La Vida Religiosa ha estado siempre en frontera en la Iglesia o en las periferias, como se dice ahora, tras la estela del Papa Francisco
Bajo las cenizas, que algunos consideran apagadas, soplan los aires de la primavera de Francisco y descubren las brasas ardientes de una vida religiosa más auténtica
Sin asentarse nunca, sin acostumbrarse a una vida cansina, sacudiendo continuamente las entretelas de la Iglesia. Desde la libertad de los seguidores de Jesús