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Guillermo Gazanini Espinoza / 22 de noviembre.- Narcos, sicarios, asesinos, todos devotos. La guerra que el Estado mexicano ha llevado a cabo contra los carteles de la droga ha revelado las devociones particulares de los profesionales del sufrimiento impregnado de pseudocatolicismo y ocultismo a fin de recibir los favores particulares de lo divino, el manejo de las fuerzas sobrenaturales y el dominio sobre la muerte.
En “La fe de los sicarios, el vínculo de los profesionales con el ocultismo”, Carlos Montiel González realiza un análisis minucioso de estas extrañas creencias que caracterizan a narcos y sicarios que han estremecido a la sociedad mexicana por sus crímenes incruentos y salvajes que no revelan el menor indicio de humanidad en forma alguna. Editado por el Consejo de Analistas Católicos de México, el texto redactado de forma ágil y amena va dando cuenta de las diversas fuentes periodísticas que han sido recopiladas por el autor para informar al lector sobre todas las devociones, supersticiones y supercherías que sicarios y narcos adoptan para justificar sus crímenes y, sin el menor remordimiento, matar a costa del poder, del dinero y de la protección de lo divino.
Así, Carlos Montiel analiza la existencia de los diversos cultos que los sicarios tienen para justificar las prácticas de muerte como el profesado a Malverde, a la “santa muerte”, la santería y la mezcla de prácticas cristianas que el desembocan en una forma de burla que el ocultismo hace de la religión cristiana. De acuerdo con el autor, “en México, las fascinación por lo paranormal es el resultado del vacío espiritual que produce la cultura moderna, la sociedad occidental, la secularización (proceso social en el que la religión y sus instituciones pierden influencia para dar paso de lo sagrado a lo profano, de lo religioso a lo mundano) y haber colocado al hombre en el centro del universo. Quien se acerca a la barrera de lo paranormal, ha olvidado la sentencia de Dios: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan”. (Lc 16,29)”
En este mismo texto, el presidente del Consejo de Analistas Católicos de México señala las tres categorías de maldad en el ocultismo: la adivinación que incluye a la astrología, el zodiaco, las bolas de cristal, las cartas, la quiromancia, la mediumnidad, la numerología y los horóscopos; el espiritismo, la comunicación con los muertos y la necromancia y, finalmente, la magia por la que sus practicantes intentan controlar el presente por ceremonias y hechizos de magia, brujería, satanismo y misas negras.
De acuerdo con Montiel, los sicarios mexicanos mezclan su trabajo con ritos de santería y culto a la santa muerte, manipulados por líderes supersticiosos y de sectas donde se han creado asesinos a sueldo en una visión ilusoria del mundo y de su lugar en él, causando una escala de violencia masiva. “A sesenta y cinco años de que el Papa Pío XII designó a la Santísima Virgen de Guadalupe Emperatriz de las Américas, nuestro país presenta –a causa del narcotráfico- casos terroríficos producto de la obsesión por el ocultismo buscando lograr conocimiento o poderes sobrenaturales fuera de Dios, pretendiendo saber y dominar los secretos de la naturaleza. El hambre de poder de los capos (jefes del narco), ha llevado a los sicarios manifestar un tácito rechazo a Dios sin importar que lo oculto sea un canal por el cual satanás tome posesión de las personas”.
“La fe de los sicarios, el vínculo de los profesionales con el ocultismo” puede solicitarse en consejodeanalistas@hotmail.com
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