración con organizaciones locales que trabajan junto a algunas de las comunidades más vulnerables del país.

En la actualidad, Manos Unidas apoya el desarrollo de doce proyectos en Colombia, dirigidos a cerca de 4.500 personas, con especial foco en mujeres, y población indígena y campesina. Varios de esos proyectos se llevan a cabo en la zona afectada, por lo que, desde que se tuvo conocimiento del seísmo, la organización se puso en contacto con sus socios locales para conocer la situación, evaluar los daños y detectar las necesidades más urgentes de las poblaciones afectadas.

María Bermúdez, coordinadora del Departamento de Proyectos de América de Manos Unidas

Tal y como explica María Bermúdez, coordinadora del Departamento de Proyectos de América de Manos Unidas:

Desde el primer momento, nos hemos puesto en contacto con nuestros socios locales para conocer la situación de las comunidades afectadas y apoyar esa primera respuesta que ya están desarrollando. Nuestros socios están evaluando los daños y, desde Manos Unidas, nos estamos preparando para responder con la mayor rapidez posible a las peticiones de ayuda con carácter de emergencia que podamos atender

La organización permanece, por tanto, en contacto constante con sus socios en la zona para determinar cómo canalizar la ayuda de la manera más eficaz y ágil posible, atendiendo a las necesidades que se identifiquen sobre el terreno.

En casos de emergencia, Manos Unidas, una ONG de cooperación al desarrollo, actúa en distintas fases, en las que cada minuto cuenta para llegar a quienes más lo precisan: primero, y siempre junto a sus socios locales, analizando y evaluando las necesidades más urgentes; después, activando nuestro fondo de emergencia para responder con acciones de distribución de alimentos, acceso a agua potable, kits de higiene y atención básica; y, más adelante, impulsando proyectos de rehabilitación y reconstrucción para recuperar medios de vida y fortalecer a las comunidades.

Los socios evalúan los daños y las necesidades de la población afectada

Las comunidades del sur del Chocó, de Río, San Juan y sus afluentes han sufrido importantes daños en viviendas, infraestructuras y servicios esenciales. Foto: CRPC.

Uno de estos socios es la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano (CRPC), plataforma que articula el trabajo de organizaciones étnico-territoriales indígenas y afrocolombianas y de las diócesis presentes en el Pacífico colombiano.

La información preliminar recogida sobre el terreno apunta a importantes daños en viviendas, infraestructuras y servicios esenciales. En localidades como Quibdó se han registrado daños estructurales en edificios públicos y privados, viviendas y centros sanitarios. También se han producido graves afectaciones en Buenaventura y en diversas comunidades indígenas y afrocolombianas de la región, explica el padre Jesús Albeiro Parra Solís, director ejecutivo de la CRPC.

La situación resulta especialmente preocupante en algunas comunidades rurales e indígenas de difícil acceso, donde los problemas de movilidad y conectividad están complicando la evaluación de los daños y las necesidades de la población.

Manos Unidas traslada su cercanía y solidaridad al pueblo colombiano, a las personas y comunidades afectadas por el terremoto y en especial a las familias que han perdido a sus seres queridos. Seguimos trabajando, con responsabilidad y coordinación, para estar donde más hace falta.

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