La causa de Gaudí avanza en Roma con el estudio de un posible milagro
Josep Maria Blanquet: "Parece que ahora podríamos seguir adelante"
En las dependencias de la congregación de los Hijos de la Sagrada Familia, en Barcelona, el curso escolar todavía no ha comenzado, pero ya se percibe el movimiento. Mientras Josep Maria Blanquet habla, a través de las ventanas y del balcón de su despacho llegan las voces de los primeros alumnos que entran en el centro para preparar el inicio del nuevo curso. Es un sonido cotidiano, casi doméstico, que acompaña una conversación sobre un hombre muerto hace cien años y sobre un proceso que, sin embargo, continúa avanzando en el tiempo.
Blanquet habla de Gaudí con la serenidad de quien ha dedicado muchos años a seguir su vida entre archivos, testimonios y documentos. Desde el año 2003, cuando actuó como juez delegado del proceso diocesano de Barcelona, ha sido testigo de buena parte del camino que ha conducido al arquitecto hasta el título de venerable. El 14 de abril de 2025, mientras se encontraba realizando ejercicios espirituales en Lavern, en el Alt Penedès, empezaron a llegarle mensajes al móvil: el papa Francisco acababa de reconocer las virtudes heroicas de Gaudí.
Un año después, el 10 de junio de 2026, Blanquet se encontraba en el presbiterio de la Sagrada Familia cuando León XIV entró en el templo. En un mismo periodo había vivido dos momentos históricos en torno a la figura del arquitecto. Y ahora, a las puertas de un nuevo otoño, mira hacia Roma, donde una reunión prevista para este viernes 4 de septiembre puede ser crucial para el futuro de la causa.
"Desde 2003 esperaba vivir momentos así"
El religioso considera que el Año Gaudí ha contribuido decisivamente a ampliar la mirada sobre el arquitecto. "El Año Gaudí ha ayudado muchísimo a sacar a la luz al Gaudí con su dimensión más completa: arquitecto, genio, cristiano, siervo de Dios, venerable", afirma. Durante décadas, continúa, estas dimensiones no siempre habían sido contempladas conjuntamente. "Esto quedaba lejos hasta este año. Se ha situado a Gaudí en su lugar, desde la experiencia cristiana vivida a partir de su profesión", puntualiza.
El Papa en el corazón de la Sagrada Familia
Blanquet matiza, sin embargo, que el Papa no dedicó una parte extensa de su homilía a Gaudí. "No es que León XIV dijera gran cosa sobre Gaudí durante su homilía del 10 de junio en la Sagrada Familia —quizá Benedicto XVI fue un poco más rico en 2010—, pero dentro de su estilo más discreto y prudente dijo ideas muy bonitas", admite este sacerdote nacido en Tortosa en 1937.
Entre estas palabras, destaca especialmente una idea: la de la peregrinación espiritual. Según Blanquet, León XIV presentó a Gaudí como un hombre que fue recorriendo su propio camino interior mientras construía el templo. Y subrayó también que la Sagrada Familia no es simplemente una obra inacabada. "El templo no está inacabado, sino que está en construcción, como la vida misma, que nunca terminamos de construir totalmente", recuerda.
Es una lectura que, para Blanquet, encaja profundamente con la trayectoria espiritual de Gaudí: la arquitectura exterior y la construcción interior avanzando al mismo tiempo, piedra sobre piedra, como dos dimensiones inseparables de un mismo itinerario.
Lluís Bonet y los primeros pasos de la causa
La conversación trae también el recuerdo de Lluís Bonet, exrector de la Sagrada Familia, fallecido recientemente y figura decisiva en las primeras etapas de la causa. "Fue el primer vicepostulador de la causa de beatificación de Gaudí, mientras yo era el juez delegado del proceso, aquí en Barcelona, que fue aprobado enseguida, en 2003", explica.
Bonet asumió una tarea fundamental en los inicios de la investigación documental. "Realizó la primera investigación documental sobre Gaudí. Tuvo acceso al archivo del profesor Joan Martí Manlleu, siete u ocho cajas con mucha documentación de la época, e hizo una selección muy importante". Blanquet recuerda aquella dedicación con afecto: "Lo hacía con ganas y convencimiento, creía en ello".
Para Blanquet, este trabajo de archivo tiene un valor que va más allá de la simple acumulación de papeles. "El mundo de los archivos da una perspectiva interesante. Cuando sigues la vida de las personas ves que su vida termina y continúa la mirada de los papeles, con contrastes de opiniones". Y añade, con un punto de ironía que también revela su carácter discreto: "Me gusta que no se hable tanto de mí, al menos por mí mismo", apunta.
"Ahora estamos con el tema del milagro"
Después de la declaración de venerable, el camino de Gaudí hacia los altares ha entrado en una fase diferente. Ahora el centro de la investigación es un posible milagro atribuido a su intercesión. En este punto, Blanquet detalla que el proceso diocesano ya ha dado paso al estudio romano.
"Ahora estamos con el tema del milagro. Es difícil, porque cada milagro tiene una especialidad, dependiendo de los médicos que tienen que dar su opinión", señala. En junio de 2025 presentó el sumario del caso, con más de 500 páginas. El dosier recoge la cronología de la enfermedad, la documentación médica, las visitas, las intervenciones y los testimonios de los especialistas.
El caso corresponde a un niño que hoy tiene cinco años y que sufrió una grave cardiopatía congénita, una tetralogía de Fallot. La madre es de Mont-roig y está casada con un holandés; el niño es holandés y fue operado en la zona fronteriza entre los Países Bajos y Alemania.
Blanquet describe ahora el recorrido que debe seguir la documentación. "Este viernes hay una reunión importante en Roma para desbloquear la situación; parece que ahora podríamos seguir adelante". El postulador en Roma es el interlocutor válido y, si la causa avanza, el caso será entregado inicialmente a dos médicos.
"Si dicen que sí, esto pasa a una consulta médica. Si los dos dicen que sí, tenemos mucho ganado", asegura. Pero insiste en una distinción fundamental: los médicos no son quienes declaran que un hecho es un milagro. "Ellos no dicen que sea un milagro. Eso lo dicen los teólogos, viendo que se invocó únicamente a Gaudí; hay que remarcarlo".
Solo después de este recorrido el expediente podría llegar al Papa. "Entonces, el Papa ya puede firmar el milagro", señala Blanquet. Sería, añade, "el milagro que ha llegado más lejos atribuido a Gaudí".
La prudencia ante Roma
El religioso reconoce que existía una expectativa concreta: llegar al final del año del centenario con un posible avance decisivo. "Teníamos la idea —dice— de llegar a diciembre de 2026". Y explica que el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, "tiene ganas de que sea este año, Año Gaudí".
Pero el proceso canónico no admite atajos. "Hay que hilar fino", afirma. Precisamente por eso, los responsables de la causa han querido actuar con discreción. "No hemos querido hacer nada que no fuera reservadamente. Así se ha trabajado con más calma, sin presión".
La reunión de Roma de este viernes, por tanto, será seguida desde Barcelona con atención, aunque Blanquet no participará directamente en ella. Su papel, ahora, es el de quien ha preparado una parte esencial del camino y espera que los organismos competentes puedan seguir avanzando.
De la Sagrada Familia a la "espina clavada" de Barcelona
La conversación vuelve inevitablemente a la Sagrada Familia y al congreso que el Ateneu Universitari Sant Pacià dedicó este año a Gaudí. Blanquet recuerda especialmente la intervención del cardenal Gianfranco Ravasi, que situó el templo en medio del debate sobre la fe y la secularización.
"El cardenal Ravasi, en Barcelona este año, fue al fondo, diciendo que la Sagrada Familia es como una espina clavada en el corazón, con una cruz que sobresale de su silueta, en una ciudad bastante secularizada, donde entran turistas y salen peregrinos", rememora Blanquet. La imagen le parece especialmente significativa. "Es una bendición que tengamos esta espina clavada en el corazón, en Barcelona", afirma.
Para Blanquet, la potencia del templo no se encuentra únicamente en su capacidad para sorprender a los visitantes, sino en la posibilidad de que esta belleza abra una pregunta sobre el sentido. La Sagrada Familia continúa siendo, así, una arquitectura que no se limita a ser contemplada: puede convertirse en un espacio de búsqueda.
Un libro de cabecera: El Año Litúrgico
En esta mirada espiritual sobre Gaudí, Blanquet reivindica también una fuente que considera esencial y que, según él, no ha sido suficientemente destacada: L'Année Liturgique, la obra monumental de quince volúmenes del abad benedictino Dom Prosper Guéranger. "El libro de cabecera que inspiró a Antoni Gaudí durante más de treinta años fue L'Année Liturgique", reflexiona. Los volúmenes todavía se conservan y, según señala, llevan las marcas del tiempo y del uso. "Están gastados por el uso de Gaudí, los tenía en su taller", prosigue.
Para Blanquet, este dato permite entender que la formación espiritual del arquitecto no puede separarse de su trabajo. La liturgia, la Biblia, la naturaleza, la arquitectura y su propia experiencia cristiana forman un tejido único. Es también en este entramado donde sitúa la maduración progresiva de Gaudí.
"En Roma, del patriotismo catalán de Gaudí no se puede hablar"
Hay aspectos de la figura de Gaudí que exigen una especial prudencia en el contexto romano. Blanquet lo expresa con claridad cuando se refiere al patriotismo catalán del arquitecto: "En Roma, del patriotismo catalán de Gaudí no se puede hablar, y cuanto menos lo toques mejor", comenta.
No lo presenta como una negación de la dimensión catalana de Gaudí, sino como una cuestión de sensibilidades. "Hay muchas sensibilidades de muchos países —explica—, con experiencias nacionalistas diferentes de la nuestra". En un proceso internacional, la manera de presentar los diversos aspectos de la vida de una persona también forma parte de la prudencia con la que hay que proceder.
Una vida entre causas y papeles
La causa de Gaudí no es, ni mucho menos, el único proceso que ha pasado por las manos de Blanquet. "Tengo muchos casos en estudio y otros que ya han llegado a buen puerto, como el padre Manyanet, de mi congregación, que terminé yo, los mártires de nuestra congregación, o la Madre Teresa Toda, de los Carmelitas de San José, etcétera".
Entre estas causas se encuentra también la de los jóvenes de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña, los fejocistas. "Por ejemplo, los 101 mártires jóvenes, fejocistas, de Barcelona", señala. En este caso, sin embargo, la dificultad es especialmente documental y testimonial. "De los fejocistas me da miedo que la cosa no prospere, porque faltan testigos, como mínimo cinco o seis de cada uno", admite. Hay familiares que han declarado bajo juramento civil, explica, y estas declaraciones se incorporan como declaraciones juradas. Pero todavía habrá que ver cómo Roma las valorará: "Deben ser juradas ante notario eclesiástico, no ante la policía".
"En la barca parece que Jesús duerme, pero está"
A sus 89 años, Blanquet continúa combinando el estudio de las causas de los santos con la vida cotidiana de la congregación. Y, en este terreno, habla de las comunidades de Reus, Vilafranca, Blanes, Madrid, Barcelona, Sant Andreu o Molins de Rei, y del papel que desempeñan los religiosos y los equipos directivos de los centros educativos.
Pero reconoce también una realidad que afecta a muchas congregaciones religiosas: "Hay un salto generacional de religiosos, entre mayores y jóvenes; los mayores, de momento, no son tan mayores y no hay mucho relevo". Y lo resume con una imagen evangélica: "En la barca parece que Jesús duerme, pero está".
Es una frase que también podría servir para describir su manera de entender las causas de los santos. La historia avanza sin que todo pueda controlarse; hay momentos de movimiento y períodos de espera. En el caso de Gaudí, la causa ha necesitado décadas, miles de páginas y una investigación paciente. Ahora toca esperar qué dirá Roma.
"Cuando suba al cielo y hable con Gaudí..."
Blanquet habla de los 750 documentos que ha podido reunir sobre Gaudí con la misma naturalidad con la que habla de sus raíces familiares en Tortosa. Tiene sobrinos y sobrinos nietos, dos cuñadas y recuerda que eran cinco hermanos. Su vida, como la de Gaudí, también puede seguirse en papeles, archivos y testimonios.
Pero hay un momento en el que lo documental y lo eterno dejan de ser dos realidades separadas. "Cuando suba al cielo y hable con Gaudí, o con el padre Manyanet, seguro que me preguntarán por cosas que hicieron y que yo he podido recoger documentalmente". En este punto, el sacerdote sonríe, asegurando que "Gaudí agradecerá todo el estudio documental que se ha hecho, por ejemplo con los 750 documentos que he reunido".
"Cuando se beatifique a Gaudí, hará falta otro milagro"
Blanquet insiste en que todavía no se puede dar nada por hecho. Si el posible milagro supera las diferentes fases de estudio y el Papa reconoce oficialmente su carácter milagroso, Gaudí podrá dar un paso decisivo hacia la beatificación. Pero ni siquiera entonces la obra estará terminada. "Cuando se beatifique a Gaudí, hace falta otro milagro para la canonización, producido después de la beatificación. Es un detalle importante", recuerda.
Lo dice con la serenidad de quien ha aprendido a convivir con los largos tiempos de la Iglesia. No quiere anticipar las decisiones de Roma ni convertir una posibilidad en una certeza. Después de décadas de documentos, testimonios e investigación, sabe que llega un momento en el que los papeles ya no pueden avanzar más y hay que dejar que el proceso siga su propio curso.
