24 de mayo: Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme
Manos Unidas: La presencia de las mujeres en los procesos de paz sigue siendo mínima a pesar de ser víctimas máximas
24 de mayo: Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme
(Manos Unidas).- En el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme, Manos Unidas señala el ejemplo de las mujeres de Cotabato, en la región autónoma de Bangsamoro (Filipinas), quienes están ejerciendo un papel clave en la construcción de comunidades más seguras, inclusivas y resilientes tras décadas de enfrentamientos religiosos, tribales y culturales. La Resolución 1325 de la ONU, insta a la inclusión de las mujeres en prevención y resolución de conflictos, ya que aportan perspectivas únicas que incrementan la durabilidad de estos acuerdos.
Según el Índice Global de Paz 2025, el mundo no solo es un lugar menos pacífico, sino también menos capaz de construir la paz. Más de 78 países participan en conflictos que traspasan sus fronteras, una señal del progresivo deterioro de los mecanismos multilaterales para resolver disputas.
“A día de hoy, hay más de 59 conflictos activos en todo el mundo y, lamentablemente, la cifra sigue creciendo. En la mayoría de ellos, las mujeres y las niñas son las primeras en sufrir sus consecuencias. Su acceso a la ayuda humanitaria suele verse muy limitado. Además, enfrentan desplazamientos forzados, pérdida de seres queridos, destrucción de sus hogares y barreras para acceder a la educación, el empleo y la atención sanitaria. Además, son reclutadas en conflictos armados y, en muchos casos, víctimas de matrimonios forzados, embarazos no deseados y violencia sexual”, señala Fidele Podga, coordinador de estudios y documentación de Manos Unidas.
Pese a ello, y aunque los conflictos multiplican por cuatro los asesinatos de mujeres y niñas, y elevan un 87% la violencia sexual contra ellas, su presencia en los procesos de paz sigue siendo mínima.
LA RESOLUCIÓN 1325 DE LA ONU: UN COMPROMISO GLOBAL PENDIENTE
Adoptada en octubre de 2000 por el Consejo de Seguridad de la ONU, la Resolución 1325 establece cuatro pilares fundamentales: participación plena de mujeres en procesos de paz, protección contra violencia de género en conflictos, prevención de estos abusos y apoyo a iniciativas lideradas por mujeres en la reconstrucción postconflicto.
La inclusión de las mujeres en negociaciones de paz eleva un 20% la probabilidad de que un acuerdo dure al menos dos años y un 35% para que permanezca 15 años o más. Las mujeres incorporan reformas políticas, sociales y económicas más inclusivas, fortalecen alertas tempranas y reducen la violencia al abordar cuestiones como la desigualdad de género; su participación civil reduce un 64% el fracaso en implementación (ONU Mujeres).
Sin embargo, en 2024, solo una de cada diez negociaciones de paz incluyó la voz de las mujeres.
La región de Mindanao, con unos 22 millones de habitantes, a pesar de ser muy rica en recursos minerales y agrícolas, es una de las zonas más pobres de Filipinas. Esta zona cuenta, además, con una presencia relevante de población musulmana y tribal.
La inseguridad, la desigualdad estructural y la falta de infraestructura básica alimentan la pobreza crónica, especialmente en áreas rurales.
En 2014, el Gobierno de Filipinas y el Frente Moro de Liberación Islámica firmaron la paz tras décadas de enfrentamientos armados en esta región. Sin embargo, más de una década después, el conflicto en Mindanao sigue latente, marcado por enfrentamientos tribales y luchas de poder, lo que ha provocado que el desarrollo de la población se haya ralentizado.
“En un escenario marcado por la pobreza y la violencia heredada y estructural, Mindanao aparece solo de forma esporádica y superficial en los titulares de los medios occidentales. Sin embargo, las secuelas de esta violencia golpean duramente, y de manera diaria, a las comunidades, en particular a mujeres y niñas, que han sufrido la pérdida oportunidades, el despojo de sus hogares y tierras, y el desarraigo forzado”, explica Miguel Carballo, responsable de proyectos de Manos Unidas en Filipinas.
A través del proyecto “Promoción de derechos de la mujer a través de la gobernanza en Mindanao”, impulsado por Manos Unidas junto a UnYPhil Women, y que ya va por su tercera fase, 18 organizaciones de mujeres han reforzado su liderazgo, su capacidad de incidencia y su participación en estructuras locales de protección y gobernanza. También ha mejorado las oportunidades de autonomía económica, tanto para las lideresas como para sus familias.
En el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme, Manos Unidas quiere visibilizar el rol activo y resiliente de mujeres filipinas en la Región Autónoma del Mindanao Musulmán (BARMM).
“Estas mujeres están demostrando que la prevención de la violencia de género, la participación en la gobernanza local y la autonomía económica son pilares inseparables de una paz justa y sostenible. La paz se construye cuando las mujeres ganan voz, recursos y poder de interlocución, y cuando los hombres pasan de observadores pasivos a aliados activos en cuestiones de igualdad de género y protección comunitaria. Esa combinación de liderazgo femenino, corresponsabilidad masculina e instituciones locales más sensibles al género es la base para una paz sostenible en Mindanao”, afirma Carballo.
Para Manos Unidas, la experiencia en la provincia de Cotabato confirma que la paz duradera se construye cuando las mujeres cuentan con herramientas, reconocimiento y espacio para liderar, y se convierten en protagonistas activas de estos procesos.
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