Manos Unidas denuncia que 138 millones de niños y niñas están atrapados en el trabajo infantil
En pleno siglo XXI, el trabajo infantil sigue siendo una cruda realidad en un mundo que progresa a pasos agigantados. Los avances son innegables y las cifras así lo avalan, pero, a pesar de ello, la pobreza y las profundas desigualdades siguen empujando a millones de menores de entre 5 y 17 años a realizar tareas que no corresponden a su edad
(Manos Unidas).- Con motivo del 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, Manos Unidas alzó la voz por los 138 millones de niños y niñas atrapados en el trabajo infantil. Y poner rostro a esas frías estadísticas. Pensamos en Saanvi, que a sus doce años dedica largas jornadas al servicio doméstico en India; en Juan, que se vio obligado a dejar la escuela para labrar la tierra en Guatemala; o en Koku, que recorre las calles de Porto Novo, en Benín, como vendedor ambulante. Y alzamos la mirada para sostener la de Gilbert, cuyas manos pequeñas pican piedra en las minas de coltán de la República Democrática del Congo (RDC), y la de María, víctima del reclutamiento forzado por grupos armados en Sudamérica.
En las 24 horas del día 12 de junio, 138 millones de niños y niñas —algo más del total de la población de México— habrán tenido que dedicar muchas horas de su tiempo de ocio o de estudio a realizar tareas que, por su edad, no deberían asumir.
En pleno siglo XXI, el trabajo infantil sigue siendo una cruda realidad en un mundo que progresa a pasos agigantados. Los avances son innegables y las cifras así lo avalan, pero, a pesar de ello, la pobreza y las profundas desigualdades siguen empujando a millones de menores de entre 5 y 17 años a realizar tareas que no corresponden a su edad. A ello se suma la falta de mecanismos eficaces de control y protección, así como la persistencia de modelos económicos que siguen beneficiándose de la mano de obra infantil. Lo más alarmante es que 54 millones de estos niños y niñas están atrapados en las peores formas de trabajo infantil: esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas, reclutamiento forzoso, explotación sexual y otras actividades peligrosas que ponen en riesgo su vida y su desarrollo.
En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, ponemos el foco en millones de niños y niñas a quienes se les arrebata la infancia y el futuro al ser empujados, desde muy pequeños, a situaciones de explotación. Sin acceso a una alimentación adecuada, ni a servicios de salud dignos, ni a una educación de calidad, a estos menores se les niega uno de los derechos más básicos: vivir la infancia con dignidad.
Las guerras y los conflictos agravan aún más esta realidad. Aumentan el trabajo infantil entre la infancia refugiada y desplazada.
En contextos de pobreza extrema y desempleo, el trabajo infantil se convierte en una falsa vía de supervivencia para muchas familias. Así, el trabajo en la calle, la servidumbre por deudas, los matrimonios precoces y la explotación sexual comercial se intensifican de forma alarmante.
Porque el trabajo infantil no debería formar parte de ninguna infancia, en Manos Unidas trabajamos para prevenir y combatir las causas que obligan a millones de menores a cambiar la escuela y el juego por empleos precarios, mal pagados y, con frecuencia, abusivos.
Sabemos que detrás de esta realidad están la pobreza, la exclusión social, la falta de oportunidades y la discriminación. Por eso actuamos desde el origen, impulsando proyectos que buscan romper este ciclo y garantizar a todos los niños y niñas el acceso a una vida digna.
Tres continentes, tres realidades
India: volver a la escuela en Jharkhand
Rupa Murmu es una joven de 16 años del pueblo de Bardawni, en Jharkhand (India). Su padre trabaja como jornalero y es el único sostén económico del hogar, mientras que su madre recoge leña del bosque para cocinar.
A pesar de las dificultades, Rupa siempre destacó por su interés en los estudios. En 2023 terminó el octavo grado, pero la situación económica de su familia empeoró tras el fallecimiento de su abuelo. Con una sola fuente de ingresos y muchas necesidades en casa, se vio obligada a abandonar la escuela y dedicar su tiempo a las tareas domésticas y a la recolección de leña.
Su vida comenzó a cambiar cuando compartió su historia con un equipo de SAVERA FOUNDATION, nuestro socio local en Jharkhand, que, con la colaboración de Manos Unidas, lleva a cabo el proyecto «Empoderando a las comunidades para combatir la trata de personas y promover el bienestar colectivo y una vida digna». Conmovidos por su determinación y su deseo de seguir estudiando, decidieron apoyarla. La acompañaron a una escuela secundaria en Tisri, donde realizó una prueba de nivel y obtuvo excelentes resultados. Impresionados por sus capacidades y motivación, los responsables del centro aceptaron readmitirla.
El 21 de julio de 2025, con el apoyo del equipo y de su familia, Rupa fue oficialmente matriculada en noveno grado. Hoy vive en Tisri y asiste a la escuela de manera regular, retomando el camino hacia el futuro que siempre soñó construir.
En Benín: aprender en el aula, no en la calle
En los departamentos de Ouémé y Plateau, en Benín, miles de niños, niñas y jóvenes crecen enfrentándose a grandes obstáculos. La pobreza, la falta de acceso a la educación y a la formación profesional, así como la escasez de información sobre salud sexual, limitan sus oportunidades y ponen en riesgo su futuro. Muchas familias luchan cada día para salir adelante, y esta situación favorece el abandono escolar, el trabajo infantil, la violencia y otras formas de exclusión.
Para cambiar esta realidad, trabajamos junto a los Salesianos de Don Bosco en las comunas de Missérété y Sakété, acompañando a niños, niñas, adolescentes y sus familias para que puedan construir un futuro con más oportunidades. Prestamos especial atención a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, como las niñas madres, los menores huérfanos o aquellos que han tenido que desplazarse de sus hogares.
El proyecto ayuda a las familias a fortalecer sus medios de vida, facilita que los niños y niñas puedan acceder y permanecer en la escuela o en programas de formación, y acompaña a madres y padres en la educación y el cuidado de sus hijos e hijas. Además, promueve una educación afectivo-sexual responsable y fomenta la participación de adolescentes y jóvenes para que conozcan sus derechos, expresen sus opiniones y se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo.
Gracias a esta iniciativa, 1570 personas —entre ellas niños, niñas, jóvenes, familias y 120 niñas madres— tendrán la oportunidad de acceder a una educación de calidad, desarrollar nuevas capacidades y avanzar hacia una vida más digna, segura y llena de esperanza.
En República Dominicana: volver a ser un niño
Manolo tiene diez años, toda una vida por delante y cientos de sueños por cumplir. Pero la vida no se lo ha puesto fácil. Manolo es uno de los más de 100.000 niños y niñas trabajadores que hay en la República Dominicana.
De sol a sol, los encuentras por las calles limpiando zapatos o vendiendo limones en los semáforos. Tienen que contribuir al sustento familiar. Terminan el día tan cansados que cualquier otra actividad, como estudiar, jugar o hacer deporte, resulta casi imposible.
Manos Unidas trabaja, junto a la Fundación La Merced, nuestro socio local en República Dominicana, acompañando a más de 600 niños, niñas y adolescentes de las comunidades de Batey Bienvenido y Hato Nuevo mediante programas educativos, recreativos, culturales y de protección integral.
Estos pequeños, rescatados por la Fundación La Merced del trabajo infantil, tienen ahora la oportunidad de aprender, dibujar, jugar y soñar.
La calle ha dejado de ser para ellos el lugar de los sueños rotos.
