Pero el hombre, también desde hace siglos, está en guerra con la naturaleza. Ha roto también la armonía creacional. Y la naturaleza cíclicamente se toma su parte, re rebela, nos sorprende y nos avasalla. Esta guerra existe, y la podemos llamar como queramos, pero el hecho es que, de vez en cuando nos ataca con mucha dureza, una veces con fuego, otras con agua, con terremotos.
César García, Párroco de Nuestra Señora del Rosario de Sedaví. me decía “esto no nos lo podemos creer, pero es una realidad. Nos ha dado de lleno y en totalidad. Vidas humanas, bienes materiales. El Apocalipsis”,
Carlos Pons, me contaba que el panorama que se ha encontrado nunca se lo podía imaginar: “Es mucho más que lo que vemos en la fotos o en las imágenes”. Nos dice: “Necesitamos que despejen cuanto antes las calles, y se puede transitar con seguridad, la parte baja del pueblo ha sido la más afectada…”
Me decía Ángel, Párroco de Nuestra Señora de Lepanto de Castellar : “hemos de lamentar dos víctimas mortales, pero que la gente tuvo un poco más de tiempo par reaccionar y subirse a los primeros y segundos pisos”, Me dice que “sin embargo echa de menos un aviso más pronto cuando ya veían que el agua bajaba en tromba desde los barrancos de arriba”. “Hemos de asumir la realidad y vivir con ella para recuperar la esperanza”.