Un discípulo poseedor del hábito de buscar el lado bueno de las cosas
Andrés, un campeón de salud mental
“A Paris, on vit d’amour et d’eau fraiche”. Lo leí el año pasado en una fuente del aeropuerto de Orly y se me ocurre que podría ser un buen programa para este Febrero en que el Miércoles de Ceniza coincide – qué casualidad - con la fiesta de San Valentín. Vamos a imaginar una escena que, aunque anticipada en el tiempo, resulta previsible después del Sínodo: después de mucha investigación y diálogos, se ha abierto por fin el camino al diaconado femenino, es Miércoles de ceniza y una diaconisa revestida con estola morada se dirige así a la asamblea de fieles: “Queridas hermanas y hermanos: el consejo sinodal de la parroquia - nuestro hermano mayor el presbítero, yo misma y una representación de laicos/as y religiosos/as - me encarga comunicaros nuestra propuesta para la cuaresma de este año: VIVIR DE AMOR Y DE AGUA FRESCA.
Queremos iniciar así el camino hacia la Pascua y poner todas nuestras energías en practicar gestos de cordialidad y de acogida para hacer de nuestra comunidad un “hospital de campaña”. Os invitamos también a experimentar la extraña alegría que acompaña a cualquier intento de simplificar la vida y el asombro de constatar lo poco que se necesita para ese buen vivir que todos añoramos. Os animamos a emprender la aventura del decrecer - menos cosas, menos prisas, menos redes, menos quejas, menos palabras… – para dejar espacio a los amigos, el sosiego, los encuentros, la gratitud, el silencio.
Os propongo como gesto simbólico que os vayáis acercando al altar para beber de este recipiente recién bendecido – un botijo, en realidad - un sorbo de agua fresca. Esta va a ser en esta cuaresma la señal de nuestro deseo de vivir la sencillez del Evangelio, cuidar la armonía con la hermana tierra y luchar para que haya sitio para todos en la mesa de sus bienes.
Antes de marcharos, un último recordatorio: tenemos la inmensa suerte, inmerecida, de conocer la Fuente de la que nace esa agua así que no dejemos crecer la hierba en la veredita que nos conduce a ella.
Dolores Aleixandre, Vida Nueva, Febrero 2024
También te puede interesar
Un discípulo poseedor del hábito de buscar el lado bueno de las cosas
Andrés, un campeón de salud mental
Urge buscar qué caminos de reencuentro con la paz descubrimos en Jesús a través de lo que nos han contado quienes le conocieron.
Encontrar la paz. Los caminos del Maestro
María nos está esperando "a mesa puesta"
La casa preparada
Todos a una y afrontando lo que toque
Reducidos pero contentos
Lo último