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Escuchar las fragilidades de las familias evitando juicios apresurados: Las enseñanzas de la exhortación

Quinta jornada del encuentro 'Amoris laetitia'

Quinta jornada en el Vaticano para compartir, a diez años de la exhortación apostólica, experiencias de acompañamiento pastoral a nivel global. Cardenal David: "Cuánto está dispuesta la Iglesia a acercarse a las familias con sus dificultades reales"

Trabajos en el Vaticano sobre el Sínodo sobre la Familia
Trabajos en el Vaticano sobre el Sínodo sobre la Familia | Vatican Media
12 oct 2026 - 16:42

Antonella Palermo /Vatican News).- “Ante las fragilidades que viven las familias, Amoris laetitia nos ha invitado a dar prioridad a la escucha, a evitar juicios apresurados y a dejarnos sorprender por la acción de la gracia de Dios en la vida de las personas”, afirmó el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en la apertura de la quinta jornada del encuentro, que se lleva a cabo en el Vaticano, sobre la exhortación apostólica Amoris laetitia diez años después de su publicación.

La profesora Julie Hanlon Rubio, docente de Ética Social Cristiana en la Jesuit School of Theology de la Universidad de Santa Clara en Berkeley, subrayó que “la Iglesia puede ofrecer una visión estimulante del matrimonio como una unión íntima orientada al crecimiento en el amor y la justicia, que no exige la perfección”.

El cardenal Pablo Virgilio Siongco David, obispo de Kalookan, en Filipinas, compartió el relato de una experiencia pastoral decisiva que, a lo largo de los años, ha permitido evitar estigmatizaciones simplistas sobre la familia, haciendo que el Evangelio se manifieste precisamente en las fragilidades.

Cardenal Pablo Virgilio Siongco David
Cardenal Pablo Virgilio Siongco David

Los datos: tendencia global a alejarse del matrimonio

La reflexión de la teóloga parte de una serie de datos sobre la decisión de casarse en la actualidad, comparados con los de hace algunas décadas. Nos encontramos ante una evidente aceleración de la tendencia global a alejarse del matrimonio, desde Filipinas hasta Polonia, desde Argentina hasta Sudáfrica, desde Estados Unidos hasta Japón. El porcentaje de adultos que nunca se han casado, precisa Rubio, seguirá creciendo. En particular, los católicos estadounidenses se casan hoy en menor número que hace cincuenta años y solo una cuarta parte de ellos celebra el matrimonio en la iglesia. Las tasas de fertilidad también están disminuyendo en todas partes, incluso en países como Kenia, Ucrania e India.

También están disminuyendo los bautismos, a aproximadamente un tercio en comparación con la década de los 90. La cuestión es que “los matrimonios de hoy -argumentó la profesora estadounidense- son más recíprocos y satisfactorios, pero también más ambiciosos, menos fecundos y más frágiles”. Cuando el amor es esencial para el matrimonio, explicó, es más difícil encontrar una pareja adecuada. Algunas mujeres rechazan este camino de vida, desanimadas por un entorno en el que las uniones conyugales están marcadas por la infidelidad y la violencia doméstica, que son parte de la rutina. Esto genera fuertes dudas, entre las que se esconde también la sensación de no estar preparadas para la maternidad: en este sentido, se pospone la decisión de tener hijos, para luego descubrir que el momento adecuado para criarlos ya ha pasado.

"Que la Iglesia responda con su visión atrayente"

Rubio destacó un tema crucial de la actualidad: “Las parejas tienden a quedarse aisladas con sus dificultades”. Es un hecho que también se refleja en las altas tasas de divorcio en edad avanzada. Por lo tanto, según la ponente, el tema en el que es urgente insistir es volver a motivar a las parejas a “mirar hacia afuera”, algo que hoy en día es cada vez más difícil. En este sentido, la teología católica puede ofrecer la clave: una unión íntima comprometida con algo más grande. “En este momento, el mundo necesita que la Iglesia responda a la fragilidad del matrimonio con su visión atrayente”, afirmó Rubio, recordando que, para el mismo Papa Francisco, “el hecho de que el amor sea imperfecto no significa que sea falso o irreal”. Y también Magnifica humanitas es explícita sobre este punto: la fragilidad humana no es un problema que hay que resolver, sino un elemento fundamental de nuestra humanidad que hay que integrar.

A la escucha de las historias concretas, con sus dificultades reales

El cardenal Pablo Virgilio Siongco David, de Filipinas, expuso algunas situaciones relacionadas con la realidad de su Diócesis de Kalookan. Y lo hizo con una intervención por momentos conmovedora, aportando ejemplos concretos de cómo Amoris laetitia ha ayudado a comprender algo fundamental: que no hay que limitarse a “preguntarse cuánto se acercan las familias al ideal, sino también cuánto está dispuesta la Iglesia a acercarse a las familias con sus dificultades reales”. “El acompañamiento, por lo tanto, no es simplemente lo que un sacerdote o un agente pastoral hace por una familia. Es lo que la comunidad cristiana aprende gradualmente a ser en torno a esa familia”, subrayó el purpurado. Por ejemplo, esto sucedió, contó, con las Estaciones Misioneras, una forma de evangelizar en contextos particularmente dolorosos en los que la vida familiar puede verse comprometida por la pobreza, la migración, la violencia, la adicción, el encarcelamiento, la injusticia y el trabajo precario, realidades que “pueden limitar gravemente la libertad de las personas y su capacidad incluso de acercarse al ideal cristiano de vida familiar”, afirmó el cardenal.

Familia
Familia
Amoris laetitia

Superar las clasificaciones basadas en el ideal de familia

“Por ello, Amoris laetitia ha sido tan importante para nosotros. No nos pide que abandonemos el ideal. Nos pide que acompañemos a personas reales”, subrayó. “Nos ha brindado un lenguaje para expresar lo que ya estábamos aprendiendo a nivel pastoral: discernir situaciones concretas, en lugar de partir de clasificaciones, acompañar un crecimiento gradual y confiar en que la gracia ya puede estar actuando incluso en vidas y relaciones marcadas por la debilidad y la imperfección”.

Al escuchar las experiencias 'límite', la Iglesia ha aprendido que lo que a primera vista nos parece una familia irresponsable o disfuncional puede asumir un aspecto muy diferente cuando entramos en casa y escuchamos su historia
Familias en riesgo
Familias en riesgo

En definitiva, una verdadera “lección pastoral”, sobre todo en el área metropolitana de Manila, que forma parte del territorio de la Diócesis, donde la pobreza de las familias puede favorecer un fuerte aislamiento y donde la situación se ve agravada por la proliferación de drogas y personas adictas. Al escuchar las experiencias “límite”, la Iglesia ha aprendido que “lo que a primera vista nos parece una familia irresponsable o disfuncional puede asumir un aspecto muy diferente cuando entramos en casa y escuchamos su historia”.

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