"Si es cierto que están abiertas las fuentes del Espíritu para la humanidad entera, habrás de acercarte y beber, habrás de acoger al que pide entrar en la intimidad de tu casa"
"Uno se sentiría como en casa, en la casa materna, donde siempre se es bienvenido y donde siempre se puede volver", afirma Francisco
"En la zarza que no se consume... está el Cristo resucitado que nos habla, que nos comunica el fuego del Espíritu Santo, que nos invita a descender entre la gente para escuchar su grito"