¿Cómo podemos ponernos de rodillas ante un Cristo en una Cruz cuando hay tantos hermanos que cargan con ella?
Eso es algo que siempre me ha llamado la atención. Llega una semana Santa, una fiesta, y todo el mundo se echa a las calles a adorar a esa talla que representa un Cristo o una Virgen. Los vestimos como muñecos con un traje cada día, les ponemos joyas, coronas, los adornamos hasta mas no poder y, sin embargo, evitamos la mirada a quienes cargan con su cruz cada día.
Los vemos en las puertas de nuestras casas, metros, trenes, parques y pasamos de largo porque no llegamos a una procesión, a un Misa, y ante esto, yo me pregunto: ¿de verdad somos conscientes de lo que estamos haciendo? Nos peleamos por un santo, un cristo, si me pertenece a mi o a ti, si lleva tanto tiempo en este pueblo y pertenece al otro, ¿os estáis dando cuenta?
Nos olvidamos que la fe debe de encarnarse en la sociedad en la que vivimos, en lo social, en lo político, en la vida, y trabajar por la justicia como parte del Evangelio con la implicación que eso significa.
No olvidemos que Jesús molestaba, por eso acabó muerto en una cruz. Denunciaba e incomodaba. Tenemos ejemplos de muchas personas que se han dado cuenta que ser cristianos no solo es adorar a una talla de un Cristo o una Virgen, sino comprometerse con lo que significa el Reino de Dios. amig@s eso cuesta porque nos descoloca, lo otro no. Merecería la pena que lo reflexionemos…