Los autores del libro denuncian las “trincheras ideológicas” sobre la inmigración que dificultan la construcción de consensos y políticas de Estado La crisis aumenta los prejuicios contra los inmigrantes en los barrios populares

'Lo que esconde el sosiego'
'Lo que esconde el sosiego'

Investigadores del Instituto de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia Comillas (IUEM) avisan de que, a pesar de que la cuestión migratoria no ha hecho ganar votos entre la extrema derecha, “el caldo de cultivo está ahí”

El libro “Lo que esconde el sosiego” destaca la presencia de un racismo comunitario de baja intensidad en los barrios populares, donde residen mayoritariamente la población de origen inmigrante

La idea de que un país como España, castigado por la crisis y la precariedad, y con numerosa población de origen inmigrante (POI), vería crecer las actitudes racistas durante este periodo, ha resultado no ser muy acertada. Según el libro “Lo que esconde el sosiego”, basado en una investigación llevada a cabo por la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos del Instituto de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia Comillas (IUEM), “las relaciones entre la población nativa y la POI en los barrios populares se han mantenido cordiales y tranquilas, no ha alcanzado en los barrios populares un nivel de tensión social y política significativa pese al arraigado prejuicio grupal existente en ello, aunque ambos grupos permanecen distantes”.

Así, aunque la crisis no ha destapado un conflicto social intenso, hay indicios y señales de que esto podría variar si no se toman medidas de mejora de la integración de las personas migrantes. No en vano, los investigadores detectan un “racismo comunitario de baja intensidad”.

Una de estas señales es, según este estudio, es la extensión del prejuicio étnico hacia la POI entre la población nativa. “La crisis y el avance del precariado en los barrios populares, junto al arraigo de la POI, han despertado entre la población trabajadora nativa una creciente percepción de la inmigración como amenaza económica”, afirman los investigadores. Además, se acentuó la representación de la POI como amenaza comunitaria (tendencia a vivir aparte, amenaza para la convivencia cotidiana …). No en vano, según los autores del libro, el prejuicio étnico se basa en la idea de que “el otro migrante es inferior y un extraño diferente que no pertenece al nosotros nativo”, y la idea que la inmigración es una amenaza para la ventaja de los nativos en diversos ámbitos sociales.

Los barrios populares se transforman

Existe una intensa transformación sociodemográfica dentro de los barrios populares donde mayoritariamente viven la POI, que afecta al conjunto de la sociedad española. Al tiempo, la precariedad laboral y material sigue creciendo en estas zonas, “impidiendo los procesos de movilidad social ascendente”, y provocando un intenso malestar social del que, en ocasiones, y de forma errónea, se culpa a los inmigrantes. Existe también un proceso de declive del comercio de proximidad y un auge de los problemas de convivencia vecinal que están “arraigados en los problemas estructurales de estos barrios más que en los supuestos estilos de vida diferentes y antagónicos de la población inmigrante”, según los investigadores del IUEM.

Los autores del libro han detectado que la inseguridad ciudadana, que es más una percepción que una realidad en dichos barrios, y la cada vez mayor diversidad étnica son alguno de los principales desafíos de estas áreas. Según el estudio, la POI ocupa las peores posiciones sociales y económicas dentro de los sectores populares, por debajo de las condiciones de la población nativa. “Asistimos a un proceso de etno-estratificación producto de procesos de cierre o enclaustramientos étnicos”, aseguran los investigadores, y añaden que “los barrios populares sufren etnificación, en virtud de la cual se activan discursos que culpabilizan a la inmigración de los problemas y cambios sociales negativos que sufren los sectores populares en España, como precariado, deterioro residencial, tensiones de convivencia o deterioro de los servicios públicos. Pero no es la POI, sino los procesos políticos y económicos de fondo los que generan esa vulnerabilidad”.

En este sentido, los autores del libro denuncian las “trincheras ideológicas” sobre la inmigración que dificultan la construcción de consensos y políticas de Estado. Además, avisan del incremento de “discursos preferentistas” en los barrios obreros “que subrayan la ventaja de los nacionales y la posición secundaria de los migrantes, y la demanda de mantener o recuperar esa ventaja en diferentes ámbitos sociales”. A pesar de ello, los investigadores rechazan que los partidos de extrema derecha se hayan visto favorecidos en las urnas por las posturas antinmigración de parte de la sociedad.

“No hemos detectado durante la investigación que las propuestas antiinmigración de la extrema derecha radical hayan logrado movilizar política y electoralmente a los vecinos de barrios populares, ni que se haya politizado la cuestión inmigrante entre los vecinos nativos de estos barrios, ya que no han aparecido movimientos o plataformas sociopolíticas formales anti-inmigrantes”. Pero avisan: “el caldo de cultivo existe, y si no se interviene con decisión y firmeza en los próximos años, la situación de tranquilidad y sosiego actual puede cambiar de forma radical”.

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