El Papa se reunió con asociaciones de leucemia "La cura no es de la enfermedad, sino de la persona"

Un niño con leucemia se abraza al Papa
Un niño con leucemia se abraza al Papa Osservatore Romano

"Que nadie se sienta solo o tenga la sensación de ser un "descarte" en el contexto social”

"A veces la estancia prolongada en departamentos de aislamiento resulta ser muy pesada; la persona siente en su propia carne la impresión de sentirse separado del mundo, de las relaciones, de la vida cotidiana"

El papa Francisco se reunió esta mañana con 6000 miembros de la fundación Italiana contra la Leucemia-Linfomas y el Mieloma (AIL) con motivo de su 50 aniversario, en el Aula Pablo VI del Vaticano, para agradecerles por su “preciosa actividad”, la cual, “se ha convertido en una importante presencia en el territorio nacional, poniéndose al servicio de los enfermos y colaborando con los distintos centros especializados”, expresó. 

El Santo Padre se refirió a las principales líneas de acción de la asociación y destacó la “investigación científica”, gracias a la cual “indagan la dimensión biológica del hombre, para poder aliviar la enfermedad, con acciones dirigidas a la prevención y con terapias cada vez más efectivas”. Otra de sus acciones eficaces, según el Papa, es “la asistencia sanitaria”, que les permite estar cerca de los que sufren, “para acompañarlos en el momento del sufrimiento y para nadie se sienta solo o tenga la sensación de ser un "descarte" en el contexto social”. 

Del mismo modo, el Papa señaló “el cuidado y la formación de personal”, la cual, “cualifican su acción para promover el cuidado global de la persona enferma, para que se realice la alianza terapéutica necesaria para el paciente y los propios trabajadores de la salud, llamados a vivir todos los días involucrados en la experiencia de sufrimiento”, expresó. 

Cerca de la cama de los sufrientes


Francisco se dirigió a los voluntarios que sirven en el hospital y apreció su labor, por ser quienes, “al igual que María, están cerca de la cama de los sufrientes y realizan ese acompañamiento que trae tanto consuelo”, y aseguró que la actitud de “proximidad” es sumamente necesaria hacia el paciente hematológico, cuya situación es compleja para la percepción misma de la enfermedad, en su especificidad. 

“A veces la estancia prolongada en departamentos de aislamiento resulta ser muy pesada; la persona siente en su propia carne la impresión de sentirse separado del mundo, de las relaciones, de la vida cotidiana”, sostuvo el Papa, y les dijo: “No están solos: el Señor, que ha experimentado la dura experiencia del dolor y la cruz, está allí junto a ellos”. 

Francisco, con los enfermos



Luego definió a los capellanes, los diáconos y los extraordinarios ministros de comunión como aquellos que expresan el compartir de la Iglesia con aquellos que sufren, “quienes gracias a su testimonio espiritual y fraternal, es la comunidad entera de creyentes quienes asisten y consuelan, convirtiéndose en una comunidad sanadora que concreta el deseo de Jesús ‘para que todos puedan ser uno’, comenzando por los más débiles y vulnerables”. 

Por último, el Papa puntualizó que el papel de los médicos, enfermeros, biólogos y técnicos de laboratorio es cada vez “más crucial”, “no sólo en términos de profesionalismo y capacitación científica, sino también en el campo espiritual, donde están llamados a cuidar a las personas en su totalidad de cuerpo y espíritu”. En este sentido, para Francisco la cura no es de la enfermedad, de un órgano o de las células, “sino de la persona”.

 “La persona en su espiritualidad no se agota en la corporeidad; pero el hecho de que el espíritu trasciende el cuerpo hace que se incluya en una mayor vitalidad y dignidad, que no es propia de la biología, sino que es propia de la persona y del espíritu”

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