Los pobres no son solamente los destinatarios preferidos de la acción de la Iglesia, los privilegiados de su misión, sino que también son sujetos activos- Ellos anhelan la felicidad del "vivir bien" y no ideal egoísta de la "buona vida"
La "globalización de la indiferencia" ha generado un "nuevo idolo": el del miedo y la seguridad. Es la "edad de la rabia"
Los Movimientos Populares:* pueden representar una fuente de energía moral, para revitalizar nuestras democracias pueden ser una reserva de "pasión civil", de "interés gratuito por el otro", capaz de* pueden regenerar un renovado sentido de participación, en la construcción de nuevos agregados sociales que afronten la solicitud en cuanto "fuerza del nosotros" son la respuesta a la "cultura del yo"
En este estado de parálisis y desorientación la participación política de los Movimientos Popiuares puede vencer a la política de los falsos profetas, que explotan el miedo y la desesperación y que predican un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.