Hágase Tu voluntad
#poesíatraslashuellas
Y así, sabiendo lo que vendría,
fuimos dos, fuimos uno.
Cuando parece que lo entiendo todo,
entonces descubro que no entiendo nada.
Cuando parece que me hablas,
entonces te dejo de escuchar.
Cuando me siento llamada y alentada,
entonces descubro que no hay misión, ni comisión.
Cuando creo que he descubierto cuál es Tú voluntad,
entonces advierto que no es la tuya, sino la mía.
Cuando el gozo y la esperanza
han hecho campamento en mi ser,
entonces me envuelven las nubes de la duda, el temor y la desconfianza.
Y entonces, cuando me voy alejando
en la espesura de la noche oscura del alma,
entonces, entonces, entonces,
siento una mano suave y delicada, segura y tierna,
que toma la mía y me dice,
con voz serena, pero impaciente:
¿a dónde vas? ¡No te vayas!
¿Me abandonas tú también?
Y me urges: ¡No lo hagas!
En medio de esa noche oscura,
sujetada por Tu mano, miro,
me veo en tu mirada, reconozco Quién eres
y caigo bajo el peso de Tu amor...
Y, diana ...
ya liviana, sin ropajes, ni máscaras, ni angustias,
exclama: ¡Qué se haga Tú voluntad...!
¡Qué se haga Tú voluntad y no la mía!
Y así, sabiendo lo que vendría,
fuimos dos, fuimos uno.
Yo en Ti y Tú en mí,
sin saber dónde comenzaba el Uno y terminaba la Otra,
inundada de Ti, calladamente te dije:
¡Que se haga como Tú quieras!