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Padre Ángel García: "Al final, de lo que nos van a preguntar es de si hemos querido, nada más"

El presidente de Mensajeros de la Paz cumple 89 años

Padre Ángel García: "Al final, de lo que nos van a preguntar es de si hemos querido, nada más"

Es uno de los iconos de la solidaridad. En España, y en el mundo. Hoy, 11 de marzo, el padre Ángel García, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz, cumple 89 años. Y lo hace sin dejar de trabajar, "de soñar", con un mundo nuevo. Sin insultos ni polarizaciones, bendiciendo a los que bendicen. Luchando contra una nueva pandemia, la de la soledad, como antes lo hizo con niños y ancianos, o con los sin techo de San Antón, los migrantes de Lampedusa. Entre políticos, obispos y papas, entre los más pobres de entre los pobres. Genio y figura. "Lo peor en la vida es no tener ganas de vivir". Y esa enfermedad no la tiene el pater. Felicidades.

Pregunta. Estamos en las entrevistas de Religión Digital con una persona a la que todos ustedes conocen, el padre Ángel García. Padre Ángel, buenos días. 

Respuesta. Buenos días.

P. Y casi feliz cumpleaños, porque esta entrevista se va a emitir el 11 de marzo, que cumples 80 y todos. 

R. 80 y todos, ya no quedan más 80. Ya acaricio los 90, y llegando a los 100 enseguida.

P. 89 años de trabajo árduo, con más de... ¿Cuántos años lleva Mensajeros de la Paz?

R. Desde el 62, más de 60 años, pero es como si fuera ayer. Estamos como niños, empezando, soñando, creyendo que un mundo mejor es posible, soñando de que todavía nos quedan muchas cosas que hacer. Recuerdo mucho la última entrevista con el Papa Francisco, que nos decía que los mayores tenemos que seguir soñando. La vida no se termina a los 80 ni a los 90. Como decía el padre Domingo, un cura muy mayor que está en San Antón, 'Nosotros sabemos que algún día nos vamos ahí, pero sin prisa'. Ya no tenemos prisa.

El padre Ángel, con las 'llaves' de San Antón
El padre Ángel, con las 'llaves' de San Antón | Mensajeros de la Paz

P. La vida termina cuando uno deja de tener ganas de vivirla. 

R. Sí, sobre todo cuando te faltan fuerzas y cuando dejas, a veces, de creer en Dios y en los hombres. Porque uno puede seguir creyendo todavía en la gente. Hay gente que a veces lo tiene tan difícil que no tiene ganas de vivir. Y lo peor en la vida es no tener ganas de vivir. La madre Teresa de Calcuta nos decía que lo importante y lo bonito es la vida, pero la vida había que disfrutarla y compartirla. Y yo creo que eso en Mensajeros de la Paz lo hemos hecho desde el primer día, cuando Jesús Silva y yo intentábamos que los hospicios dejaran de serlo, que los asilos de mayores no lo fueran, que la gente que, entonces, se mataba, dejase de hacerlo. 

P. ¿No tiene miedo a la polarización, a estos discursos del odio que se están elevando? 

R. No, porque son falsos, porque la sociedad en la que vivimos no la del Congreso ni la del Senado. La sociedad que vivimos es la de los que van por las calles de Fuencarral y Vallecas, esos no van gritando e insultando, se van dando los buenos días. Vivimos en un mundo mucho mejor, un mundo en donde vamos a vivir más años. 

La sociedad en la que vivimos no la del Congreso ni la del Senado. La sociedad que vivimos es la de los que van por las calles de Fuencarral y Vallecas, esos no van gritando e insultando, se van dando los buenos días

P. Cuesta trabajo pensar en eso, con la que está cayendo, ahora en Irán, antes en Gaza, en Ucrania, en tantos y tantos sitios.

R. En el mundo siempre ha habido estos problemas. Es para sentirse dolido de ver. Ayer hablaba con el padre Carlos, que no puede salir allá de Amán, en Jordania, y me contaba tanta muerte. Me recuerda lo que viví en Bagdad, con tantas bombas, y ahora las ves por la tele, te asustas y dices, 'Estamos perdidos'. Pero ahí hay otro mundo, que es el mundo real, donde la gente puede ir al médico si le duele un pie, y vamos avanzando. ¡Hasta tenemos Inteligencia Artificial!

El padre Ángel, durante la cena de Nochebuena
El padre Ángel, durante la cena de Nochebuena | Mensajeros de la Paz

P. Hace muy poquito estabais celebrando en San Antón, los 11 años, recuerdo que encontraste la llave con la que se cerraba, una puerta que no se cierra desde hace 11 años. ¿Qué ha supuesto San Antón? 

R. San Antón ha sido un sueño, un sueño que tenía desde que era cura joven. Soñaba siempre en tener una iglesia abierta 24 horas ya desde muy chaval, en el centro de una ciudad como Madrid, y tuve que tener 78 años para que ese sueño se realizara. Y se hizo. Y hoy sigo soñando con poder combatir la soledad. La soledad, que es exactamente igual que las guerras y las bombas, siempre hubo soledad, desde el paraíso, Adán y Eva seguro que estaban solos. 

P. De hecho, lo que dijo Dios al crear a la mujer, según el relato, no es bueno que el hombre o que la mujer estén solos. Fue el primero que habló de la soledad.

R. Habló la Madre Teresa de Acuta, habló el Papa Francisco, habló a muchos catedráticos, pero el primero que habló de la soledad fue Dios. Y dijo 'No conviene que el hombre esté solo', y no conviene que estemos solos. Y por eso, en estos años, hemos creado esa fundación para combatir la soledad.

P. Fundación Padre Ángel contra la Soledad No Deseada. Una fundación con un objetivo muy especial

R. Muchos se sienten solos, también los que ostentan el poder. Los más poderosos tienen mucha soledad, y también muchos sacerdotes, muchos obispos, especialmente los eméritos. Ellos, mientras están en activo, no lo notan, pero después se dan cuenta. Y esa soledad no se quita con alcohol ni con pastillas. La soledad se quita con compañía y con amistad. Esa es la receta que tenemos, y es la que queremos: dotar de herramientas para curar la soledad. Aficiones, proyectos, idiomas....

Los más poderosos tienen mucha soledad, y también muchos sacerdotes, muchos obispos, especialmente los eméritos. Ellos, mientras están en activo, no lo notan, pero después se dan cuenta. Y esa soledad no se quita con alcohol ni con pastillas. La soledad se quita con compañía y con amistad

P. El propio Papa está aprendiendo idiomas, alemán, creo que es, a través del Duolingo,

R. ¿Sí? Pues yo creo que le voy a ganar, porque todas las noches me quedo ahí para que no me echen del Duolingo. La gente me dice que si tengo muchos años, y yo respondo que sí, y los que me quedan. Se habla mucho del aborto, que nadie lo puede admitir, pero también hay que hablar de los que dejan que la gente mayor se muera sola. Hemos pasado una pandemia, y lo hemos visto. Aunque te queden dos días de vida, hay que enriquecerlos, y acompañarles. Hay muchas personas que se mueren por estar solos, que no tienen ganas de vivir porque están solos. A ellos les digo que llamen al Teléfono Dorado (900 22 22 23),o a unos amigos. Yo tengo amigos con los que nos llamamos, nos consolamos mutuamente.  

Yo sigo feliz, sigo vivo, sigo con ganas. Y sigo creyendo que quedan muchas cosas por hacer, por compartir. ¿Que nos quedan 20 años? Pues aprovechar esos 20 años para hacer cosas, para continuar proyectos. Que haya menos personas solas, que no haya personas que duerman en la calle, que pueda haber iglesias en las que puedan entrar los unos y los otros. Que nos podamos quereer aunque seamos distintos al otro

P. 89 años, ¿qué te queda por hacer? 

R. Lograr que la gente deje de pelearse tanto. Te da mucha tristeza, porque hemos nacido para querernos. Yo no hablo de los partidos políticos, hablo de las familias, de los amigos. Ahora nos queda una batalla muy grande, la de acabar con la plaga de la soledad, que es la peor enfermedad, y la que sí que tiene cura. Yo sigo feliz, sigo vivo, sigo con ganas. Y sigo creyendo que quedan muchas cosas por hacer, por compartir. ¿Que nos quedan 20 años? Pues aprovechar esos 20 años para hacer cosas, para continuar proyectos. Que haya menos personas solas, que no haya personas que duerman en la calle, que pueda haber iglesias en las que puedan entrar los unos y los otros. Que nos podamos quereer aunque seamos distintos al otro. Que nos entendemos. Eso cuesta mucho, porque no nos han enseñado. Todos creen tener la razón. Hay que enseñar con el ejemplo.

R. Y, después, me preocupa mucho la soledad, que es lo más importante. A la hora de morirse, cuando uno está muy enfermo, o se confiesan, no se arrepienten de haber matado o robado, porque la mayoría de la gente ni roba ni mata, la gente se arrepiente de no haber aprovechado el tiempo para querar a su esposa, a su pareja, a su madre, a los hijos. De eso es de lo que nos van a preguntar, si hemos querido, nada más. Es muy importante decirle a los demás que los queremos. Expresar los sentimientos: hay que aprovechar el tiempo para eso.

El abrazo del padre Ángel a la hermana Domi
El abrazo del padre Ángel a la hermana Domi

P. La última, del 6 al 12 de junio viene León XIV por fin a España, va a ir a muchos sitios, al Congreso, va a ir a misas multitudinarias, a la Sagrada Familia, ¿dónde querrías que fuera? 

R. Por supuesto, a la iglesia de San Antón, o a una iglesia de barrio. Pero creo que en estas visitas de Estado lo mejor es dejar al Papa tranquilo. Yo fui con él a una visita muy especial, a Líbano, y voy a estar cuando vaya a Lampedusa, donde ya estuve con el Papa Francisco, y donde quiero ir con el Papa León.

R. Es un buen momento para mostrar que la Iglesia existe, que tiene un poder muy especial, no un poder político, sino de arrastrar a la gente. Y mi ilusión es que el Papa arrastre a la gente. Este Papa, León, es un discípulo fiel del Papa Francisco, y me emociona... Aunque, fíjate, a mí me emocionó más haber visto a Pedro Casaldáliga, a Vicente Ferrer, a sacerdotes mayores... Tengo un 'club de monjas' de 102, 103 años. Domi, que está en El Escorial, con más de cien años y me llama cada mes, y me bendice, y me besa las manos. Eso no se paga con dinero. No hay cosa más bonita que poder bendecir, y que la gente me salude y me bendiga, porque bendecir podemos bendecir todos. Que Dios te bendiga. Que Dios esté contigo, que Dios te bendiga. Es precioso eso. 

P. Pues feliz cumpleaños, Padre Ángel, que Dios te bendiga y por muchos años. Seguiremos hablando muchos años y muchas entrevistas que pasen. Muchas felicidades. 

R. Gracias, gracias. Ver que una señora mayor coge la mano y te bendice, es una preciosidad. Que te bendiga tu padre, que bendiga a una señora mayor. Bendecir a los que bendicen. También es parte de lo que tenemos que hacer. Gracias.

Sorteamos el libro-homenaje de Mino Cerezo, el pintor de la liberación.
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