Su trabajo es orar y trabajar, como enseñó Benito, como puso en práctica Teresa de Calcuta, como muchas y muchos más
#traslashuellasdesophía (53)
Dime Ruah divina cómo es que aún confías en nosotros. Cada día pareciera que hay menos que saben quién eres y pocos, que saben de tu fuerza y amor protector.
Tranquila, estoy contigo. Límpiate las lágrimas y cuéntanos qué te ha sucedido.
No es justo, acabo de regresar de un recorrido por varias entidades rurales de mi país y me he encontrado con matrimonios infantiles inaceptables donde MUJERES NIÑAS desde los diez años, muchas que aún ni siquiera han tenido su primera menstruación, y que ya han sido vendidas por unos cuantos pesos o intercambiadas por comida y/o cervezas o licor, por sus papás varones a otros hombres, qué dizque se han casado con ellas y las han violado sistemáticamente. Es inaudible, como han sido madres a los doce o trece como resultado de estos ultrajes.
Esas son algunos de los Cristos actuales que es necesario rescatar y para lo cual, ustedes Mujeres sororas, necesitan inteligentemente elaborar y realizar acciones concretas para liberarlas.
Pero Ruah divina, cómo.
Primero con la herramienta más potente que les he dado, la oración. Sí, es tan fuerte y la tienen tan a la mano, que aún ustedes se olvidan cotidianamente de ella. Recuerda como dice mi Palabra en Jer 33,3 “Llámame y te responderé y mostraré cosas grandes, inaccesibles que desconocías.” El camino es muy laborioso, necesitan creer que escucho, que estoy con ustedes cuando solas o grupalmente me hablan. Antes de hacerlo, sé lo que van a decir o pedir, pero ustedes necesitan confiarse a Mí. También necesitan estar completamente seguras que las guío amorosa y cuidadosamente como digo en mi Palabra Jn 10.11 “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.” Y que la Madre/Padre celestial acoge su oración protegiéndolas, como dice en Deu 32,11 “Como un águila cubre a sus polluelos, y revolotea sobre ellos, así él extendió sus alas y los tomó y los llevó sobre sus plumas.” Y es vital que recuerden que mi tiempo no es el mismo que el de ustedes, pues esperar en Mí requiere paciencia y valentía, ya que mis promesas se cumplen en su tiempo, renovando sus fuerzas y ayudándoles a perseverar.
Pero, es tan injusto…
Lo sé. Su trabajo es orar y trabajar, como enseñó Benito, como puso en práctica Teresa de Calcuta, como muchas y muchos más, que, aunque no están en los altares, son dignos de recordar, pues trabajaron en pro de los que los rodeaban, aun a costa de la sequedad espiritual en que vivían; pero creyendo, confiando y orando de que eran escuchados. Aún más, muchos murieron sin ver tangiblemente algún resultado, y para ellos fue aún más difícil, pero sabe Martha Eugenia, que estábamos atentos a sus oraciones. Así que tú, mantente firme, que lo notes o no, estás dando testimonio de Mí a los que te rodean, nada más que con mayor responsabilidad, pues tienes mayor conocimiento de Nosotros y eso te compromete para que participes a otras y otros de Nosotros y que desde sus circunstancias, se comuniquen con Nosotros, pero al mismo tiempo inteligente y creativamente, vayas mitigando el dolor de los que te rodean, empezando por el tuyo, trasformando tú y su desesperanza en confianza en Nosotros. Sé que puedes, porque habito en ti dándote lo necesario para que realices tu tarea. Pero recuerda, oración, comunicación continua.