El escrito no solo se detiene en la denuncia de una supuesta “conspiración para derribar a un gobierno legítimo”, sino que también incluye “los ataques a las personas migrantes y la vandalización de las sedes de partidos de izquierda”, que “recuerda las agresiones fascistas de épocas pasadas”
"Es inadmisible que un Gobierno, democráticamente elegido, caiga por un informe de la Guardia Civil, antes de celebrarse un juicio con todas las garantías en el que se acreditase la responsabilidad de la presidencia o del partido afectado"
"Un sector de la jerarquía de la Iglesia, con el presidente de la Conferencia Episcopal a la cabeza, violando la neutralidad política, solicita nada menos que la celebración de elecciones generales en apoyo claro de las posiciones de las derechas”