#pascua2023 UNA MIRADA A LAS MUJERES RURALES DEL TRIÁNGULO NORTE

¿Sabías qué menos del 20% de las personas propietarias de tierras en el mundo son mujeres?

2023

“Soy parte de quienes alzan la voz para parar

 la destrucción de los ríos, bosques y páramos,

de aquellos que sueñan en que un día los seres humanos

vamos a cambiar el modelo económico de muerte,

para darnos paso a construir un modelo

que garantice la vida”

Francia Márquez

En el conversatorio virtual celebrado por la revista Gato Encerrado y la Red de Investigadores Ambientales (REDIA), cuyo título fue “Pandemia y desigualdad: El escenario socioeconómico centroamericano”, Ingrid Hausinger, coordinadora del programa ecológico de la Fundación Heinrich Böll, planteó que las mujeres cumplen un papel fundamental para la soberanía alimentaria en países como los de Latinoamérica, porque tanto ellas como  la naturaleza son explotadas e invisibilizadas, y muestran también nuevas formas de interactuar en los territorios. Sin embargo, la población de mujeres en las zonas rurales sufren de mayor desigualdad económica, debido a la discriminación existente en los territorios. Además, de un menor acceso a salud pública y al trabajo remunerado, entre otros factores.  En el citado conversatorio, Hausinger dijo al respecto:

“Por eso se dice que la pobreza tiene rostro de mujer y lo vemos reflejado en el índice de desnutrición. En El Salvador y en toda Latinoamérica y en todo el mundo, los índices de desnutrición para mujeres son mayores que para hombres en Latinoamérica, son incluso 10 puntos porcentuales más”)(Citada por Moreno, 2020).

Al leer al historiador costarricense José Antonio Hernández, descubrimos que la desigualdad actual en Centroamérica se remonta al colonialismo.  Al remontarnos a la época colonial, vemos que las mujeres, específicamente las africanas e indígenas, eran motivo de trata con los siguientes propósitos: mano de obra gratuita, ser reproductoras de nuevos esclavos y esclavas, y ser utilizadas como objeto sexual. 

Según cálculos del Banco Mundial, con la pandemia de  COVID-19 aumentó la tasa de pobreza del 47,8 por ciento de la población en 2019 al 52,4 por ciento en 2020, En Guatemala, la pobreza se ha incrementado entre 0.7 y 1.3 puntos porcentuales; En el caso de Honduras, ha aumentado entre 1.5 y 3 puntos porcentuales; y en el caso de El Salvador, su incremento se ha dado entre 1.7 y 4 puntos porcentuales. Veamos la realidad del aumento desmedido de la pobreza en los países del triángulo norte.

Si nos detenemos a ver la situación del empleo en la subregión, tenemos que en Guatemala se han perdido 556 mil empleos, mientras que en Honduras han sido 261 mil y en El Salvador se ha tenido una cifra similar. Actualmente, nos tenemos que ubicar un antes, durante y después de la irrupción de la pandemia de  COVID-19. Por  ejemplo, si vemos que la mayor parte de la población estaba en el sector informal, debemos inferir que este sector carece de protección social.  Para muestra de lo anterior, tenemos una noticia que dice que, en El Salvador, con respecto a la situación de las personas trabajadoras domésticas, el gobierno salvadoreño emitió en 2010 un decreto que permitía inscribirlas como cotizantes en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS). Si vemos las estadísticas el número de mujeres afiliadas al ISSS, esta ha crecido a más de 172 mujeres, en comparación al año 2016, cuando sólo se encontraban afiliadas 1,636.  En 2017, la cifra llegó a 1,464. Debemos plantearnos el siguiente cuestionamiento: ¿Por qué no crece el número de personas trabajadoras domésticas afiliadas al ISSS? Lo anterior tiene una respuesta muy evidente: se debe a que las personas empleadoras no están obligadas a afiliar a sus empleadas ya que esto es opcional.

¿Qué pensamos sobre el cambio climático y sus efectos vinculados a las mujeres rurales en los países del triángulo norte?

Acá sería importante hablar de resiliencia en las mujeres rurales en la región, quienes tienen el poder de convertirse en lideresas que impulsan acciones a favor del clima y la búsqueda de un desarrollo sostenible y así buscar la producción y seguridad alimentaria.

Me encanta el lema del Día Internacional de las Mujeres Rurales, el cual reza: "Las mujeres rurales cultivan alimentos de calidad para todas las personas". Dicho lema es vital, ya que pone sobre el tapete el papel esencial que desempeñan las mujeres y niñas rurales en los sistemas alimentarios de los países en desarrollo.

¿Cómo tejemos las diversas historias de las mujeres rurales?

Hay una historia que me llama la atención sobre las mujeres rurales , que cuenta Ayuda en Acción y es la historia de Adelaida Guevara, una mujer de 41 años que debe sacar adelante un hogar ella sola, siendo una mujer viuda. Al ser mujer, Adelaida forma parte del 51.4 % de la población rural en la Región Trifinio. Adelaida se define como una mujer de campo: “ser una mujer agricultora representa también hacer frente a muchos retos y desafíos”. Ella vive en el municipio de Citalá (Chalatenango). Es sabido que Adelaida tiene un camino cuesta arriba como tantas otras mujeres, cuya vida y trabajo es invisibilizado.

¿Qué podemos decir sobre la situación alimentaria de las mujeres rurales y sus familias?

El acceso a los alimentos en El Salvador, es un camino bastante difícil para muchas familias, las mujeres quienes ejercen la función de ser responsables en sus hogares, quienes deben solventar la diversidad de problemáticas para dar el sustento diario. Existe una constante en la zona rural y es la dificultad que se tiene para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria (CBA), el costo de la Canasta Básica Alimentaria en el área rural, es de $128.78.

¿Qué podemos indagar sobre la sobrecarga de trabajo que tienen las mujeres rurales?

En el 2020 se lanzó la quinta edición de la campaña #MujeresRurales, mujeres con derechos, la cual planteó que antes de la crisis generada por la COVID-19, las mujeres rurales enfrentaban la sobrecarga de trabajo no remunerado. Es decir, cocinar, limpiar, ir a buscar agua al río o al pozo o ir a pepenar,  traer chiriviscos, leña o cuidar a la niñez, llevarles a la escuela, ayudarles a realizar tareas y cuidar a las personas mayores que se encuentran enfermas, al ver diversas fuentes descubrimos el siguiente dato que las mujeres realizan al menos 2,5 veces más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que los hombres. Por tanto, las mujeres rurales tienen menos tiempo para dedicar al trabajo remunerado o trabajan más horas, ellas combinan el trabajo remunerado con otros trabajos que no son remunerados.

Durante la situación de la COVI se pudo constatar a través de los diferentes medios de comunicación, el incremento de la violencia de género, a raíz de las medidas sanitarias y de aislamiento social que han implementado en los países de la región para hacer frente a la pandemia.

BIBLIOGRAFÍA

Aguirre, L. (13 de diciembre de 2017). La producción y reproducción de la pobreza. El Faro.

https://elfaro.net/es/201712/columnas/21279/La-producci%C3%B3n-y-reproducci%C3%B3n-de-la-pobreza.htm

Flores, E. (13 de octubre  2021). Revista Gato Encerrado. Mujeres de El Paisnal cultivan soberanía alimentaria en sus comunidades.https://gatoencerrado.news/2021/10/13/mujeres-de-el-paisnal-cultivan-soberania-alimentaria-en-sus-comunidades/

Fuster, M. (8 de julio de 2016).  La seguridad alimentaria y nutricional: perspectivas comunitarias. El Faro. https://elfaro.net/es/201607/academico/18923/La-seguridad-alimentaria-y-nutricional-perspectivas-comunitarias.htm?st-full_text=all&tpl=11

Moreno, K. (mayo 13, 2020). "La pobreza tiene rostro de mujer y lo vemos reflejado en el índice de desnutrición". Revista Gatoencerrado. https://gatoencerrado.news/2020/05/13/la-pobreza-tiene-rostro-de-mujer-y-lo-vemos-reflejado-en-el-indice-de-desnutricion/

Silva, J. (23 de enero de 2012). Desnutrición en El Salvador. EL Faro.

https://www.elfaro.net/es/201201/opinion/7320/Desnutrici%C3%B3n-en-El-Salvador.htm?st-full_text=all&tpl=11

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