¿En marcha una posible beatificación de Benedicto XVI?
Algunos medios comienzan a hablar de una 'curación' inexplicable atribuida a Ratzinger... cuando estaba vivo. El proceso, si no media dispensa de León XIV, no podría empezar hasta el 1 de enero de 2028
La 'chispa' la prendió, hace unas semanas, quien fuera su secretario personal, Georg Gänswein, al señalar que ha comenzado a rezar a Benedicto XVI, cuyo proceso de beatificación espera que "comience pronto". "No rezo tanto por él, sino a él, pidiéndole su ayuda", apuntaba el actual nuncio en los países bálticos, que en diciembre visitó a León XIV y rezó ante la tumba de Ratzinger.
Desde entonces, se han sucedido las muestras (más o menos artificiales) de posibles 'milagros' atribuidos a la intercesión del pontífice alemán, obvienda que, según el derecho canónico, debe transcurrir un período de cinco años entre la muerte de una persona y la apertura del proceso de beatificación. Solo el Papa en ejercicio puede conceder una excepción a esta regla. Siguiendo estos pasos, un hipotético proceso de beatificación de Ratzinger sólo podría abrirse, en la diócesis de Roma, a partir del 1 de enero de 2028. En el caso de Francisco, para abrir su proceso habría que esperar a mayo de 2030.
Cabe reseñar que fue Benedicto XVI quien otorgó una dispensa en el caso de su antecesor, Juan Pablo II, cuyo proceso de beatificación arrancó de inmediato (recordamos los gritos de 'santo súbito' durante su funeral), siendo beatificado apenas seis años después de su muerte, y canonizado en la célebre ceremonia de 'los cuatro papas' el 27 de abril de 2014, junto a Juan XXIII y en presencia de Francisco y del mismo Ratzinger, entonces Papa emérito.
¿Y cuál podría ser este milagro? Tal y como han informado diversos medios, se trataría de la curación de Peter Srsich, un joven de 17 años proveniente de Colorado, quien viajó a Roma en 2011 con un diagnóstico devastador: un linfoma de Hodgkin avanzado que presionaba su corazón. A través de la fundación Make-a-Wish (“pide un deseo”), que se dedica a cumplir los deseos de menores con enfermedades graves, Srsich pudo cumplir su sueño.
Durante la audiencia en la Plaza de San Pedro, el padre de Peter entregó al Papa un brazalete verde con la inscripción “Oren por Peter” y un versículo de Romanos 8,28. Cuando el joven se encontró con Benedicto XVI y pidió su bendición, el Pontífice colocó su mano derecha exactamente sobre el pecho de Srsich, justo donde se encontraba el tumor, sin que nadie le hubiera indicado la ubicación precisa de la enfermedad.
"La recuperación fue presuntamente completa y médicamente inexplicable. Desde ese encuentro, Srsich comenzó una mejoría que habría desafiado los pronósticos médicos. Su salud se restableció por completo, permitiéndole continuar con su vida y sus estudios", señala el escrito, que sostiene cómo "tiempo después, entraría al seminario de St. John Vianney en Denver, Colorado. En 2021, nueve años después de su visita al Vaticano".
Sin embargo, cabe recordar que, para que una persona sea declarada beata, se hace necesario un milagro atribuido a su intercesión... después de fallecido, y de ser declarado Siervo de Dios, primero, y Venerable, después. Un proceso que, salvo permiso expreso de León XIV, no podría arrancar hasta dentro de dos años. Los 'milagros en vida' no son relevantes para este tipo de procesos.
