Pide esfuerzos a la comunidad internacional " se pueda volver a coser el tejido social y poner en marcha la reconstrucción" Papa: "Recemos para que tanto sufrimiento en la amada y martirizada Siria no sea olvidado y para que nuestra solidaridad reavive la esperanza"

Diez años de guerra en Siria
Diez años de guerra en Siria

"Hace diez años se iniciaba la sangriento guerra de Siria, que ha causado una de las mayores catástrofes humanitarias de nuestro tiempo. Un número indeterminado de muertos y heridos, millones de prófugos, miles de desaparecidos, destrucción, violencia de todo tipo, terribles sufrimientos para toda a población"

"Renuevo mi apremiante llamamiento a las partes en conflicto, para que manifiesten signos de buena voluntad, de tal forma que se pueda abrir un horizonte de esperanza para la población tan atormentada"

“El juicio es la consecuencia de la libre elección de cada uno: quien practica el mal busca las tinieblas, quien hace la verdad, es decir, practica el bien, llega a la luz”

Tras la eucaristía por los 500 años de la evangelización de Filipinas, el Papa Francisco desde la cátedra de la ventana glosó el domingo 'Laetare' (alégrate), que se asienta en el don del Hijo a la humanidad por parte del Padre. En los saludos después del ángelus, el Papa recuerda especialmente el décimo aniversario del comienzo de la guerra de Siria. Y pide "un horizonte de esperanza" para la "amada y martirizada Siria",  a través del impulso decidido de la comunidad internacional, que "vuelva a coser el tejido social y ponga en marcha la reconstrucción".

Las palabras del Papa en la oración del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Este cuarto domingo de Cuaresma es el domingo "Laetare", es decir, "Alégrate". La liturgia eucarística comienza con esta invitación: "Alégrate, Jerusalén...". (cf. Is 66,10). ¿Cuál es el motivo de esta alegría? Nos lo dice el evangelio de hoy: "Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn. 3,16). Este mensaje gozoso es el corazón de la fe cristiana: el amor de Dios ha encontrado la cima en el don del Hijo a una humanidad débil y pecadora.

Es lo que se desprende del diálogo nocturno entre Jesús y Nicodemo, una parte del cual está descrita en la misma página evangélica (cf. Jn 3,14-21). Nicodemo, como todo miembro del pueblo de Israel, esperaba al Mesías, identificándolo como un hombre fuerte que juzgaría al mundo con poder. Jesús pone en crisis esta expectativa presentándose bajo tres aspectos: el del Hijo del hombre exaltado en la cruz; el del Hijo de Dios enviado al mundo para la salvación; y el de la luz que distingue a los que siguen la verdad de los que siguen la mentira. Veamos estos tres aspectos.

Jesús se presenta en primer lugar como el Hijo del Hombre (vv. 14-15). El texto alude al relato de la serpiente de bronce (cf. Números 21:4-9), que, por voluntad de Dios, fue levantada por Moisés en el desierto cuando el pueblo fue atacado por serpientes venenosas; quien había sido mordido y miraba la serpiente de bronce se curaba. Del mismo modo, Jesús fue levantado en la cruz y los que creen en Él son curados del pecado y viven.

El segundo aspecto es el del Hijo de Dios (vv. 16-18). Dios Padre ama a los hombres hasta el punto de "dar" a su Hijo: lo dio en la Encarnación y lo dio al entregarlo a la muerte. El propósito del don de Dios es la vida eterna de los hombres: en efecto, Dios envía a su Hijo al mundo no para condenarlo, sino para que el mundo se salve por medio de Jesús. La misión de Jesús es misión de salvación, para todos.

El tercer nombre que Jesús se atribuye es "luz" (vv. 19-21). El Evangelio dice: "Vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz (v. 19). La venida de Jesús al mundo provoca una elección: quien elige las tinieblas va al encuentro de un juicio de condenación, quien elige la luz tendrá un juicio de salvación. El juicio es la consecuencia de la libre elección de cada uno: quien practica el mal busca las tinieblas, quien hace la verdad, es decir, practica el bien, llega a la luz. Quien camina en la luz, quien se acerca a la luz, hace buenas obras. Es lo que estamos llamados a hacer con mayor empeño durante la Cuaresma: acoger la luz en nuestra conciencia, en particular en el Sacramento de la Reconciliación, para abrir nuestros corazones al amor infinito de Dios, a su misericordia llena de ternura y bondad. Dios perdona siempre. Así encontraremos el gozo verdadero y podremos alegrarnos del perdón de Dios que regenera y da vida.

Que María Santísima nos ayude a no tener miedo de dejarnos "poner en crisis" por Jesús. Es una crisis saludable, para nuestra curación; para que nuestra alegría sea plena.

Saludos después del ángelus

“Hace diez años se iniciaba la sangriento guerra de Siria, que ha causado una de las mayores catástrofes humanitarias de nuestro tiempo. Un número indeterminado de muertos y heridos, millones de prófugos, miles de desaparecidos, destrucción, violencia de todo tipo, terribles sufrimientos para toda a población, especialmente para los más vulnerables, como loa niños, las mujeres y los ancianos.

Renuevo mi apremiante llamamiento a las partes en conflicto, para que manifiesten signos de buena voluntad, de tal forma que se pueda abrir un horizonte de esperanza para la población tan atormentada.

Deseo, además, un decidido y renovado empeño constructivo y solidario de la comunidad internacional, para que, una vez depuestas las armas, se pueda volver a coser el tejido social y poner en marcha la reconstrucción económica.

Recemos todos al Señor, para que tanto sufrimiento en la amada y martirizada Siria no sea olvidado y para que nuestra solidaridad reavive la esperanza.

Recemos juntos por la amada y martirizada Siria...

El próximo viernes, 19 de marzo, se abrirá el año de la Familia 'Amoris Laetitia', un año especial para crecer en el amor familiar.

Invito a un impulso pastoral renovado y creativo, para colocar a la familia en le centro de la Iglesia y de la sociedad. Que cada familia pueda sentir en su casa la presencia vida de la Santa Familia de Nazaret”.

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