Reza especialmente por "los niños de Yemen, sin educación, sin medicinas y hambrientos" El Papa desea “un feliz y sereno 2021”: “Que sea un año de fraterna solidaridad y de paz para todos”

El Papa desea “un feliz y sereno 2021”
El Papa desea “un feliz y sereno 2021”

"Recemos por el obispo auxiliar de Oweri y por su conductor, secuestrados los días pasados. Pidamos al Señor que todos los que son víctimas de tales actos en Nigeria regresen sanos y salvos y en libertad y que ese querido país reencuentre seguridad, concordia y paz"

“Mi deseo es que reine la paz en el corazón de los hombres y en las familias; en las comunidades y en las naciones”

"Tiempo de suavizar los odios y las divisiones, sea tiempo de sentirnos todos más hermanos, sea tiempo de construir y no de destruir, cuidándonos unos a otros y de la creación"

"Se trata de desarrollar una mentalidad y una cultura del 'cuidado', para derrotar la indiferencia, el descarte y la rivalidad, que lamentablemente prevalecen"

Un Papa Francisco aparentemente recuperado de la “dolorosa ciática” que lo tuvo postrado día y medio, retoma sus actividades, con el angelus desde la biblioteca vaticana, para desear a todo el mundo “un feliz y sereno 2021”, “que sea un año de fraterna solidaridad y de paz para todos”, basado en “la cultura del cuidado como camino de la paz”. En ese contexto de lucha por la paz, recordó el conflicto del "martirizado" Yemen, especialmente por "los niños de Yemen, sin educación, sin medicinas y hambrientos" y por los secuestrados en Nigeria.

Catequesis del Papa en el ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y buen año!

Empezamos el nuevo año poniéndonos bajo la mirada materna y amorosa de María Santísima, que la liturgia hoy celebra como Madre de Dios. Retomamos así el camino a lo largo de las sendas del tiempo, encomendando nuestras angustias y nuestros tormentos a Aquella que todo lo puede. María nos mira con ternura materna así como miraba a su Hijo Jesús. Si miramos el pesebre, vemos que la Virgen tiene a su hijo en los brazos, no en la cuna. La mirada tranquilizadora y consoladora de la Santísima Virgen es un estímulo para que este tiempo, que nos ha dado el Señor, sea dedicado a nuestro crecimiento humano y espiritual, sea tiempo de suavizar los odios y las divisiones, sea tiempo de sentirnos todos más hermanos, sea tiempo de construir y no de destruir, cuidándonos unos a otros y de la creación. Un tiempo de paz.

Es precisamente al cuidado del prójimo y de la creación que está dedicado el tema de la Jornada Mundial de la Paz, que hoy celebramos: La cultura del cuidado como camino de paz. Los dolorosos eventos que han marcado el camino de la humanidad el año pasado, especialmente la pandemia, nos enseñan lo necesario que es interesarse por los problemas de los otros y compartir sus preocupaciones. Esta actitud representa el camino que conduce a la paz, porque favorece la construcción de una sociedad fundada en las relaciones de fraternidad. Cada uno de nosotros, hombres y mujeres de este tiempo, está llamado a traer la paz cada día y en cada ambiente de vida, sosteniendo la mano al hermano que necesita una palabra de consuelo, un gesto de ternura, una ayuda solidaria. Y esto es una obligación que recibimos de Dios.

La paz se puede construir si empezamos a estar en paz con nosotros mismos y con quien tenemos cerca, quitando los obstáculos que nos impiden cuidar de quienes se encuentran en necesidad y en la indigencia. Se trata de desarrollar una mentalidad y una cultura del “cuidado”, para derrotar la indiferencia, el descarte y la rivalidad, que lamentablemente prevalecen. No existe la paz del quirófano. La paz no es solo ausencia de guerra, sino vida rica de sentido, configurada y vivida en la realización personal y en el compartir fraterno con los otros. Entonces esa paz tan ansiada y puesta siempre en peligro por la violencia, el egoísmo y la maldad, se convierte en posible y realizable.

La Virgen María, que ha dado a luz al «Príncipe de paz» (Is 9,6) nos obtenga del cielo el bien precioso de la paz, que con tan solo las fuerzas humanas no se logra perseguir en plenitud. La paz es sobre todo don de Dios; debe ser implorada con incesante oración, sostenida con un diálogo paciente y respetuoso, construida con una colaboración abierta a la verdad y a la justicia y siempre atenta a las legítimas aspiraciones de las personas y de los pueblos. Mi deseo es que reine la paz en el corazón de los hombres y en las familias; en los lugares de trabajo y de ocio; en las comunidades y en las naciones. Paz, paz. Queremos la paz, que es un don.

Bendición papal

En el umbral de este comienzo, dirijo a todos mi cordial deseo de un feliz y sereno 2021. Que sea un año de fraterna solidaridad y de paz para todos; un año cargado de confiada espera y de esperanzas, que encomendamos a la celeste protección de María, madre de Dios y madre nuestra.

Saludo después del ángelus

"Expreso mi dolor y preocupación por el resurgir de la violencia en Yemen, que está causando numerosas víctimas inocentes Rezo para que se puedan encontrar soluciones que permitan el retorno de la paz para esa martirizada población. Hermanos, pensemos sen los niños de Yemen, sin educación, sin medicinas y hambrientos. Recemos juntos por Yemen.

Recemos por el obispo auxiliar de Oweri y por su conductor, secuestrados los días pasados. Pidamos al Señor que todos los que son víctimas de tales actos en Nigeria regresen sanos y salvos y en libertad y que ese querido país reencuentre seguridad, concordia y paz.

Deseo a todos un año de paz y de esperanza".

Niños del Yemen

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