"Yo me quedo con mi fiesta de todos los Santos" Halloween o la fiesta del mal gusto

Fiesta de Halloween
Fiesta de Halloween

¡Bastante hemos sufrido ya la muerte en este tiempo de "Coronavirus"!

Yo me quedo con mi fiesta de todos los Santos, con las castañas calentitas y mi visita al cementerio a rezar y a llevar algunas flores a mis seres queridos difuntos. Tal vez sea un romántico incorregible

En los tiempos que vivimos, uno se acostumbra a ver muchas cosas extrañas y a respetarlas, aunque no a tragar toda la porquería que nos echan. Y, a veces, hay mucha porquería deambulando por las calles, los escaparates y la televisión.

Cada vez que veo por casualidad, no por elección, el programa de tele 5, “Sálvame tomate”, siento que nuestros valores están en caída libre. ¡Cuánta porquería ¡ ¡Qué falta de respeto a las personas y a su intimidad! ¡Qué presentador tan vulgar y tan ansioso de mal gusto!

Yo respeto a quien celebra Halloween, ¡allá cada uno con sus “cadaunadas”!, pero no estoy dispuesto a celebrar una fiesta de tan mal gusto y de estética tan desagradable para mí.

 Es la fiesta del mal gusto. Cuando veo calabazas, brujas, calaveras y huesos, ¡puaj! me dan ganas de volver la cabeza hacia otro lado

Una celebración que no es nuestra, que es  importada e impuesta a los niños a través de las clases de inglés, sobre todo.

Halloween
Halloween

Una fiesta que quiere, además, secuestrar nuestra preciosa y antigua fiesta de todos los santos. Es una fiesta anglosajona, de Irlanda y el Reino Unido (Los del Brexit)  exportada a EEUU y Canadá, sobre todo, y desde allí exportada hasta nosotros.

Una fiesta vinculada al terror, a la muerte y a las historias de miedo. ¡Bastante muerte hemos sufrido ya por el coronavirus para seguir dándole a la muerte y a su simbología carta de ciudadanía!

Soy amigo y defensor de la vida en todas las circunstancias y en todos los tiempos. Y de aquí no me apea nadie.

¿Qué queréis que os diga? Que yo me quedo con mi fiesta de todos los Santos, con las castañas calentitas y mi visita al cementerio a rezar y a llevar algunas flores a mis seres queridos difuntos. Tal vez sea un romántico incorregible. Y las fiesta del Halloween que la celebren en Inglaterra y, si es posible, que  no pase las fronteras de allí, mucho más ahora que no desean ser de la Comunidad Europea y han apostado por el Brexit.  Que allí se lo guisen y se lo coman.

Halloween para ellos y para mí la fiesta de todos los Santos.

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