Un santo para cada día: 24 de septiembre Ntra. Señora de la Merced. (Patrona de Barcelona)

Nuestra Señora de la Merced
Nuestra Señora de la Merced

El papa Inocencio XII fue quien se encargó en el año1696 de dar oficialidad a la festividad de Virgen de la Merced en toda la Iglesia universal

El siglo XIII es un siglo donde la fe jugó un papel importante en medio de la España de la reconquista, en que por sus aguas del mediterráneo no se podía navegar con seguridad porque los corsarios y los piratas imponían su ley y los caseríos y poblados eran saqueados, llevándose cautivos a las gentes que profesaban una religión distinta. El cautiverio era una de las plagas sociales, a la que había que dar algún tipo de respuesta, porque engendraba miedo e inseguridad en las personas y las familias. Así lo entendió Pedro Nolasco, que sufría ante la situación de muchas personas cautivas, que esperaban ser rescatadas por un dinero que nunca llegaba; afligido oraba a lo alto pidiendo ayuda sobrenatural para que Dios trajera a la tierra un poco de consuelo a estos desgraciados. No estaba solo, compartían con él esta preocupación su confesor Raimundo de Peñafort y el mismo Jaime I. Todos ellos creyeron ver respuesta del cielo a través de la Virgen, quien les hizo saber una noche del 2 de agosto 1218, que asumía la redención de los esclavos como cosa suya y que en esta empresa no les iba a faltar nunca su ayuda. El Padre Gaver, en 1400, nos relataba como fue la Virgen la que inspiró a Nolasco y le manifestó su deseo de que fundara una orden dedicada a la liberación de presos.

Nacía así una nueva congregación religiosa que habría de conocerse como la “Orden Mercedaria” que estaría bajo el amparo de la Virgen de la Merced o Virgen de la Misericordia, cuya misión habría de ser la redención de los esclavos, entre los cuales se encontraban no solo los que estaban en las cárceles físicas, sino en las cárceles espirituales; se trataba no solo de rescatar cuerpos, sino y principalmente, se trataba de rescatar espíritus. Con la ayuda de Ntra. Señora de la Merced, protagonista principal de esta empresa, la obra fue tomando cuerpo y fue extendiéndose por todo el mundo. Los navíos repletos de personas liberadas iban llegando a los puertos de España, Francia e Italia, siendo recibidos con júbilo por el pueblo cristiano en medio de cánticos y plegarias a la Madre Redentora, Ntra. Señora de la Merced.

Madre de la Merced
Madre de la Merced

Los Mercedarios siempre han querido ser fieles hijos de María Redentora, por ello desde muy pronto, en el capítulo general celebrado el 1272, esta Congragación toma el nombre de La Orden de Sta. María de la Merced, que siempre fue reconocida entre sus miembros como la auténtica fundadora. A través de la Orden, el culto público fue extendiéndose como una mancha de aceite. Se sabe que ya en 1259 la devoción a la Virgen de la Merced se había generalizado en Cataluña, donde siempre gozó de especial predilección, hasta ser nombrada patrona de la ciudad de Barcelona, título que actualmente ostenta; la devoción se extendería posteriormente a toda España, Portugal, Francia e  Italia  y a medida que la orden de los mercedarios  fue implantándose en el Nuevo Mundo iba también difundiéndose la devoción mercedaria por las naciones, ciudades y pueblos hispano-americanos, siendo actualmente innumerables los lugares de este continente americano donde se le rinde culto y donde ha sido declarada patrona. El papa Inocencio XII fue quien se encargó en el año1696 de dar oficialidad a la festividad de Virgen de la Merced en toda la Iglesia universal.

La iconografía también ha sido generosa con Ntra. Señora de la Merced, que normalmente aparece representada con el hábito mercedario, sin que falten las cadenas y los grilletes como símbolos.

Invocación:

Los tiempos de las esclavitudes personales y de los cautivos han pasado, pero te pedimos a ti, Ntra. Señora de la Merced, que nos ayudes para que nos veamos libres de tantas servidumbres espirituales que nos siguen atenazando hoy día y nos impiden servirte con la entrega y generosidad que Tú mereces.

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