Su compromiso con Cuba le llevó a apoyar los esfuerzos migratorios a favor de la reunificación de familias cubanas, a interceder por la liberación de presos políticos, y a mediar para un mejor entendimiento entre el gobierno de Estados Unidos y el de su país
En 1966, ya sacerdote, y después de pasar ocho meses en la UMAP (Unidades militares de Apoyo a la Producción), contaba con un visado para emigrar a España, “pero eligió permanecer”
Para Márquez La Habana era “la plaza más compleja para un obispo en Cuba”, y Mons. Ortega la pastoreó durante 35 años
Eduardo Mesa: "Llevó adelante la encomienda recibida de Su Santidad el Papa Francisco de mediar en lo que culminó en las históricas declaraciones de Raúl Castro y Barack Obama"
Se pronunció contra la pena de muerte en julio de 1989 con motivo del fusilamiento del general cubano Arnaldo Ochoa y tres militares
Su sueño: que “en las escuelas, los niños comiencen las mañanas diciendo ‘pioneros por Cuba seremos como Martí’, en lugar de repetir ‘pioneros por el comunismo, seremos como el Che'”