El secretario del Dicasterio de Vida Religiosa, en las jornadas de Comillas y CaixaBank Rodríguez Carballo: "En nuestras comunidades se cometen muchas injusticias, hay hermanos y hermanas de primera clase, y de tercera. ¡Y después hablamos de fraternidad!"

Rodríguez Carballo, con Osoro, Guerrero, Miguel Campo y David Alonso de Linaje
Rodríguez Carballo, con Osoro, Guerrero, Miguel Campo y David Alonso de Linaje

"¿Tiene el cristianismo un mensaje económico? Por supuesto. El anuncio del Evangelio y que Dios es amor tienen un claro componente económico", señaló el franciscano

"La vida consagrada está llamada a marcar la diferencia, y apostar por una economía de rostro humano"

"Hay que saber cuánto cuesta un café, aunque lo tomes gratis en tu comunidad, y dejar los 'cotos cerrados' en las comunidades, con gran secretismo, para pasar a una buena información, con una contabilidad que evite los comentarios de pasillo"

Carballo animó a "superar la praxis según la cual las compras se hacen más con el criterio de si es necesario, que con el criterio de si tenemos o no dinero para pagarlo, y si dichas compras están de acuerdo con el carisma"

"Estamos muy preocupados por los edificios, por los cuatro muros. El primer capital que se debe salvaguardar son las personas"

"¿Cuáles serán las consecuencias para el pueblo? Las decisiones que se tomen en el ámbito económico deben hacerse pensando en la gente, y no al revés. No se puede servir a dos señores, la idolatría del dinero. Esto nos aleja de nuestra vocación". Con palabras del Papa, el arzobispo José Rodríguez Carballo, arzobispo secretario del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, trazó las claves, y los problemas, de la gestión de las instituciones religiosas, centrándose (como no podría ser de otro modo) en la vida consagrada.

"Es urgente hacer opciones innovadoras en la economía religiosa, y no optar por soluciones continuistas", subrayó durante las jornadas 'Economía sostenible en la Iglesia', organizadas por Comillas y CaixaBank. Y es que, "con demasiada frecuencia se delega en el ecónomo, y se genera una conciencia de irresponsabilidad colectiva que lleva a pensar que siempre hay dinero".

Saber lo que cuesta un café, ser corresponsables

"Hay que saber cuánto cuesta un café, aunque lo tomes gratis en tu comunidad, y dejar los 'cotos cerrados' en las comunidades, con gran secretismo, para pasar a una buena información, con una contabilidad que evite los comentarios de pasillo", señaló Rodríguez Carballo, llamando a "crear corresponsabilidad".

"Hay que pasar de un trato de privilegio a un compartir los bienes en plan de igualdad", subrayó el franciscano, denunciando cómo "en nuestras comunidades se cometen muchas injusticias". "Hay hermanos y hermanas de primera clase, y de tercera. ¡Y después hablamos de fraternidad!", lamentó.

Aula Magna de Comillas
Aula Magna de Comillas

"Hay que crear una cultura de fraternidad y corresponsabilidad, generando consejos de economía. Queda mucho por hacer", añadió el secretario del dicasterio, quien animó a "superar la praxis según la cual las compras se hacen más con el criterio de si es necesario, que con el criterio de si tenemos o no dinero para pagarlo, y si dichas compras están de acuerdo con el carisma".

"El voto de pobreza debe entrar, y mucho, en la economía", resaltó, preguntándose. "¿Tiene el cristianismo un mensaje económico? Por supuesto. El anuncio del Evangelio y que Dios es amor tienen un claro componente económico".

"No se puede mirar a otro lado si queremos ser fieles a nuestro compromiso de fe. Ni la economía es independiente de nuestra fe, ni lo puede ser la consagración religiosa", aclaró, lamentando que, a veces, "estamos muy preocupados por los edificios, por los cuatro muros. El primer capital que se debe salvaguardar son las personas".

Una economía de rostro humano

"La vida consagrada está llamada a marcar la diferencia, y apostar por una economía de rostro humano", que se basa en varias premisas. La primera, privilegiar a enfermos y ancianos. "Los demás, a trabajar, que Dios nos dio a todos manos".

Osoro, con Enrique Sanz
Osoro, con Enrique Sanz

"Una economía de rostro humano tiene que socorrer las necesidades de los más pobres, y también la de la sede apostólica", insistió, comentando cómo una congregación, recientemente, vendió un monasterio, "y pasó el 95% de lo recaudado al Papa".

Junto a ello, cuidar la creación, y "rendir cuentas, en lo canónico y en lo civil", subrayó. "Rendir cuentas permite evitar situaciones irreversibles, actuando pronto", finalizó.

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