La batalla entre dos bandos llegará a su fin y el “jefe del ejército celestial”, Miguel, salvará a su pueblo luego de un tiempo de angustia. Y los que fueron fieles y están inscritos en el libro, “brillarán como los astros” y se levantarán de la muerte.
El contraste entre la ofrenda de cada año de los sacerdotes antiguos y la ofrenda “de una vez para siempre” de Cristo revela al autor de la carta la eficacia y perfección de su sacerdocio definitivo.
Usando imágenes tomadas de la literatura apocalíptica (venida cósmica del hijo del hombre) y de la vida cotidiana (brotes de la higuera) Jesús anuncia la inminencia de su venida lo que invita a la comunidad a tener una actitud de confiada esperanza.
Una mujer viuda extranjera es beneficiada por el profeta que le pronuncia una palabra de parte de Dios en la cual la mujer cree, poniendo en práctica lo dicho por Elías.
Cristo ha entrado de una vez para siempre en el santuario auténtico que se encuentra en el cielo y desde allí plenifica los sacrificios haciendo que ya un tengan sentido porque el suyo ha sido perfecto.
Marcos presenta dos ejemplos contrastantes, unos escribas que estaban a las viudas y por el contrario una viuda que da todo lo poco que tiene como manifestación de su amor a Dios.
En una especie de “credo” el autor del Deuteronomio le señala al pueblo que está a punto de (volver) llegar a la tierra prometida, la garantía de la bendición de Dios en la medida en que rechace la idolatría y se comprometa en el amor obediente a Dios.
La carta a los Hebreos sigue señalando el contraste entre dos sacerdocios: el antiguo sacerdocio levítico y el único y de una vez para siempre de Jesús.
Un escriba pregunta a Jesús por la jerarquía de mandamientos. Jesús remite al mandamiento del amor, cosa que el escriba felicita por estar por encima del criterio sacerdotal de los sacrificios. Por ese camino se entra al reino de Dios.
Mientras desde el Concilio Vaticano II se proclama que "la Biblia es el alama de la teología" un acabado punto de partida bíblico está ausente de los documentos y textos eclesiales (encíclica y documento final del sínodo incluidos).
Ya desde antes del Concilio, los biblistas fueron los primeros en ser perseguidos en la "Santa Madre". Ahora no son perseguidos, ¡simplemente ignorados! E ignorados, también en congresos, encuentros, asambleas.
El invierno eclesial, en el que continuamos estando, se manifiesta patentemente en la ausencia de la Biblia. Sencillamente.
" Gustavo supo hablar de Dios cuando decenas de voces lo trastornaban o distorsionaban"
"Pocos teólogos – debemos decirlo – supieron o saben hacer de la Biblia el alma de su teología (pocos, ¡muy pocos!)"
"Ante la crisis de la noche oscura, el invierno eclesial de Juan Pablo II, Gustavo mostró, desde una seria y mesurada lectura del libro de Job, que la teología tradicional, aquella que no mira ni parte desde el sufrimiento del inocente, será “tradicional”, pero no habla bien, no “ben-dice” a Dios; no es verdaderamente “ortodoxa”
"Una Iglesia, una teología que no parta desde el pobre y desde la Biblia será “pintoresca”, será hasta “sinodal”, pero no será de verdad teología cristiana"
Israel está cautivo, pocos han sobrevivido, pero Dios les asegura que se ocupa de ellos haciéndoles llegar la salvación, y una salvación que es para todos, inclusiva, no solo para los fuertes de la asamblea.
La carta a los Hebreos empieza a preparar el terreno y dar un paso más en su afirmación teológica de que Jesús es sacerdote. Para ello mira los elementos del sacerdocio antiguo que le son útiles para aplicarlos luego a Cristo.
Jesús está llegando a Jerusalén en un clima de incomprensión por parte de los suyos. Un mendigo ciego grita pidiendo “compasión”, en este caso, recuperar la vista. Pero súbitamente, al recuperarla Marcos nos presenta al ciego como modelo de discípulo, justo cuando se aproxima el momento dramático del ministerio de Jesús y el escándalo de su soledad.
Un personaje desconocido, pero siervo de Dios, padece sufrimientos que, en un primer momento no son comprendidos por los demás. Pero luego entienden que sus sufrimientos son vicarios en favor de la humanidad a la que le alcanza el perdón y la paz.
Jesús es sacerdote de un modo nuevo, lo que lo caracteriza y distingue de los sacerdotes antiguos es su credibilidad y su misericordia. Para que esto sea manifiesto, se caracteriza por ser “semejante en todo” a la humanidad.
En el contexto del malentendido provocado por el anuncio de la Pasión, Jesús confronta con Santiago y Juan que pretenden una mirada gloriosa de la muerte que se avecina. Los discípulos de Jesús deben tener una actitud que invierte los valores característicos de la sociedad poniendo el servicio en el primer lugar.
Salomón es un hombre como todos los demás, entonces, para gobernar a su pueblo pide a Dios sabiduría. La prefiere a todos los demás bienes y riquezas. Y al serle dada gratuitamente, todos esos bienes y riquezas le fueron concedidos por añadidura.
Concluyendo la referencia a la escucha de la palabra de Dios manifestada en Jesucristo, la carta a los Hebreos nos recuerda que la palabra se identifica con Dios mismo y puede mirar nuestro corazón y nuestras intenciones.
Continuando la presentación del Reino el Evangelio muestra una enseñanza por la vía negativa: un rico que pregunta por la “vida eterna” pero no acepta el mensaje del reino porque prefiere sus bienes, y los discípulos que dejan todo para seguir a Jesús, aun con persecuciones y reciben la “vida eterna”.
El segundo relato de la creación va llegando al clímax cuando el varón exclama gozoso (“¡esta sí!”) haber encontrado una compañera que sea más que su propia familia.
La carta empieza a mostrar a Cristo en solidaridad plena con la humanidad permitiendo, de ese modo, que a todos llegue aquello que se confiesa de Jesús, superior a los ángeles y lleno de gloria y honor.
El evangelio empieza a presentar a Jesús frente a distintos grupos que son relegados a un segundo lugar en la sociedad de su tiempo: mujeres y niños proponiendo un modo nuevo de relación en el cual se manifiesta visiblemente que allí Dios reina.
Para ayudar a Moisés, Dios envía su espíritu sobre 70 ancianos reunidos en la Tienda. Esto se manifiesta visiblemente incluso sobre dos que no estaban allí. No corresponde a la autoridad censurar aquello que Dios da gratuitamente a quien quiere.
Los ricos que no pagan el justo salario a los jornaleros reciben una durísima crítica de Santiago porque el grito de los trabajadores es escuchado por el Dios de la misericordia.
Marcos presenta una serie de temas aparentemente inconexos. En el primero señala que se ha de buscar el bien de los demás, y eso es estar “del lado de Jesús”, y en el siguiente que las autoridades religiosas deben cuidar la fe de los que tienen una fe limitada.
El autor propone dos modos de vida contrastante: el del injusto y el del justo. Aquellos quieren deshacerse de este porque su modo de vida denuncia el propio. En especial por el espacio que da a Dios.
La carta manifiesta dos tipos diferentes de sabiduría que tienen manifestaciones visibles contrapuestas. La actitud frente a los demás, y en especial frente a los pobres son expresión de la sabiduría que viene desde Dios.
Un nuevo malentendido de los discípulos a raíz del anuncio de la pasión da pie a que Jesús muestre la inversión de los valores culturales, lo que será algo propio del Reino de Dios y del Dios del Reino.
Tomando uno de los llamados “cantos del Siervo sufriente de Yahvé” la liturgia presenta al sufriente como un discípulo ejemplar de Yahvé.
La “fe” y las “obras” van juntas, como el cuerpo y el espíritu. El obrar, especialmente en función de los pobres, manifiesta visiblemente la fe que nos anima.
El texto de Marcos es clave en todo el Evangelio. Muchos elementos confluyen en él. Pero las expectativas mesiánicas puestas en Jesús, a partir de Pedro, deben ser relativizadas por la inminencia de la cruz de Jesús y la cruz de los que lo siguen
Comenzando con metáforas en las que la alegría y la felicidad humanas se proyectan al desierto y la estepa, el canto espera la venida de Dios como vengador y salvador para llenar de fuerza a los desanimados y preparar un camino nuevo para su pueblo que vuelve del exilio manifestando esa alegría plena.
No hacer distinción de personas es algo característico en el ambiente bíblico, y ver cómo se trata al pobre es buen modo de descubrir si esto ocurre.
Haciendo realidad lo anunciado por Isaías, Jesús manifiesta la llegada de la nueva creación.
Moisés pronuncia un discurso que sintetiza o introduce los grandes temas del libro del Deuteronomio. Poner en práctica lo que Dios ha mandado es un camino de sabiduría y de justicia.
Como es frecuente en este escrito el acento está puesto en el “obrar creyente” que no ha de entenderse en un sentido ritual sino en una acción concreta en favor de los desvalidos.
En una polémica con fariseos y escribas Jesús confronta con la pureza ritual de los utensilios señalando que es en la inteligencia, en las decisiones donde surge lo bueno o lo malo, no en la pureza exterior
En el contexto de una alianza de las tribus de Jacob, Josué invita al pueblo a hacer una opción en favor de Yahvé o servir otros dioses.
En un esquema mental y legal propio de su tiempo se presenta un “código” con los roles del varón y la mujer en la “casa”. Sin embargo, a diferencia de los códigos habituales, también el varón tiene una responsabilidad teológica con la mujer.
Muchos discípulos dejan de seguir a Jesús ya que no son capaces de aceptar su novedad y quisieran otro modo de revelación. Pedro, en nombre de los Doce, en cambio, reconoce en las “palabras” de Jesús, la “vida” que él había anunciado.
La sabiduría, presentada como una mujer que da un banquete, ofrece sus dones, presentados como pan y vino, a los simples a fin de que se dirijan hacia la vida plena.
El modo de vivir del hombre viejo y el hombre nuevo llega a su culminación. Un contraste de actitudes, rechazar las necias y adherir a las sabias deben marcar la vida de los destinatarios.
En el discurso del pan de vida, donde se nos invita a recibir por fe a Jesús en la vida, se incorpora un texto – aparentemente chocante – donde se da un paso más invitando a los lectores a “comer” y “beber” la carne y la sangre del “hijo del hombre”. Sólo al recibirlos podremos acceder a la vida divina.
"La siempre popular fiesta de San Cayetano convoca a multitudes de todo el país que piden, por intercesión del santo, 'Pan y Trabajo'"
"Pero somos conscientes de que lo debe cambiar el sistema económico, social, político, porque es evidente que por este camino hay cada vez menos pan, menos trabajo, menos paz y menos libertad, por más que se las vocifere y publicite"
"Y vemos, con dolor, una jerarquía eclesiástica de la que se añoran voces claras, firmes, proféticas que confirmen que los pobres deben tener buenas noticias reales y concretas"
En nuestras comunidades y barrios abundan raquíticos comedores donde algunos pueden acceder a un poco de pan, que sin trabajo es humillación, y un modelo económico de injusticia e insolidaridad donde somos testigos de trabajo sin pan, que es explotación
Elías debe huir de la ira de Jezabel y se dirige por el desierto a la montaña de Dios, el Horeb. Para eso es alimentado maravillosamente por un mensajero de Dios.
El hombre viejo y el hombre nuevo del que había hablado tienen modos de vida que los identifican. El autor invita a los creyentes a asemejase a Cristo en su amor extremo.
Continúa el discurso del Pan de Vida. Jesús no es quien parece ser, viene del Padre Dios y puede conducir al padre y transmitir el don de la vida a quienes “van a él” por el hecho de “creer en él”.
La comunidad, recién salida de Egipto comienza su larga historia de rebeldía. Ante las murmuraciones, Dios los alimenta con el maná que es calificado de “pan del cielo”.
El autor contrasta dos modos de vida – viejo y nuevo – que se contrastan en el pasado pagano y el presente “en Cristo” de los destinatarios.
Jesús empieza el discurso del pan invitando a ver en la multiplicación un signo que revela que Jesús es el verdadero pan y que recibirlo en la fe es alimento que da vida eterna.
En tiempos de hambre alguien lleva al profeta una ofrenda de unos panes de cebada y Eliseo multiplica los panes para que coma toda la comunidad, e incluso sobre comida.
El autor continúa destacando la importancia de la unidad, es decir de la paz. A vivir de esa manera invita a toda la comunidad ya que es una unidad originada en el bautismo común.
En una escena que luego será profundizada Jesús multiplica los panes ante la multitud. Esto servirá para que lo reconozcan como profeta, aunque entiendan de un modo incompleto el signo que será profundizado luego.