"Vivimos en un mundo en el que, con demasiada frecuencia, la religión se utiliza para justificar guerras y atrocidades" Llamamiento ecuménico de León XIV: "Queremos caminar juntos, valorando lo que nos une, derribando los muros del prejuicio y la desconfianza"
El Papa pide "esfuerzos comunes por la unidad en tres niveles: dentro de la comunidad, en las relaciones ecuménicas con los miembros de otras confesiones cristianas y en el encuentro con los hermanos y hermanas que pertenecen a otras religiones"
"¡Con qué urgencia percibimos hoy esta llamada! ¡Cuánta necesidad de paz, de unidad y de reconciliación hay a nuestro alrededor, y también en nosotros y entre nosotros!"
El Volkswagen Arena de Estambul acogió la primera Eucaristía de León XIV en Turquía. Tras su encuentro con Bartolomé, en el que ambos mandatarios firmaron una histórica declaración ecuménica, el Papa se dirigió a la Iglesia patriarcal de San Jorge, en una ceremonia en la que participaron unas 4.000 personas.
En su homilía, previa a la fiesta de San Andrés, y al comienzo del Adviento, el Papa repasó las lecturas de la liturgia. En primer lugar, el libro del profeta Isaías, con "la invitación dirigida a todos los pueblos a subir al monte del Señor, lugar de luz y de paz". Una oportunidad para "meditar sobre nuestro ser Iglesia", en la que "la alegría del bien es contagiosa".
"También para nosotros hay una invitación a renovar en la fe la fuerza de nuestro testimonio", recalcó Prevost, quien evocando a San Juan Crisóstomo para invitar a los fieles al cuidado común: "Queridos hermanos, si realmente queremos ayudar a las personas con las que nos encontramos, vigilemos sobre nosotros mismos, como nos recomienda el Evangelio; cultivemos nuestra fe con la oración y los sacramentos, vivámosla coherentemente en la caridad, desechemos — como nos ha dicho san Pablo en la segunda lectura— las obras de las tinieblas y vistámonos con la armadura de la luz".
"Estemos preparados con el compromiso sincero de una vida buena, como nos enseñan los numerosos modelos de santidad de los que es rica la historia de esta tierra", incidió.
Otra de las imágenes, es la de "un mundo en el que reina la paz". "¡Con qué urgencia percibimos hoy esta llamada! ¡Cuánta necesidad de paz, de unidad y de reconciliación hay a nuestro alrededor, y también en nosotros y entre nosotros!", insistió, preguntándose: "¿Cómo podemos contribuir a responder a esta exigencia?".
Para comprenderlo, el Papa volvió a echar mano del logotipo de este viaje, el puente de los Dardanelos, que "une dos continentes: Asia y Europa". Con el tiempo, se han añadido otros dos pasos, de modo que actualmente hay tres puntos de unión entre las dos orillas. "Tres grandes estructuras de comunicación, intercambio y encuentro; imponentes a la vista, pero tan pequeñas y frágiles si se comparan con los inmensos territorios que conectan", recordó.
Esto "nos hace pensar en la importancia de nuestros esfuerzos comunes por la unidad en tres niveles: dentro de la comunidad, en las relaciones ecuménicas con los miembros de otras confesiones cristianas y en el encuentro con los hermanos y hermanas que pertenecen a otras religiones", subrayó Prevost, quien añadió que "cuidar estos tres puentes, reforzándolos y ampliándolos de todas las formas posibles, forma parte de nuestra vocación de ser una ciudad construida sobre la montaña".
En la misa de esta tarde, insistió el Papa, están presentes cuatro tradiciones litúrgicas diferentes —la latina, la armenia, la caldea y la siríaca—, "cada una de las cuales aporta su propia riqueza espiritual, histórica y de experiencia eclesial".
"Compartir estas diferencias puede mostrar de manera eminente uno de los rasgos más bellos del rostro de la Esposa de Cristo: el de la catolicidad que une", insistió. Una unidad "que se consolida en torno al altar es un don de Dios y, como tal, es fuerte e invencible, porque es obra de su gracia", aunque "su realización en la historia está confiada a nosotros, a nuestros esfuerzos".
Por eso, como los puentes sobre el Bósforo, "necesita cuidado, atención, “mantenimiento”, para que el tiempo y las vicisitudes no debiliten sus estructuras y para que sus cimientos permanezcan sólidos", finalizó, instando q poner "todo nuestro empeño en favorecer y fortalecer los lazos que nos unen, para enriquecernos mutuamente y ser, ante el mundo, un signo creíble del amor universal e infinito del Señor".
Por ello, un segundo vínculo de comunión "es el ecuménico", señaló el Papa, agradeciendo la presencia de representantes de otras confesiones. "También este es un camino que recorremos juntos desde hace tiempo", avaló. Un camino hacia la unidad que "renovamos hoy", dijo.
Finalmente, un tercer vínculo, con los miembros de comunidades no cristianas. "Vivimos en un mundo en el que, con demasiada frecuencia, la religión se utiliza para justificar guerras y atrocidades", advirtió Prevost, quien frente a esta realidad llamó a "caminar juntos, valorando lo que nos une, derribando los muros del prejuicio y la desconfianza, favoreciendo el conocimiento y la estima mutua, para dar a todos un fuerte mensaje de esperanza y una invitación a convertirse en “artífices de la paz”".
"Que nuestros pasos se muevan como obre un puente que une la tierra con el cielo y que el Señor ha tendido para nosotros. Mantengamos siempre la mirada fija en sus orillas, para amar con todo el corazón a Dios y a los hermanos, para caminar juntos y poder encontrarnos todos, algún día, en la casa del Padre", finalizó el pontífice.
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