Cáritas marcha con la 'Campaña Fuera de Coberura' de las personas sin hogar Las caras del sinhogarismo: Cada vez hay más jóvenes y más mujeres, y crecen los problemas de salud mental

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Las personas sin hogar se ven privadas de otros derechos: acceso a la salud, al empleo,  protección legal, educación etc…  

Entidades, administraciones y personas sin hogar han salido hoy a la calle para visibilizar la realidad heterogénea del sinhogarismo y pedir una cobertura social que les saque del  aislamiento. La marcha, de Callao a la Plaza de España, ha finalizado con la lectura de un  manifiesto

(Cáritas).- Con el lema “FUERA DE COBERTURA” las asociaciones y servicios que participan en el Día de las Personas sin Hogar en Madrid, que se coordina desde la Red FACIAM, se han unido para presentar públicamente la Campaña de Personas sin Hogar 2022.  

Las organizaciones y personas en situación de sin hogar destacan la necesidad de visibilizar el sinhogarismo como un problema social, que debe atajarse con políticas públicas y medidas que den  cobertura total a las necesidades de las personas que no tienen un hogar.  

No tener un hogar va más allá de no tener techo. Así, en España, 1 de cada 5 hogares sufre exclusión  residencial y el 2,3% de los hogares sufre amenazas de expulsión de su vivienda (informe FOESSA de  Cohesión social 2022). Además, quienes no tienen un hogar quedan fuera de todo: sin conexión  social o familiar, sin cobertura sanitaria, social o legal, sin acceso al trabajo, la cultura o la educación, sin dignidad. 

"En España, 1 de cada 5 hogares sufre exclusión residencial y el 2,3% de los hogares sufre amenazas de expulsión de su vivienda"

Esta es la realidad que cada día viven miles de personas. Hablamos de cada vez hay más personas  que pierden su vivienda – el INE recoge un aumento del 24,5% desde 2012-. El perfil de estas  personas es diverso y heterogéneo, lo que nos indica que cualquier persona puede acabar en una situación de sinhogarismo, al margen de la edad o el sexo, o de su situación social, educativa, económica o familiar. El caso de Armando es un ejemplo. Él es español, tenía su propia empresa de  consultoría y le iba bien, pero con la crisis de 2008 comienza a acumular deudas y termina perdiendo  el empleo y la vivienda; tiene además graves problemas de salud y, pese a tener documentación,  encuentra trabas continuas para acceder a los servicios médicos.  

Según los datos de atención de la Red FACIAM, cada vez hay más personas jóvenes en situación de  sinhogarismo; representan el 30% de las personas acompañadas por FACIAM. Así, tenemos el caso de Kimberly, joven de 22 años, quien ha pasado a estar sin hogar junto a su madre y su hermano, a estar en situación de sinhogarismo y sola; ahora comparte piso y aspira, como cualquier joven de su edad a poder finalizar sus estudios y trabajar. 

"Cada vez hay más personas jóvenes en situación de sinhogarismo; representan el 30% de las personas acompañadas por FACIAM"

También destaca el crecimiento de mujeres en situación de sinhogarismo, según datos estadísticos  y de atención, las mujeres representan alrededor del 25% de las personas sin hogar. Es el caso de  Carol, madre sola con tres hijos a su cargo que dificulta que pueda tener un empleo y acceder a una  vivienda; hasta llegar al residencial, donde ahora se alojan, ha pasado por varios pisos y habitaciones  alquiladas, reflejo también de casos de infravivienda o vivienda inadecuada.  

Si hablamos de cómo les afecta a las personas no tener un hogar, a nivel no solo físico sino psicológico, la realidad también es preocupante. Un 67% de las personas sin hogar se sitúan ante la posibilidad de presentar problemas de salud mental, lo que se acrecienta en el caso de las mujeres:  el 80, 5% presentan elevados niveles de malestar psicológico. Es la situación que vive Sonia, psicóloga de 57 años de edad, ella vino a España antes de la pandemia para estudiar un doctorado, pero tras el confinamiento le cancelan el doctorado y agota sus ahorros, por lo que no puede hacer frente a los gastos; esta situación le lleva a tocar fondo psicológicamente.  

Estos datos dibujan el perfil de las personas sin hogar en nuestra región, quienes viven una situación dura: a la falta de un hogar y los problemas de salud, suman las dificultades para acceder a otros derechos, el aislamiento y la estigmatización.  

Susana Hernández, presidenta de FACIAM, señala, por un lado, la necesidad de “conocer la realidad del sinhogarismo para desestigmatizar a las personas sin hogar, personas que por diferentes motivos y con diferentes vidas tienen que partir de cero”. Y por otro lado, apunta a la urgencia de facilitarles recursos, “porque con los apoyos necesario las personas pueden salir adelante hacia una vida  autónoma, como vemos con estos casos; para ello apostamos por la centralidad absoluta de las  personas y familias en situación de sin hogar, y por mantener la mirada de derechos humanos de  manera global”.  

"Destaca el crecimiento de mujeres en situación de sinhogarismo, según datos estadísticos y de atención, las mujeres representan alrededor del 25% de las personas sin hogar"

Sinhogarismo

Las entidades colaboradoras y miembros de la red FACIAM piden:  

A las administraciones públicas. Políticas públicas y medidas que garanticen los derechos y la  dignidad de las personas sin hogar, para que accedan a los recursos necesario que les permita salir  de la exclusión y emprender por sí mismas una vida normalizada. Hablamos, por ejemplo, de un  sistema suficiente de acogida y acompañamiento, un sistema de protección de rentas y empleo,  acceso a una vivienda social asequible, y facilitar los trámites de documentales para la personas  migrantes.  

A la ciudanía.Que avancemos hacia una sociedad de los cuidados, donde mutuamente nos  protejamos, y protejamos la vida de cada persona, sin dejarnos a ninguna (sobre todo a las más  vulnerables), donde cuidemos lo que nos es común, el entorno, las relaciones, los vínculos, los  derechos, la convivencia…  

A los medios de comunicación.Muestren la verdadera realidad de las personas sin hogar, como  realidad heterogénea y compleja, y lejos de estigmas, para que no se perpetúen estereotipos y sí se  muestre la capacidad de resiliencia de las personas sin hogar.

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