El padre Ángel pide a San Antón que bendiga a los animales que "luchan contra la soledad" de sus dueños
"La gente a veces no tiene ganas de vivir, incluso se llega a quitar la vida. Esto tiene un remedio y es la compañía, el amor, estar pendiente uno de otro. Ojalá seamos capaces de darnos los buenos días y las buenas noches"
El Padre Ángel ha destacado este sábado en la tradicional bendición de animales en la iglesia madrileña de San Antón, que ha congregado a cientos de personas con animales variopintos, que la soledad «no se quita con alcohol y pastillas» sino con amor y compañía, como la que brindan los animales domésticos.
En una sociedad donde se dice que «hay más perros que niños», muchas personas han acudido con sus animales de compañía, entre ellos tortugas y hasta un caracol, e incluso «con el teléfono móvil porque se les ha muerto el animal» y vienen a que se les bendiga con «el cacharro», ha dicho a EFE el Padre Ángel.
Ello muestra que «todos tenemos una vida interior y que algunos, aunque a veces presuman de que son agnósticos, ateos, y no creen en Dios, después a veces creen más que quienes decimos que creemos», ha añadido el fundador de Mensajeros de la Paz.
Además de creer en Dios, hay que creer «en los hombres y en las cosas que nos rodean, también en los animales de compañía, en las flores, en las plantas y en tantas cosas», y ser capaces de «querer y dejarnos de pelear», sin olvidar la realidad, «que hay personas vulnerables que incluso han muerto de frío en la calle».
Ante ello, hay gente que «cuida de los animales, que los sacan aunque a veces cueste trabajo y esfueerzo, y que muestran cariño también a esos animales», según el padre para quien habría que «mostrar más cariño a los que no son animales, sobre todo a los vulnerables».
Ojalá a estos «les quisiéramos tanto como se quiere a los animales», continúa el padre que ha llamado a «querer a todos, a los animales, pero sobre todo a los a las personas humanas», porque las verdaderas ideas «no son esos problemas que a veces se saca en primeras páginas», entre los que destaca la soledad.
«La gente a veces no tiene ganas de vivir, incluso se llega a quitar la vida. Esto tiene un remedio y es la compañía, el amor, estar pendiente uno de otro. Ojalá seamos capaces de darnos los buenos días y las buenas noches».
Entre los animales más llamativos, además de los típicos perros y gatos, había un gran caracol llamado Charlie, de tres años de edad, que ya ha superado en un año la expectativa de vida. «Será que le vienen bien las bendiciones», ha dicho el dueño del animal que sus hijas encontraron en un parque al volver del colegio.
