El Derecho a Tocar la Resurrección

#LectioDivinaFeminista

Para nosotras, que después de los 50 llevamos las cicatrices del tiempo, del patriarcado y de los sacrificios en la piel y el alma, este texto es una validación: la Resurrección no borra nuestra historia, la dignifica.

Norma 12-04
Norma 12-04
Norma Melara
08 abr 2026 - 08:00

En el imaginario popular, a Tomás se le recuerda como "el incrédulo". Pero desde nuestra teología feminista y latina, preferimos verlo como aquel que exige una experiencia corporal de la fe. Para las mujeres latinoamericanas, que hemos puesto el cuerpo en las crisis, en las violencias sufridas, en el abandono social, en la crianza y en la lucha, la fe no puede ser una idea abstracta; tiene que ser algo que se pueda tocar.

Tomado del muro de Facebook de la poeta Lauri García Dueñas

“Ya casi cumplo 10 años de ser mujer madre y tengo mucho que decir, pero más podría contarles sobre lo que he sentido y llorado en estos años, muchas veces, en silencio. Y muchas otras veces en mis libros, obras de teatro, reportajes, podcasts, columnas, talleres y posts. Violencia estructural de todo tipo, a veces, de donde menos lo pensé. Un abandono social y estatal feroz, cierre de espacios u oportunidades laborales, brecha salarial, pobreza de tiempo, una enfermedad crónica llamada hipotiroidismo fruto de estrés crónico... pero soy del grupo que, aún en mis momentos más oscuros, me digo, volvería a cruzar el umbral del misterio con tal de ver a mis hijos a diario. Las infancias son hermosas y pletóricas. Lo horrible es cómo el sistema mundo patriarcal trata a diario a las madres y a las criaturas. Y cómo la sobrecarga a veces nos impide criar de una forma más serena. Por eso creo, trabajo y espero con ansias la revolución de los cuidados. Porque el trabajo de cuidados no remunerados sostiene el mundo tal y como lo conocemos, amistades, sépanlo. Besos y pellizcos en sus cachetes, no a todos, pero sí a las mujeres madres y a los padres verdaderamente corresponsables (3%) que me leen y a quienes abrazo. Fuerza.” 

Jesús no llega al piso alto a regañar. Llega a mostrar sus cicatrices. Esas marcas son su currículum de amor. Para nosotras, que después de los 50 llevamos las cicatrices del tiempo, del patriarcado y de los sacrificios en la piel y el alma, este texto es una validación: la Resurrección no borra nuestra historia, la dignifica.

Meditación: La Paz que Cruza Puertas Cerradas

Ponte una venda en los ojos. Trae a tu imaginación ese aposento donde los discípulos estaban encerrados por miedo. ¿Cuántas veces nos hemos encerrado nosotras en el "no puedo", en el "ya pasó mi tiempo" o en el miedo al qué dirán? Jesús se pone en medio. No pide permiso. Su Shalom no es ausencia de problemas, es la certeza de que tu cuerpo maduro es un templo sagrado, aun con sus heridas, perdidas, enfermedades, olvidos, etc. Dios no quiere que te escondas; quiere que soples el Espíritu que llevas dentro.

Contemplación: El Tacto de la Gracia

Mírate en un espejo, mira tu cuerpo, mira tu rostro, mira tus manos. Mira tus arrugas, tus manchas, la fuerza de tus dedos. Tomás necesitó tocar para creer. En la actualidad, contempla la presencia de lo Divino en tu propio cuerpo. No busques a Dios en lo alto, en el espacio, fuera de nuestra realidad; búscalo en la sabiduría de tu vientre y en la firmeza de tus pasos. Eres una mujer resucitada hoy.

Acción: El Arte de Sanar

Te animo a realizar un ejercicio de Kintsugi Espiritual. En una hoja de papel dibuja la silueta de tu cuerpo. Con un color dorado o brillante, marca las zonas de tu vida donde has sufrido heridas (pérdidas, enfermedades, olvidos). Al lado de cada marca, escribe una palabra de poder que represente lo que aprendiste. Tu cicatriz es hoy tu mayor luz.

¿Qué herida de tu historia sientes que hoy se convierte en una joya de sabiduría?

Para cerrar este encuentro, te invito a buscar en YouTube la canción:

"Vivir sin miedo" de Vivir Quintana.

https://youtu.be/XpIHH_jShcI?si=ukFXVyvnReq8W2vv

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