La serie española del momento en Cuba Bienvenidos al Edén: Una serie que nos habla de 'La nueva religión del siglo XXI'

Bienvenidos al Edén
Bienvenidos al Edén

"Bienvenidos al Edén es la serie española del momento en Cuba, que nos muestra sin grandes argumentos el nuevo modus vivendi religioso, al que atrae la nueva época que va surgiendo en este siglo XXI"

"Su trama parte de una invitación a jóvenes habitantes del mundo virtual -seleccionados a través de sus redes sociales- a vivir en una isla llamada Edén la fiesta de sus vidas"

"Los miembros de esta 'nueva tribu' están siendo entrenados para repoblar la Tierra, una vez el cambio climático, producto de la irresponsabilidad humana, se haya encargado de acabar con todo lo habitable"

"La religión que visualiza la serie Bienvenidos al Edén se acerca más al mundo distópico narrado en el texto _El País de las últimas cosas_ de Paul Auster que a cualquier relato bíblico"

"En su encíclica FratelliTutti, el Papa Francisco dice que el Alma no debemos fijarla en las estructuras materiales de la sociedad, sino en el amor al prójimo y a su servicio. Ahí radica la verdadera riqueza que propone nuestra religión cristiana"

Emil Cioran escribió que “incluso cuando se aleja de la religión, el hombre permanece sujeto a ella; agotándose en forjar simulacros de dioses, los adopta después febrilmente; su necesidad de ficción, de mitología, triunfa sobre la evidencia y el ridículo”.

Bienvenidos al Edén es la serie española del momento en Cuba, que nos muestra sin grandes argumentos el nuevo modus vivendi religioso, al que atrae la nueva época que va surgiendo en este siglo XXI.  

Su trama parte de una invitación a jóvenes habitantes del mundo virtual -seleccionados a través de sus redes sociales- a vivir en una isla llamada Edén la fiesta de sus vidas. Al llegar, serán parte de un rito de iniciación donde los “seleccionados” pasarán a integrar una secta familiar dirigida por Astrid (Amaia Zalamanco) y Erick (Guillermo Pfenning). Los miembros de esta “nueva tribu” están siendo entrenados para repoblar la Tierra, una vez el cambio climático, producto de la irresponsabilidad humana, se haya encargado de acabar con todo lo habitable.

El argumento de la serie recorre de forma notable la polarización bíblica entre el paraíso y el infierno. Esto se puede apreciar claramente en el debate de dos de sus jóvenes protagonistas ante un famoso cuadro, plagiado del Museo del Prado español,que juega con este surrealismo. Joaquín Górriz y Guillermo López Sámchez, los creadores de "Bienvenidos al Edén", intentaron recrear los pormenores de una especie humana envuelta en el fanatismo religioso, que busca a la “fuerza” construir una nueva arca de Noé donde solo algunos elegidos serán salvados de un trágico final. 

La religión no se agota solamente en la creencia de algo supranatural. Personajes como Zoa y Aldo no están conformes con la “oportunidad” de tener que quedarse por siempre en esta recreación artificial, humana, del paraíso. Las nuevas generaciones muchas veces son seducidas por una sociedad del consumo que termina pareciendo un «infierno de lo igual», pero como sucede en "Bienvenidos al Edén", no todos los jóvenes aceptan la imposición de un mundo sin fe en el mejoramiento del ser humano.

La religión que visualiza la serie Bienvenidos al Edén se acerca más al mundo distópico narrado en el texto _El País de las últimas cosas_ de Paul Auster que a cualquier relato bíblico. Para los jóvenes cristianos es importante estar atentos a estos nuevos profetas del siglo XXI que, tras la promesa de un mundo siempre feliz, de fiesta permanente, exigen a sus seguidores ser fanáticos fundamentalista de sus formas de actuar en la humanidad. 

Bienvenidos al Edén
Bienvenidos al Edén

"Para los jóvenes cristianos es importante estar atentos a estos nuevos profetas del siglo XXI que, tras la promesa de un mundo siempre feliz, de fiesta permanente, exigen a sus seguidores ser fanáticos fundamentalista de sus formas de actuar en la humanidad"

En su encíclica FratelliTutti, el Papa Francisco nos habla a través de una lectura contextual de la parábola _del Buen Samaritano_ que el Alma no debemos fijarla en las estructuras materiales de la sociedad, el Alma, - dice Francisco-debe estar, sobre todo, en el amor al prójimo y a su servicio. Ahí radica la verdadera riqueza que propone nuestra religión cristiana.

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