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Una cosa te falta
“Una tarde, a finales de Agosto, cuando las aves habían comenzado su emigración, vi a una de ellas completamente sola. Había perdido a su bandada. Con todo, seguía su viaje en el cielo solitario. Llevaba la dirección en su interior. ¿Tendría yo alguna dirección en mi interior?”.
Se lo pregunta Theodor Kallifatides en su libro Otra vida por vivir y me resulta un tema inquietante en un mundo en el que tanta gente se siente sin bandada y no acierta a conectarse con su dirección interior. Es evidente que no abundan las “bandadas fiables” y basta fijarse en la facilidad con la que los partidos políticos abandonan a los “pájaros” que no les resultan ya rentables. O en la decepción de las mujeres afganas que, al cumplirse dos años de la llegada de los talibanes, se sienten dejadas a su suerte por el resto de la comunidad global.
Pero en vez de situarnos desde la perspectiva del pájaro-abandonado, vamos a hacerlo desde la realidad de nuestra pertenencia a distintas bandadas sociales o eclesiales y preguntarnos por nuestra reacción cuando “se despista” y se separa algún pájaro de nuestra misma especie. Mirando hacia la Iglesia, ahí está la incansable búsqueda por parte de Francisco de promover encuentros con Patriarcas, Metropolitas, Archimandritas o como quiera que se llamen – disculpen mi incultura ecuménica…- los jefes de Iglesias que han dejado de pertenecer a la bandada católica. Cuánta sabiduría en ejercicio, cuántos pasos de aproximación, cuántos gestos de respeto y de humildad.
Y aunque me cueste reconocerlo, no siempre es ese el estilo de comportamiento de la bandada-vida-religiosa hacia los pájaros y pájaras que se separan de ella y con frecuencia se gestionan fatal las salidas. Si cualquier vocación es siempre una aventura abierta al viento de lo imprevisto y algunos deciden volar por libre, nadie debería juzgar su opción como “descarrilada” sino tratar de cuidarlos en esos momentos difíciles.
Creo que si yo estuviera en situación de pájaro-recién-separado, agradecería mucho que mi antigua bandada no se desentendiera de mí, sino que siguiera ofreciéndome discretamente apoyo y amistad fiel mientras iba encontrando mi propia dirección interior.
(Vida Nueva, Septiembre 2023)
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