Gallagher reivindica "la fuerza y actualidad" de las palabras "perdonemos" y "perdón"

El Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales ha participado en un acto organizado en la embajada de Polonia ante la Santa Sede con motivo de la presentación del libro «Perdonemos y pidamos perdón», dedicado al histórico mensaje del episcopado polaco a los obispos alemanes del 18 de noviembre de 1965

Gallagher en la presentación del libro
Gallagher en la presentación del libro | @Vatican News
23 sep 2026 - 09:49

(Dorota Abdelmoula-Viet / Vatican News).- «Perdonemos y pidamos perdón», dos palabras que aún hoy conservan una fuerza y una actualidad especiales. Así lo afirmó el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, en su intervención el 21 de septiembre, en la presentación del libro titulado, precisamente, Perdonemos y pidamos perdón, inspirado en el histórico mensaje dirigido por los obispos polacos a los obispos alemanes en 1965. El volumen, presentado en la embajada de Polonia ante la Santa Sede, es fruto de un coloquio científico celebrado el año pasado en la Gregoriana, con motivo del 60.º aniversario de este acontecimiento histórico.

En su intervención, monseñor Gallagher destacó la importancia actual del gesto realizado hace años por ambos episcopados. «Las palabras “perdonemos y pidamos perdón”, pronunciadas en una Europa aún profundamente marcada por las heridas de la guerra, conservan aún hoy una fuerza y una actualidad especiales», afirmó. «Nos recuerdan que la reconciliación no nace de olvidar el pasado, sino de la capacidad de afrontarlo con verdad, abriéndose con valentía y confianza al diálogo sincero, sin olvidar que, para un cristiano, es ante todo un don del Señor resucitado, como afirma san Pablo: “Dios nos ha reconciliado por medio de Cristo”».

El arzobispo subrayó que la publicación es una invitación a reflexionar sobre el valor de este testimonio «para el presente y para el futuro, en una época en la que no faltan nuevas divisiones y enfrentamientos. Nos recuerda lo valioso que es custodiar lo que se ha construido pacientemente a lo largo de décadas». Además, expresó su gratitud a las embajadas de Polonia y Alemania ante la Santa Sede por su compromiso en promover la memoria de este acontecimiento, que contribuyó de manera única a la construcción de la reconciliación en la Europa de la posguerra. Gallagher también expresó su deseo de que «las manos tendidas hace sesenta años sigan unidas y puedan indicar también a las nuevas generaciones un camino de reconciliación, de responsabilidad común y de paz».

El mundo necesita gestos valientes de reconciliación

Por su parte, el embajador de Polonia, Adam Kwiatkowski, agradeció al arzobispo Gallagher que hubiera hecho referencia en sus intervenciones al mensaje de los obispos polacos a los obispos alemanes. «Para nosotros, para Polonia y para Alemania, esto reviste una enorme importancia», afirmó. Y destacó la importancia de que el último acto que organizó antes de regresar a Polonia fuera un encuentro dedicado a la reconciliación. «El mundo necesita algo más. Necesita gestos y decisiones más valientes, capaces de adelantarse a su tiempo». Es decir, necesita que se tienda la mano al prójimo. Necesita que se muestre respeto y gratitud hacia el otro, a pesar de las diferencias existentes.

También el embajador alemán, Bruno Kahl, reiteró la urgente necesidad de inspirarse en el gesto de reconciliación realizado hace años por los obispos de ambos países: «La reconciliación es difícil, pero es posible; sin embargo, alguien tiene que dar el primer paso». El deseo es que esta publicación contribuya a despertar a las instituciones y a sensibilizarlas sobre estos valores y esta comprensión fundamental «de tal manera que permita que, también hoy, surjan iniciativas similares para superar el odio, la violencia y la guerra».

La memoria que sana las relaciones

«Este libro es un resumen de todas nuestras actividades relacionadas con el 60.º aniversario de la carta de los obispos polacos a los obispos alemanes», declaró a los medios de comunicación vaticanos, al margen de la presentación, el doctor Andrzej Jerie, director del Centro «Memoria y Futuro» de Breslavia e impulsor de las celebraciones del aniversario. «Si leemos con atención lo que allí se escribe, veremos los frutos concretos de nuestras actividades conjuntas para construir buenas relaciones entre Polonia y Alemania. Entre otras cosas, destacan las conmovedoras palabras de Knut Abraham, quien durante la conferencia afirmó que las celebraciones de Breslavia con motivo del 60.º aniversario de la carta de los obispos polacos a los obispos alemanes contribuyeron a que el Bundestag votara casi por unanimidad a favor de la financiación de la Casa Polaca y del monumento a las víctimas polacas de la Segunda Guerra Mundial en Berlín. «Solo por esta frase ya ha merecido la pena publicar este libro».

En la presentación de la publicación participaron también, entre otros, el arzobispo Antonio Guido Filipazzi, nuncio apostólico en Polonia; la ex primera ministra Hanna Suchocka; el profesor Marek Inglot, presidente del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, así como un grupo de unos quince embajadores y jefes de misiones diplomáticas acreditados ante la Santa Sede.

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