La ley del aborto o Herodes que cabalga Un día triste y dramático para nuestro país

Haré todo lo posible para que estos políticos gobernantes  tengan que trabajar para vivir, a partir de las próximas elecciones

 Hay momentos en el devenir de la historia y días negros en la vida de los seres humanos que no podemos ocultar. De vez en cuando cabalgan los Heraldos negros de la muerte del poeta peruano César Vallejo ( 1892 -1938) Días como del "odio de Dios", decía él.  EL día 17 de febrero ha sido uno de esos días aciagos y vergonzosos en que parece que los heraldos negros cabalgaron sin freno sobre nuestro país, España. Un país con una historia admirable que ahora se ve gobernado por unos ignorantes, que no han trabajado en su vida, pero se atreven a aprobar leyes, sin consultar a ningún técnico ni a ningún científico. Después de pagar con nuestros impuestos a cientos de asesores, escogidos a dedo. No en vano la ley del “Solo es sí” defendida por una soberbia ignorante, a la que los españoles, según las encuestas, ya no pueden soportar mucho tiempo más, en vez de defender a las mujeres, víctimas, está favoreciendo a los violadores y pederastas y, encima, le echa la culpa a los jueces de aplicarla mal por ser togados derechistas. Mientras tanto su más fiel colaboradora pam, pim, pum, se ríe de que estén saliendo de la cárcel esos especímenes. Son vomitivos. No se puede ser más perverso. Pero cuidado con criticar esta evidencia porque tenemos el peligro de ser puestos en la lista de los fachas machistas irredentos patriarcales. ¡Pues me da igual! No voy a callar ni un minuto más este desvarío vergonzoso y ridículo al que nos están sometiendo estos personajillos sin moral ni ética alguna, dominados por la ideología comunista que tantos cadáveres ha aportado a la historia de la humanidad, desde Estalin a Lenin, pasando por Putin y una larga serie de liberadores de pacotilla y moqueta.

En estos días nos han regalado la ley del aborto, que es muerte a manos llenas de los más indefensos, sin escuchar para nada a los científicos que dicen que un concebido es un ser en proceso, único e irrepetible, diga lo que diga la de igualdad, que será conocida como la de la muerte de los inocentes, como Herodes en otros tiempos. Nadie con cuatro dedos de frente ignora que el aborto es un exterminio de humanos que quieren hacerlo  legal, no para proteger los derechos de las mujeres, porque si fuera así tendrían ayudas las mujeres embarazadas con dificultades, como gastan millones de euros en absurdas propagandas para captar votos.  No, la ley del aborto, que antes  era un delito, no puede ahora ser un derecho, como si la vida fuera algo de valor o no según quien ostenta el poder. Ninguna mujer debe ser castigada por abortar si vive momentos complicados, sino ayudada, como se ayuda a tantos colectivos, muchos de ellos chiringuitos  del poder  de turno pero tampoco se puede premiar a la mujer por cometer un asesinato evidente, según reconoce la ciencia cuando habla del embrión humano. Me impresionó hoy la viñeta de Nieto en el ABC cuando un perro en un vientre de una mujer  dice: “El niño no nacido tiene que disfrazarse de perro para que le protejan” Toda una radiografía de la realidad actual que vivimos. Los animales están más protegidos que los seres humanos. Y que conste que soy un fiel defensor del buen trato a los animales pero por eso no puedo dejar de serlo de los humanos. Y como de momento aun se pueden expresar libremente las opiniones, no sé hasta cuando, yo expreso mi disconformidad absoluta con esta ley criminal y haré todo lo posible, que sea legal y esté en mi mano, para que los responsables de esta ley tengan que trabajar a partir de las próximas elecciones para ganarse la vida como todo hijo de vecino y no vivir de esos sueldazos vergonzosos que ellos mismos se aprueban y se suben cuando quieren aunque los españoles estén agobiados por la subida de los precios, a causa de la alta inflación,  de los productos básicos. Estoy en mi derecho. Y no voy entrar en otras leyes  tan perniciosas, o más aún que ésta, como la ley Trans o la ley contra el fraude, porque pueden saltar chispas como las del mismo infierno, si es que el infierno es así. El infierno va a ser tener que convivir  con estos políticos incultos, soberbios, sátrapas y fanáticos que no son capaces ni siquiera de consultar a los altos órganos consultivos del Estado, que para eso los tenemos y los pagamos.

 Y ahora  me llamáis, si queréis facha. Será la mejor manera de saber que no estoy muy desencaminado. “Ladran, luego cabalgamos, amigo Sancho.”

¡No, no y no a la muerte de los niños no nacidos! ¡No!

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