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¿Por qué me voy de Religión Digital?
Monseñor Rogelio Cabrera López / CEM. 07 de diciembre.- “Preparen el camino del Señor, Dios nuestro, hagan rectos sus senderos. Todo valle será rellenado, toda montaña y colina, rebajada; lo tortuoso se hará derecho, los caminos ásperos serán allanados y todos verán la salvación de nuestro Dios” (Lc. 3, 1-6)
Con gran esperanza, estamos iniciando este segundo domingo de Adviento, y el énfasis de preparación sigue adelante.
Al encender la segunda vela de la corona, debe arder la “esperanza”, así este domingo podemos encender la “fe”. Una fe que requiere la certeza de saber que esperamos a alguien importante y que nos ama. Una voz clama en el desierto: preparen el camino del Señor. Este grito es hoy para nosotros. Es un tiempo de pensar en todo aquello que debemos enderezar. Aquellas cosas chuecas que en la vida se nos han vuelto cotidianas. Que no sea una voz que por estar en el desierto corra el riesgo de no ser atendida ni escuchada.
Junto con enderezar el camino y hacer rectos los senderos. También dice que todo valle será rellenado. De verdad que cuando Dios no está hay vaciedad, Solo Dios puede rellenar los sinsentidos y los vacíos con los que vivimos. Vacíos que nos llevan a una búsqueda desesperada por llenarlos; y que nos hacen torcer el camino.
Toda montaña y colina, rebajada, cuántas montañas nos han crecido. Montañas de orgullo y soberbia, montañas de problemas y desilusiones, etc. El Señor nos promete rebajarlas.
Podríamos seguir con los comparativos proféticos que leemos hoy en el Evangelio, pero al final, lo que quieren hacernos entender es que Dios puede cambiar nuestra situación, que Él camina con nosotros, sólo nos pide darnos cuenta, pedir perdón, reconocer su salvación que llega día a día a nosotros.
Celebrar la Navidad con esta disponibilidad nos dará lo oportunidad de ver la gloria de Dios, de experimentar en la vida la presencia de Jesús que llega a nosotros en cada instante. Los tortuoso no nos deja avanzar, por eso debe ser limado, emparejado, lo mismo que los caminos ásperos, pues cuando hemos recorrido otros caminos que no son Dios mismo, sin duda que hemos errado.
Hoy tenemos la oportunidad de enderezar nuestro estilo de vida, de aquellos vicios y costumbres que nos hacen vivir en la oscuridad, sin darnos cuenta de cuánto daño nos causamos a nosotros mismos y a los que nos rodean. Seguirá esta voz gritando “preparen el camino del Señor”, no perdamos el tiempo en la mezquindad, démonos la oportunidad de vivir con luces nuestra navidad en Jesús. Que la familia pueda enderezar el camino tortuoso que tiene por la falta de diálogo entre padres e hijos. Que se enderece el camino de la injusticia, de la mentira y de la violencia; que se allane con la paz y el diálogo fraterno. Preparemos el camino, ¿qué debo yo enderezar este año?
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