14 mar 2026

Adiós al último gran gigante de la Escuela de Frankfurt y uno de los arquitectos intelectuales de la Europa moderna.

Jürgen Habermas ha fallecido hoy, 14 de marzo de 2026, a los 96 años en su casa de Starnberg. Es el fin de una era. Con él se marcha el último gran gigante de la Escuela de Frankfurt y uno de los arquitectos intelectuales de la Europa moderna.

Hoy el pensamiento occidental pierde a una de sus brújulas morales: Jürgen Habermas no solo fue un filósofo; fue el hombre que convenció a todos de que, a pesar del ruido y la oscuridad, todavía podemos entendernos a través de la palabra.

¿Qué perdura hoy de su filosofía?

Su muerte nos deja un vacío, pero sus ideas son herramientas vivas para navegar el siglo XXI:

El eco de Frankfurt: Más que una escuela, una actitud

Como máximo exponente de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, Habermas mantuvo vivo el compromiso de que la filosofía no debe solo interpretar el mundo, sino emanciparlo. De Adorno y Horkheimer heredó el espíritu crítico, pero él le añadió esperanza. Hoy, la Escuela de Frankfurt perdura en cada ciudadano que se niega a ser un simple consumidor pasivo y que exige una sociedad más justa y racional.

"En el proceso de comunicación, no solo nos entendemos sobre algo en el mundo, sino que también nos entendemos unos con otros".

Se apaga la voz del filósofo, pero se queda su proyecto: la modernidad como una tarea que aún no hemos terminado de completar, y que hoy precisamente se pone en peligro como proyecto.

Buen viaje. Saluda, donde estés, a todos esos que quisieron cambiar este mundo haciéndolo un poquito mejor, rebajando las guerras y poniendo en marcha el diálogo y el derecho.

25 feb 2024

Habermas, Ratzinger y el fundamento de la sociedad liberal europea

En enero del 2004, hace 20 años, tuvo lugar una discusión entre Habermas y Ratzinger organizada por la Academia Católica de Baviera. La Academia programó diversas actividades basadas en la exposición de diversos puntos de vista

La postura intelectual de Habermas y la postura intelectual de Ratzinger son, en el fondo inconmensurables. Parten de cosmovisiones diferentes y no complementarias. Por eso el debate fue un debate de sordos

Habermas considera la religión desde la perspectiva de una libertad que sabe que ha cometido muchos errores; mientras que Ratzinger, desde el cielo de la verdad católica, miraba con escepticismo los afanes de la razón secular, es decir, los afanes de esa libertad