Los lefebvrianos insisten en justificar las consagraciones de los cuatro obispos: "La necesidad dispensa de la ley"
“Haya condena o no, estas consagraciones son necesarias y buenas, frente a una crisis de la Iglesia que no deja de agravarse", señalan en un artículo
“Haya condena o no, estas consagraciones son necesarias y buenas, frente a una crisis de la Iglesia que no deja de agravarse, para asegurarles la vida cristiana a la que tienen derecho. ¡Tengan confianza en su sentido común! ¡Sean realistas!”.
El impacto de la excomunión tras las consagraciones episcopales sin mandato pontificio del pasado 1 de julio, en Écône, sigue siendo objeto de análisis en la Fraternidad Sacerdotal San Pío (FSSPX) y su galaxia tradicionalista, como se refleja en este párrafo de un artículo alojado en su página web con el inequívoco titular de “No hay motivo para angustiarse”.
Y no lo hay, según su autor, porque, en la Iglesia católica, “desde el Concilio Vaticano II, se ha desencadenado un incendio por la introducción de doctrinas nuevas y manifiestamente perjudiciales para la fe”, circunstancia por la cual “la necesidad dispensa de la ley”.
Una rotunda afirmación esta por parte de quienes hacen de la obediencia a la ley un imperativo categórico que fundamenta con un ejemplo que se les puede volver en contra a la mínima como un boomerang: “Cuando una casa arde en una calle de un solo sentido, los bomberos ya no se preocupan demasiado por la prohibición de circular en sentido contrario. Atienden primero la urgencia para salvar vidas”.
“Así pues, cuando algunos les dicen: «Hay que morir quemados, porque apagar el incendio espiritual que destruye sus almas va contra el derecho canónico», tienen toda la razón al responder, sin temor —y esta es la respuesta de nuestros superiores al decidir esta ceremonia de las consagraciones—: hay un incendio; cuando se pueden salvar almas, hay que intervenir, aunque ello obligue, en apariencia, a ir en sentido contrario. Actuar de otro modo sería irracional”, justifica el autor, que también refuta que la FSSPX rompa la comunión o aleje a los fieles de la Iglesia.
“¿Frecuentar la Fraternidad San Pío X los ha alejado de la Iglesia? ¿Los ha llevado a amar menos a la Iglesia católica y a convertirse en miembros de otra Iglesia? No. En absoluto”, señala con certeza monolítica. “Y, durante casi cuarenta años, los obispos de la Fraternidad San Pío X nunca han actuado como si fueran una jerarquía que sustituyera a la de la Iglesia”, añade también sin atisbo de dudas.
“Pues bien –concluye–, esta situación no va a cambiar con estas consagraciones de 2026. Será la misma que desde 1988, simplemente con algunos obispos más, más jóvenes, para continuar, mientras dure la crisis de la Iglesia, garantizándoles los medios de santificación a los que tienen derecho”.
