Si no se habla, se olvida.
Las noticias se multiplican, corren y vuelan demasiado rápido. Lo que hoy es noticia, está presente, lo que deja de serlo, se olvida con demasiada facilidad. Pero no podemos permitirnos olvidar tantos conflictos armados que se siguen manteniendo vivos en todo el mundo.
En algunos lugares, ni siquiera son dignos de mención porque parecen de segunda categoría como pueden ser Nigeria, el Congo, Yemen y tantos otros… Ahora solo se habla de Israel, pero ¿y Ucrania, y Rusia? Los muertos se siguen contando por miles, aunque en demasiadas ocasiones, el número es silenciado por los medios de comunicación.
El mundo, desde que es mundo, siempre ha estado lleno de conflictos. No es algo que forme parte del pasado, sino que sigue siendo una amenaza constante, y lo peor de todo, es que cada vez los medios son más sofisticados, las dificultades aumentan y el camino hacia la paz se hace más lejano, más cuesta arriba y todo ello, presidido, una vez más por el dios del poder, del tener. Por la avaricia de unos cuantos que no tienen nombre. Pero no podemos olvidar, que las guerras siguen siendo la negación de todos los derechos que tiene el ser humano. Y si de verdad, queremos un desarrollo integral, todos, sin excepción, debemos de trabajar unidos, porque la unión atraviesa fronteras.
¿Alguien me puede explicar qué sentido tiene tanto dolor, tanta muerte, tanto desgarro y para qué…?