Hasta que llegó León: La salud de los papas siempre ha sido un tabú
Las informaciones sobre enfermedades y hospitalizaciones de los papas siempre ocultadas o bien fragmentarias. León XIV decidió dar la noticia al mundo de su operación para extirpar un nódulo en un pulmón
La salud de los papas desde siempre ha sido un tabú. Las informaciones sobre enfermedades y hospitalizaciones siempre fueron o bien ocultadas o bien fragmentarias. Con Francisco cambiaron algo las pautas de comunicación, con ruedas de prensa del equipo médico que le operó, pero León XIV decidió, con transparencia absoluta, dar él mismo la noticia al mundo de su operación para extirpar un nódulo en un pulmón.
Juan Pablo II fue el primer papa de la historia en anunciar una inminente hospitalización. El 12 de julio de 1992, explicó que esa misma noche sería trasladado al hospital Gemelli para someterse a "algunas pruebas diagnósticas".
A diferencia de lo que León XIV comunicó el domingo, Karon Wojtyla no especificó la naturaleza de la enfermedad, pero tres días después se informó a los periodistas de que el papa había sido sometido a una operación para extirpar un tumor benigno en el colon.
En el caso de Francisco, durante sus varias hospitalizaciones, se prefirió lanzar un comunicado para anunciarlas, incluso a veces después de que la noticia ya corriera por las redacciones tras haber sido filtrada desde el Gemelli.
Y con anterioridad, siempre se ocultaron las enfermedades de los papas. Cabe recordar a Juan Pablo I, el último papa italiano, que murió en 1978 tras solo 33 días de pontificado y su repentina muerte es aún uno de los grandes misterios vaticanos.
Un punto de inflexión
Sin embargo, el estadounidense-peruano Robert Prevost, que cumplió 71 años el pasado 14 de septiembre, anunció este domingo por sorpresa, asomado a la plaza de San Pedro, durante el rezo del Ángelus, que en "los próximos días" —se cree que este martes— deberá someterse a una operación por un nódulo en un pulmón en fase "muy inicial" y "bien localizado".
No ha hecho falta un comunicado oficial, solo alguna precisión por parte de la oficina de prensa del Vaticano, que informó que tendrá que permanecer una semana ingresado y que la intervención se realizará en el Policlínico Agostino Gemelli, donde los papas tienen una habitación reservada.
Ahora se comprobará cuáles son las pautas que el papa transmite a sus colaboradores para continuar informando sobre su salud.
El cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos afirmó en varias entrevistas en los medios italianos: "Lo que me ha llamado la atención es la familiaridad con la que el Santo Padre se ha dirigido a los fieles (...) Un padre que en casa te dice: Sabes, tengo que ingresar en el hospital. Y lo explica de forma clara, tranquila y serena, para que los hijos lo sepan y no se asusten".
El periodista de Corriere della Sera y experto en el Vaticano Massimo Franco explica que "el anuncio del papa León sobre su enfermedad supuso un punto de inflexión: Es el primer pontífice que ha comunicado que no se encontraba bien dirigiéndose directamente al mundo. Una decisión que demuestra la voluntad de transparencia frente a una cultura histórica del secreto".
Gemelli, el "Vaticano Tres"
Desde hoy, toda la atención estará en el hospital romano, donde Juan Pablo II fue hospitalizado diez veces y por ello, en una ocasión, en 1996, incluso bromeó diciendo: "El Vaticano Uno está en la plaza de San Pedro, el Vaticano Dos está en Castel Gandolfo, el Vaticano Tres se ha convertido en el Policlínico Gemelli".
Francisco y Juan Pablo II han sido los únicos pontífices que han sido tratados en el Gemelli, ya que Benedicto XVI nunca fue hospitalizado y solo visitó a su hermano ingresado. Con anterioridad a ellos, los pontífices, en caso de enfermedad, siempre habían sido tratados dentro del Vaticano, incluso instalando un quirófano. Y Pío XII, por ejemplo, murió en la residencia de Castel Gandolfo.
Juan Pablo II fue el primero en ingresar en este gran hospital, situado en la zona noroeste de Roma, a unos cinco kilómetros del Vaticano, tras la dramática jornada del 13 de mayo de 1981, cuando ingresó de urgencia tras recibir los disparos del terrorista turco Ali Agca.
Posteriormente, sufrió una infección por citomegalovirus. En 1992 fue operado de un tumor benigno en el colon y le extirparon la vesícula biliar. También sufrió varias caídas que le provocaron una luxación de hombro y una fractura de fémur, por la que necesitó una prótesis. Después tuvo otras hospitalizaciones por una fuerte gripe y tuvo que someterse a una traqueotomía por las consecuencias del párkinson.
Francisco fue operado en 2021 del colon debido a una estenosis diverticular. En 2023 ingresó por una neumonía y, meses después, fue intervenido de una hernia abdominal. En febrero de 2025 fue hospitalizado por una bronquitis complicada con infección y neumonía bilateral.
