Obispo de San Cristóbal de Las Casas muestra preocupación por epidemia de chikungunya



Mons. Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo de San Cristóbal de Las Casas / CEM. 23 de agosto.- Me preocupan las informaciones que los sacerdotes y religiosas me comparten sobre lo que está pasando en sus comunidades con la chikungunya:

Un sacerdote fue picado por el mosquito transmisor de esta enfermedad. Se sentía más mal que en otras ocasiones. Por ello, se le internó. A raíz de la picadura, se le diagnosticó neumonía. Afortunadamente se le trató a tiempo y va mejorando. Su neumonía no fue causada por el mosquito; era un problema que traía aletargado; sin embargo, la picadura le agudizó su problema de pulmón. Si no se le hubiera tratado a tiempo, otras habrían sido las consecuencias.

Me informan que algo semejante está pasando con mujeres embarazadas. Si les pica el mosquito, su embarazo se complica. Ha habido casos en que abortan, o sus criaturas nacen muertas, con ronchas, ampollas, con fiebres muy altas y otros signos, que no son comunes en estos casos. Es decir, la chikungunya hace que se desarrollen efectos que, de no haber sido por ese mosquito, no hubieran causado mayores problemas. Esta enfermedad complica la vida de quienes ya tienen otros males consigo, porque los agudiza. Por tanto, el mosquito no es el directamente responsable de enfermedades mayores, o de muertes, pero sí es la ocasión para que esos males se desarrollen más de lo normal.

Me informan que un niño fue picado por el mosquito, y su hígado se inflamó demasiado. Me dicen que un anciano, picado también, murió, no a consecuencia de la picadura, pero ésta le desencadenó un cuadro mortal. Hay sacerdotes que me dicen que ya han celebrado misas por difuntos, fallecidos por enfermedades que ya traían, pero que se les agudizaron a consecuencia de la picadura del mosquito transmisor.

Por tanto, no es una cosa menor. He enviado esta información a autoridades estatales de salud, y reconozco que están haciendo lo que les corresponde: descacharrización, fumigaciones domiciliarias y abiertas, surtir vacunas y medicinas apropiadas. Sostienen que han hecho revisiones en clínicas y hospitales y no tienen evidencia de que el mosquito sea el causante de defunciones. Técnica y oficialmente así es; pero comparto lo que nos dicen varias personas, para que todos tomemos conciencia y hagamos cuanto sea posible, para evitar que este mal se convierta en una epidemia. Agradecemos a la Secretaría de Salud de Chiapas su atención a este problema, pero no esperemos que todo lo haga el gobierno; cada quien tenemos nuestra propia responsabilidad.

Procuremos evitar que haya agua sucia en casa, en los jardines o patios; que no se encharque en recipientes vacíos, en llantas viejas o en tinacos abandonados. Tan pronto como alguien sienta dolores musculares fuertes, temperaturas muy altas, dolores de cabeza y otros males no comunes de una simple fiebre, acuda de inmediato al médico y a las instituciones de salud, para que se le atienda a tiempo. La prevención es un arma poderosa contra cualquier enfermedad. Dios quiere que estemos sanos, pero nosotros debemos hacer lo que nos corresponde.
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