Deslucida procesión en Catedral Se extinguen tradiciones del Jueves de Corpus

Lo que era una fiesta de la arquidiócesis de México, poco a poco va muriendo ante la mirada del "pastor" de la Iglesia capitalina

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El día del Corpus Christi se celebró en la Catedral Metropolitana con poca asistencia de fieles y sin el ambiente que se veía hace algunos años.

El Padre José de Jesús Aguilar Váldez, subdirector de Radio y Televisión de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de México, opinó que tristemente esta celebración se extingue, incluso con poca presencia de sacerdotes en Catedral.

Recordó con nostalgia, que hasta hace 4 añosniños y adultos salían con sus trajes de inditos sobre algunas de las principales avenidas cercanas a la Catedral para hacer toda una fiesta del acto con música de tambora.

Pero no sólo lució triste ese ambiente fuera del mencionado santuario, este reportero también acudió al Auditorio del Mercado de Sonora, en donde desde hace diez días alrededor de 40 artesanos exhibieron sus artículos a la venta.

Metates, huacalitos, collarcitos, barrilitos, molcajetes, mulitas, trajecitos de inditos  e inditas, estaban ahí sin que se aproximara casi ningún cliente.

Era toda una gama de artículos para vestir un paisaje en donde por obligada tradición de años atrás, en las afueras de muchas parroquias de la Ciudad de México, vestían escenarios para la foto con el niño vestido de indito.

Sin embargo, tristemente se han ido extinguiendo éstas tradiciones.

A decir de Margarita Yáñez, artesana de San Nicolás Coatepec, Estado de México, “las ventas están tristes”, al tiempo que mostró un semblante de desánimo.

“De tres años para acá bajó mucho la venta. Los papás están gastados. Ya se vienen las clausuras de la escuela, luego inscripciones; hay que pagar todo lo que les piden en la escuela (…)”, consideró.

Añadió que sus principales clientes, son por igual capitalinos que de provincia.

Sobre la hechura del denominado “huacalito”, dijo que ella lo adorna y le pone las figuras, además de que los teje y “le ponemos toda la fantasía”.

Explicó que entre sus componentes, figura “una maderita que se llama güijote, muchas de las figuritas están hechas con barro y la naturaleza es la calabacita que le llaman bule; mientras que el gallo, el petate y el sombrero son de plástico”.

Aclaró que una gran mayoría de artesanos, han sustituido las hojas de maíz con el plástico para la hechura de los huacales; sin embargo “rescatamos el barro, y lo demás es pluma de pollo que pintamos al sumergirlas en agua con colorante artificial”.

En cuanto a los precios, refirió que dependen del tamaño: el más pequeño, de aproximadamente 20 centímetros (cm), cuesta 28 pesos.

Detalló que los collares de perla están elaborados de plástico y no de vidrio, como lo marcaba la tradición; “cuestan tres por 10 pesos, y los barrilitos son de madera, a 5 pesos”; ésta bisutería, explicó se usa para vestir al niño de indito.

Mientras se realizaba la entrevista, se aproximó al puesto de Margarita, Filiberto Cornejo Díaz, quien comentó que se desplazó desde San Francisco Acuautla, en Ixtapaluca, para comprarle a su bebé de un año su huacalito, para completar su traje de indito.

Dolores Silva, artesana de Almoloya del Río, Estado de México, tenía centenares de trajes de indito, con tallas de uno a 10 años; sus precios de 35 a 90 pesos. Todos elaborados de manta y con un bordado muy colorido. También se quejó de que “este año están muy bajas las ventas”.

Antonio de Jesús, de Santiago Analco, municipio de Lerma, Estado de México, elabora las mulitas, la más pequeña le llama de prendedor, “con  tres sopitas de honguito se pintan con el arbolito, que se llama licopodio ya para adornarlo”.

Refirió que la tradición se está perdiendo. “Traje menos mulitas este año. Reduje de trescientas a 400 piezas y aun así no he acabado. Ya llevo aquí 9 días y estoy pagando el espacio que renté en ‘cachitos’”.

La más pequeña de las mulas mide un centímetro, pero alcanzan el medio metro.

“Están elaboradas con tallos de plátano en seco, me tardo como media hora  en hacer uno grande, la pericia la alcancé porque a mi mami desde que era un chiquitín le aprendí la técnica”, recordó.

Se quejó que no acude a las procesiones, ni a la Iglesia porque en la mayoría ya les prohíben este tipo de vendimia.

Entre las mulitas, las hay desde 1 cm, a 1.50 pesos; 10 cm, 5 pesos; 15 cm, 8 pesos; 20 cm, 10 pesos, y la mula más  grande, de aproximadamente medio metro, con un costo de 300 pesos… Todas muy hermosas y más al proceder de un trabajo muy

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