“El mentiroso tiene dos males, que ni cree ni es creído. (Baltasar Gracián) La mentira institucionalizada.

Yo no puedo aguantar tanta mentira y tanta falsedad, porque la “verdad me hace libre” y aceptar la mentira –esta larga lista de mentiras-  me hace cómplice.

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Estamos asistiendo a un espectáculo bochornoso en nuestra clase política y, a la vez, a un silencio cómplice en la sociedad que nos está narcotizando cada día más. Nos toman por tontos y nos callamos como ovejas. Lo decía Cicerón: “La verdad se corrompe tanto con las mentira como con el silencio”  Unos callan , por miedo a las repercusiones políticas que pueda tener,  sobre todo en los votantes del partido gobernante, otros, por miedo a ser tachados de poco progresistas o fachas, y todos tragando lo que nos echen como si fuéramos esponjas. Nadie, o casi nadie, levanta la voz ante tanta mentira manifiesta.  Estamos entrando en un periodo de aceptación de la mentira como si fuera la verdad. Y a esto se le llama perversión. No se puede tolerar la mentira como instrumento de gobierno. ¡No se puede!

En estos días el gobierno ha hecho un pacto con EHBildu, -herederos de los etarras-  y, de inmediato, para evitar la reacción política y ciudadana dice que no ha sido un pacto. (Todos los sabemos y lo henos visto de manera pública en Navarra y en el Estado ) Y acabamos de ver una foto de Podemos con Bildu en plena negociación de los presupuestos. ¡Trileros!

Se nos dijo hasta la saciedad que el partido de gobierno  no iba a pactar con Podemos porque muchos españoles no iban a poder dormir tranquilos y nada más pasar las elecciones pactan con Podemos para formar gobierno con ellos. Y gobiernan el país. Y apenas alguien protesta. ¡Mentirosos!

Se nos dijo, por activa y por pasiva, repitiéndolo hasta la saciedad, que Bildu era una línea roja que nunca el partido gobernante iba a atravesar. Y ahí tienen ustedes el Pacto con Bildu para  sacar adelante los presupuestos. ¡Falsos!

Se nos dice en plena Pandemia, con muchos muertos detrás, que las decisiones las toma una “Comisión de Expertos”, pero se niegan a dar los nombres de los componentes, como exige la ley,  porque, como luego reconocen, esa comisión no existía.  Y que habíamos vencido ya al virus y que no hacían falta las mascarillas… Una tomadura de pelo a los españoles, a la oposición y a la ley. ¡Hipócritas!

Nos van dando cifras de muertos por la pandemia, cada cierto tiempo, y luego vienen los colegios médicos y los profesionales de la Sanidad y nos dicen que los muertos son muchos miles más, pero el gobierno los oculta por  intereses ideológicos. ¡Estafadores!

Llega la torturadora  de Venezuela a Barajas, Delcy Rodríguez, y nos dicen que no ha pisado suelo español y, por tanto, no ha violado las normas europeas, y sabemos que ha pisado y bien pisado el suelo español, porque no sabe volar y, además,  nadie sabe qué  había en aquellas maletas que entraron, sin ser registradas en España, mientras que a todo ciudadano español pueden regístraselas y, de hecho, a mí me las han registrado muchas veces. ¡Impresentables!

Nos prometen un escudo social con el salario mínimo vital, que se convierte en la propuesta estrella del gobierno de Sánchez-Iglesias y la gran mayoría de la gente no puede cobrarlo  por problemas  burocráticos. ¡Populistas!

España se sitúa a la cola de los países del mundo en liquidez económica, después de la Pandemia, y multiplica los Ministerios, los asesores, los chiringuitos ideológicos y riega de millones a los sindicatos, a los afines, a las televisiones, a los amigos…  ¡Insensatos!

Las mentiras, a cada cual más evidente y pública, se van sucediendo, una tras otra, desde los Medios y desde la misma Moncloa y aquí no pasa nada de nada. Todo es legal y a los ciudadanos nos toca tragar y pagar. Además no podemos hacer nada porque ya está la Fiscal general del Estado, que es del PSOE, para frenar cualquier acción o demanda clarificadora. La calidad democrática se va deteriorando a marchas forzadas.

Para colmo de los colmos quieren suprimir en nuestro país el Español como lengua vehicular, algo que resulta escandaloso para todos los países de nuestro entorno y del mundo entero. ¡Y erre que erre¡

Y ya están dispuestos a poner mil trabas a la enseñanza concertada, que ha funcionado tan bien, en las últimas décadas, y ha supuesto un ahorro considerable al Estado. Sin acuerdos, sin diálogo con las instancias educativas. Condenada al  fracaso.  Algo que va contra la Constitución que defiende la libertad de Enseñanza en España.

 Esto huele a podrido. Es una democracia corrompida por la mentira. Parece que en los últimos tiempos algunos socialistas, con más sentido común, están protestando por todo esto y ya están las fuerzas vivas del gobierno descalificándolos y diciéndoles que se retiren que ya pasó su momento. O sea que los dejen mentir y hacer de su capa un sayo.

Yo no puedo aguantar tanta mentira y tanta falsedad, porque la “verdad me hace libre” y aceptar la mentira –esta larga lista de mentiras-  me hace cómplice. Este gobierno miente más que habla.  Y yo no me voy a callar.

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